Año 6- 20 - Marzo 2008
EDITORIAL
Descentralización y la nueva gestión pública
COMUNIDADES CONFORMARON SU SUBCONSEJO DE SALUD
Compañías de Caazapá cuentan con su primera Farmacia Social

AMPLIAN COBERTURA A MUNICIPIOS ALEDAÑOS
Seguro de salud de Fram expande sus beneficios

COMENTARIO
Lecciones de la experiencia de Fram
Lic. Rubén Gaete

SORPRESIVA MEDIDA DEL MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA
Resolución ministerial pone en vigencia tres instrumentos para la descentralización
PARA DESCENTRALIZAR EL MANEJO DE LOS RECURSOS GENERADOS EN LOS HOSPITALES DEL INTERIOR DEL PAÍS
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TÉCNICOS CUESTIONAN PUNTOS DEL INSTRUMENTO OFICIALIZADO POR SALUD PÚBLICA
Tres cláusulas que no satisfacen

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del primer hospital público
LOS ROSTROS DEL CAMBIO
El poder del ejemplo

LOS ROSTROS DEL CAMBIO
El poder el ejemplo
La sencibilidad social muchas veces se mama desde la cuna. Este es el caso de Adela María Luz Sarubbi de Martínez, presidenta del Consejo Local de Salud de Caazapá y Víctor Hugo Centurion Achón, presidente del Consejo Local de Salud de Villeta quienes encontraron en su familia el ejemplo para proyectarse como dirigentes de su comunidad.

Adela María Luz Sarubbi de Martínez, presidenta del Consejo Local de Salud de Caazapá.
Víctor Hugo Centurión Achón, presidente del Consejo Local de Salud de Villeta.


Hija de un reconocido caudillo de Caazapá y miembro de uno de los clanes más influyentes de la zona, Adela María Luz Sarubbi de Martínez (46) asegura que entró en la política por casualidad.

Se casó muy joven, con apenas 19 años. Por varios años se dedicó a la familia, los hijos y el hogar, pero sentía que todavía necesitaba encontrar un espacio donde aportar a su comunidad. “Comencé a militar dentro de un partido político lo que me catapultó a salir afuera y así me gané un espacio”, cuenta.

Se considera una andariega. En el transcurso de los 27 años de casados, la familia residió en diferentes ciudades, pero una enfermedad de su madre le forzó a retornar a su ciudad natal. “Al principio no pensé nunca en volver a Caazapá”, cuenta. Y fue justamente el reencontrarse con el terruño y los recuerdos de la infancia lo que la motivó a entrar a la política y convertirse en una persona pública.

El apellido “Sarubbi”, en algún momento se convirtió en una carga para ella. Esta familia de ascendencia italiana constituye uno de los clanes más influyentes de Caazapá, lo que tiene sus pro y sus contras. “ Cuando era chica, muchas veces me pesó el apellido Sarubbi”, relata Adela.

“Por un lado me abría puertas, pero muchas veces en la escuela me marcaban o me marginaban. Gracias a Dios en mi familia supimos hacernos como una coraza y tratamos de demostrar que nosotros no somos “un apellido”, sino que nosotros teníamos defectos y virtudes como cualquier otro. Así aprendí a llevarlo y a quererlo muchísimo”, comparte.
Adela recuerda que de niña, su casa siempre estaba llena de gente que recurría a su padre por ayuda.

Don Roque Sarubbi fue senador nacional, pero dentro de su comunidad era maestro, doctor, sacerdote. Adela y su madre se encargaban de la logística para que no faltara nada. Eran quienes recibían a la gente y cocinaban para todo el que llegara. Adela lo califica como “el trabajo doméstico de la política”. De esa época guarda muchos recuerdos. “Nuestra casa siempre estaba llena de gente. Era compartir todo, porque a veces mamá repartía hasta nuestra ropa a los que necesitaban, incluso no comíamos para darles a los que llegaban hasta casa desde lejos. Esas cosas que me marcaron”.

Cuando falleció el padre, hace 15 años, su esposa y los tres hermanos hicieron el juramento de que no iban a continuar con esa vida y que iban a concentrarse más en su propia familia. Pero el ejemplo con el que crecieron fue más poderoso. “Mi padre siempre nos inculcó hacer el bien y siempre trabajó por la comunidad”, cuenta.

Así cuando se presentó una oportunidad, ingresó a la política. Le pidieron suplir una vacancia de dirigente en el distrito de Maciel, donde incluso llegó a candidatarse como intendenta. Perdió por cuatro votos. “Fue una buena experiencia, un sufrimiento, pero después una liberación grande”. De la trastienda subió al escenario.

