Siete años atrás no sobraban los recursos, pero
sí el entusiasmo y las ganas de cambiar. Se sumó a
ello una oportuna asistencia técnica que permitió sacar
el máximo jugo de la materia prima. Con estos elementos,
el Hospital Distrital de Coronel Bogado se transformó.
De un establecimiento con infraestructura precaria y poca oferta
de servicios, pasó a ser un referente importante para
casos de complejidad básica en la zona de Itapúa.
El mango, en el medio del patio del Hospital, sigue refrescando
con su sombra. Es el mismo debajo del cual se firmó el
12 de junio de 2004, el acuerdo de descentralización con
el Ministerio de Salud Pública. Dos años antes,
el 13 de abril de 2002, había iniciado la colaboración
técnica del CIRD, que el pasado 18 de febrero de 2009
cerró con resultados sobresalientes.
En este proceso de siete años fue protagonista la ciudadanía,
que confió en una forma distinta de hacer las cosas. “El
avance fue tan grande que ni los propios sanatorios privados
cuentan con los servicios que ahora brindamos en nuestro Hospital.
Todo gracias a las mancomunión de esfuerzos de las diferentes
instituciones”, opina María Josefa Ortíz
de Barrios, concejala municipal, directora del colegio y miembro
del Consejo Local de Salud.
“Por supuesto que el cambio es enorme”, coincide David Szostak,
también miembro de la organización comunitaria.
Siete años atrás el Hospital arrastraba un crónico
déficit de insumos, para ser atendidos los pacientes debían
comprar desde los artículos más básicos,
como vendas y jeringas. El quirófano estaba prácticamente
cerrado. Los pacientes tenían que ser trasladados constantemente
a Asunción, lo que generaba un altísimo gasto adicional.
Las familias debían solventar desde el combustible de
la ambulancia, hasta la estadía en la capital durante
la internación de un familiar.
Hoy muchas de estas cosas son historia. Todavía se dan
traslados en casos graves, pero la mayoría se resuelve
en el Hospital. Los servicios se han duplicado. De 12 mil consultas
realizadas en el 2004, el Hospital cerró el 2008 con 30
mil consultas y 296 cirugías.
Aún así, las metas son mucho más ambiciosas. “Estamos
todavía lejos de llegar a dónde queremos con nuestro
Hospital, y si recibimos críticas es porque ahora somos
capaces de dar respuesta a los reclamos que tenemos”, comenta
Roberto Villalba, director del Hospital Distrital.
Como muchos, está convencido que el cierre de la asistencia
técnica del CIRD no más que el inicio de una nueva
etapa, de mayor responsabilidad y nuevos desafíos.
“Hoy tenemos una realidad muy clara, con un camino muy
cierto y bien trazado, y por sobretodo somos concientes que tenemos
mucho por corregir y muchísimo más por crecer.
Pero la diferencia es que tenemos muy claro qué corregir,
hacia dónde crecer y cómo hacerlo”, expone.
Las personas
La fortaleza del proyecto de descentralización impulsado
en Coronel Bogado está en la sostenibilidad que obtuvo.
La población local se involucró tanto, que ahora
se han transformado en líderes y son capaces de servir
de motores para replicar la experiencia en otras comunidades.
“Lo que inició como un proyecto concreto, ha fructificado
en un proceso”, reflexiona Rubén Gaete, coordinador
del Proyecto Descentralización de Salud del CIRD.
“Si miramos años atrás, en el 2002 el Hospital tenía
las carencias propias de un establecimiento del interior. Pero
había un recurso más valioso que el dinero y los
recursos materiales. Era el recurso de los sueños y los
compromiso, el saber que se puede cambiar esa realidad”,
apunta.
Con la firma del acuerdo de descentralización se abrió un
espacio para que las personas y sus autoridades puedan cooperar
con su servicio de salud. Y todos coinciden en que este es un
factor motor.
“El punto fundamental de nuestro éxito es la articulación
entre actores locales: municipalidad, Hospital, Consejo de Salud
y organismos de cooperación, que a su vez se aliaron con
otras instituciones”, opina Josefa Ortiz de Barrios.
Todo es una cosecha de enseñanzas. “Nos ha servido
para fortalecer institucionalmente al Consejo y así poder
realizar gestiones participativas en salud, como el beneficio
en cuanto a la cantidad y calidad de los servicios brindados
en nuestro Hospital”, respalda el intendente, Juan Carlos
Fretes.
Graciela Ávila, oficial de programa de USAID, refuerza
esta opinión. “La cooperación de una agencia
no tiene sentido si es que viene deposita algo y se va, sin generar
capacidades y sin generar procesos a nivel de los grupos y las
comunidades para que ellos puedan ser independientes”.
Esta independencia está ganada con creces.