«Diálogos para el Desarrollo» Luis Fernando Sanabria sostiene: “Un líder debe enamorarse del problema, no de la solución”

 

Por Fabricio Farid (*)

 

El gerente general de la Fundación Paraguaya, Luis Fernando Sanabria, formó parte de un nuevo episodio de “Diálogos para el Desarrollo”, junto al Dr. Agustín Carrizosa, en el que reflexionó sobre los desafíos del liderazgo.En ese contexto, sostuvo que un líder debe identificar primero el problema que enfrenta una organización antes de buscar alternativas para resolverlo.

 

Fundación Paraguaya: Cuatro décadas de historia

El alto representante de la Fundación explicó que la organización surgió hace 41 años, de la mano de un grupo de emprendedores sociales y empresarios liderado por su fundador, Martín Burt.Desde sus inicios, partió de una idea muy clara: cada persona debe crear su propio desarrollo.En ese sentido, sostuvo que, en la medida en que se potencian la agencia y la autoeficacia de las personas, estas adquieren mayores herramientas para salir adelante.

Actualmente, la Fundación Paraguaya cuenta con 600 funcionarios de tiempo completo y 30 oficinas en Paraguay, además de presencia internacional. Como parte de su expansión, se creó una oficina en Tanzania, una ONG en Estados Unidos para promover el Semáforo de Eliminación de Pobreza y otra oficina en Ecuador. Asimismo, en Londres se creó una ONG dedicada a promover el modelo de escuelas autosostenibles.

 

Por otro lado, Sanabria recordó que, en 1985, una ONG denominada “Acción Internacional”, que en ese entonces tenía sede en Londres, comenzó a impulsar programas de apoyo a las microempresas en Latinoamérica. A partir de allí, Martín Burt, fundador de la Fundación Paraguaya, estableció contacto con la organización, al considerar que se trataba de una iniciativa viable para promover en Paraguay.

La iniciativa comenzó en la calle Palma, donde se brindó apoyo a pequeños actores económicos, como vendedores ambulantes, chiperas, despensas y carpinteros, mediante capacitaciones para fortalecer la gestión de sus negocios, lo que hoy se conoce como educación financiera. También se conformaron grupos solidarios ante la falta de garantías, una estrategia que permitió mejorar sus ingresos y contribuir a que muchas personas salieran adelante.

 

Este fue el primer programa de la Fundación y, posteriormente, se extendió al Mercado 4 y a otros puntos del interior del país. Según el gerente, continúa siendo el programa más reconocido en Paraguay y actualmente brinda atención a 105.000 microemprendedores en 220 pueblos y ciudades.

Asimismo, en 1995, un grupo de jóvenes y Pancho Peroni conversó con miembros de la organización sobre Junior Achievement, un programa creado en Estados Unidos, con el objetivo de replicar su modelo en Paraguay.La propuesta fue desarrollarlo desde la Fundación para llegar no solo a jóvenes de colegios de mayores recursos, sino también a los hijos de los emprendedores con quienes la organización ya trabajaba.

El programa Junior Achievement comenzó a implementarse en colegios de la capital y otros institutos, y en paralelo llegó a colegios nacionales del interior del país, con el objetivo de formar a la siguiente generación de emprendedores.Según explicó el referente, esta iniciativa fue la primera semilla de lo que hoy constituye el área de Educación Emprendedora, que actualmente cuenta con 17 subprogramas.

En 2003, la Fundación Paraguaya asumió el desafío de gestionar una escuela de 64 hectáreas ubicada en Cerrito, en el Bajo Chaco, que pertenecía a los Hermanos de La Salle. Ante las dificultades para sostener el establecimiento con subsidios públicos, la organización apostó por un modelo basado en la educación financiera y el desarrollo de actividades productivas que permitieran generar ingresos para cubrir sus propios costos.

 

Para ello, diseñó un plan de negocios a cinco años y comenzó a desarrollar un modelo de escuela sostenible, basado en el principio de “aprender haciendo”. Ampliaron la producción agrícola, incrementaron la cría de animales y, con una pequeña inversión obtenida a través de Abina, transformaron una casa de retiros en un pequeño hotel rural.Con el tiempo, la escuela logró generar los recursos necesarios para sostenerse.

 

La experiencia también mostró resultados en el ámbito educativo: los estudiantes incorporaron aprendizajes vinculados con la generación de ingresos y desarrollaron habilidades que favorecieron su empleabilidad.El modelo comenzó a replicarse posteriormente en otras instituciones. Aldeas Infantiles SOS cedió su escuela de Belén, mientras que el Obispado de San Pedro facilitó un predio para abrir otra institución junto con la Fundación Bertoni, dando origen a la Escuela Mbaracayú.

Esta experiencia marcó además la primera expansión internacional de la Fundación Paraguaya. El modelo llegó a replicarse en 60 escuelas de 29 países, con una presencia especialmente significativa en Tanzania, donde en 2011 se constituyó la Fundación Paraguaya Tanzania, actualmente gestionada por personal local. Sanabria señaló que este proceso constituyó el tercer gran programa de la Fundación.

En 2010 se creó el Semáforo de Eliminación de Pobreza, a partir de la necesidad de abordar la pobreza desde una perspectiva multidimensional. Sanabria explicó que generar ingresos no siempre resuelve todas las necesidades de una familia, por lo que la herramienta permite identificar sus principales desafíos mediante una autoevaluación y elaborar un plan para superarlos. Hoy, el Semáforo tiene presencia en 60 países.

 

La Fundación también busca generar un diálogo con el Vaticano en torno al Semáforo de Eliminación de Pobreza. Sanabria explicó que ya mantuvieron reuniones con los dos últimos sumos pontífices y que buscan acercar la herramienta al Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

La organización también trabaja con empresas para promover el bienestar de los trabajadores y trascender la responsabilidad social empresarial. Ahora, acompaña a más de 50 empresas en el país.

Por otra parte, la organización desarrolla una plataforma de capacitación para su equipo, con el objetivo de formar técnicos sociales vinculados al Semáforo.

Además, incorporó un agente de inteligencia artificial que permite consultar políticas institucionales, buscar soluciones y analizar los datos generados por la herramienta.

 

En diálogo con el Dr. Agustín Carrizosa, Sanabria destacó que la búsqueda de la autosostenibilidad impulsa a la organización a innovar y generar recursos sin apartarse de su misión. En definitiva, esta visión resume el espíritu de la Fundación: ser sostenible para ser más fiel a su propósito.

 

Fabricio Farid Franco. Lic. En Comunicación con sólida experiencia en radio, cronista de televisión, trayectoria en redacción periodística, cobertura en terreno y locución comercial.