Adela reconoce que compatibilizar los roles que la sociedad espera de la mujer es complicado. “A las mujeres nos cuesta muchísimo activar en otros ámbitos, porque siempre tenemos problemas en el hogar, los hijos, además no tenemos horarios”, sostiene. Por su parte ella se complace de tener un excelente soporte familiar.

Desde hace 7 años trabaja como secretaria de la mujer de la Gobernación de Caazapá. Durante un año estuvo comisionada en la Municipalidad y fue a través de esta institución que se involucró con el Consejo Local de Salud. Cuando volvió a su cargo en la Gobernación, el Intendente la mantuvo como presidenta del Consejo. Además, 26 años después de haber terminado la secundaria, decidió iniciar sus estudios universitarios. Ahora va al segundo año de Derecho. Estudiar “era la espinita que tenía en el calzado”, cuenta.

Incansable, apunta que todavía tiene muchas metas por alcanzar y considera que el secreto de la felicidad está en amar lo que uno hace.

“Creo que la felicidad se hace uno mismo, cuando una se siente bien está la felicidad, cuando una se siente mal no hay la felicidad. Por eso trato siempre de ser positiva y tomar las cosas como vienen”.

En Villeta

Víctor Hugo Centurión Achón (41) se involucró en el área de la salud hace más de 10 años, cuando un inconveniente de salud casi cuesta la vida a su hija recién nacida. La cruda experiencia que le tocó vivir revivió en él el ejemplo que había recibido de su padre, quien durante años se desempeñó como autoridad municipal. Él también sintió la necesidad de asumir protagonismo en su comunidad.

“ Siempre fuimos una familia preocupada por el bienestar y de que las cosas se traten de hacer lo mejor en nuestra comunidad”, explica. Desde chico, Víctor percibía como la actividad absorbía por completo a su padre, que pasaba muy poco tiempo en la casa. “Yo veía que se pasaba trabajando todo el día”, recuerda.

Cuando se casó y nació su primera hija, el actual presidente del Consejo de Salud de Villeta optó por concentrarse en asegurar el mantenimiento de su nuevo hogar.

Fortaleció una inmobiliaria y el negocio de la ganadería. “Cuando uno tiene una familia debe dedicarse a esa parte más personal”, considera Víctor Hugo.

Pero un acontecimiento en su vida le marcó claramente el rumbo que debía seguir. Su segunda hija nació prematura y la atención en sus primeros meses de vida representó múltiples inconvenientes para la familia. “Nosotros tuvimos la suerte de poder irnos hasta Asunción y tratar a nuestra hija y a mi señora en un sanatorio privado. Tuvimos la posibilidad de hacerle atender lo mejor que pudimos, pero desde ese momento me pregunté que sería de nuestros compueblanos pobres cuando se les presentaba algo así”.

La familia asumió con plena conciencia que no toda la ciudadanía tiene oportunidad de acceso a la salud. “A partir de ahí sentí una fuerte motivación para trabajar por apoyar y mejorar el campo de la salud en Villeta”, relata.

La necesidad en la comunidad y la sensación de poder aportar esfuerzo para que las condiciones de vida mejoren motivaron su incursión en el plano comunitario. “Yo decidí elegir este camino junto con mi familia para tratar de hacer algo por mi pueblo”.

El proceso fue metódico. Primero se reunió un grupo de referentes de la comunidad para conformar la primera comisión de salud, en apoyo al Centro de Salud de Villeta. A través de la autogestión consiguieron la construcción de un laboratorio y la terminación de un Puesto de Salud en la compañía Tacuatí. En la última elección Víctor Hugo fue electo concejal municipal.
“ Creo que eso pudo concretarse porque provengo de una familia que conoce de desarrollo de comunidades y problemas sociales. Pienso que el futuro podría serle útil a mi comunidad como autoridad, porque la única forma de llegar a ser autor de una situación de cambio es tomando partido a favor de la comunidad”, expone.

En Villeta, la primigenia comisión de salud adquirió estatus legal y se convirtió en Consejo de Salud.

En los últimos años fueron creados además Subconsejos de Salud y habilitadas Farmacias Sociales en compañías del distrito. El centro de salud pasó a ser un hospital distrital y ostenta mejoras edilicias.

“Ahora estamos trabajando por integrarnos plenamente a la descentralización y manejar nuestros recursos propios de salud. Estamos preparados para eso”, plantea.