Año 6- 20 - Marzo 2008
EDITORIAL
Descentralización y la nueva gestión pública
COMUNIDADES CONFORMARON SU SUBCONSEJO DE SALUD
Compañías de Caazapá cuentan con su primera Farmacia Social

AMPLIAN COBERTURA A MUNICIPIOS ALEDAÑOS
Seguro de salud de Fram expande sus beneficios

COMENTARIO
Lecciones de la experiencia de Fram
Lic. Rubén Gaete

SORPRESIVA MEDIDA DEL MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA
Resolución ministerial pone en vigencia tres instrumentos para la descentralización
PARA DESCENTRALIZAR EL MANEJO DE LOS RECURSOS GENERADOS EN LOS HOSPITALES DEL INTERIOR DEL PAÍS
Ministerio de Salud aprueba acuerdo único pero retrasa su implementación
TÉCNICOS CUESTIONAN PUNTOS DEL INSTRUMENTO OFICIALIZADO POR SALUD PÚBLICA
Tres cláusulas que no satisfacen

ESPECIALISTAS OPINAN SOBRE DESCENTRALIZACIÓN EN PARAGUAY
Analizan proceso en nuestro país

¿Cómo se conforma un Consejo Local de Salud?
DESCENTRALIZACIÓN EN HECHOS
EN CONSTRUCCIÓN FUTURO CENTRO DE SALUD
En Filadelfia avanzan obra
del primer hospital público
LOS ROSTROS DEL CAMBIO
El poder del ejemplo

ESPECIALISTAS OPINAN SOBRE DESCENTRALIZACIÓN EN PARAGUAY
Analizan proceso en nuestro país
Tres especialistas paraguayos vinculados a organismos de cooperación internacional analizan el proceso descentralización en nuestro país, además de opinar sobre otros temas que tienen que ver con la realidad nacional. Fernando Camacho asegura que es hora de optar por una política descentralizada en salud de forma gradual. Por su parte, Verónica Serafini insiste en que debe darse un debate profundo sobre el modelo de descentralización que se quiere para el país y Julio Fernández indica que el modelo puede funcionar pero con acompañamiento externo y una mejor rectoría desde el Ministerio de Salud.

Fernando Camacho. Máster en Administración Pública. Ex coordinador de la Unidad de Descentralización del Ministerio de Hacienda. Especialista en municipalismo.
 

Fernando Camacho

“ Desde mi óptica de administrador público, las nuevas autoridades deben tener en cuenta dos elementos a la hora de diseñar la política sanitaria del país: conceder mayor autonomía presupuestaria y transferir la capacidad de decisión a los niveles locales y regionales.

En el Presupuesto del Estado es donde se traduce realmente la voluntad política de descentralizar. Si alguien declama descentralización y luego verificamos que el Presupuesto Nacional está centralizado en un 96% y solo un 4% descentralizado, entonces estamos hablando de una extrema centralización. En Paraguay la proporción es 96% para el nivel central, 2% para el regional y 2% para el local. Viendo un gráfico así, las palabras sobran. Todo el dinero es gastado por el gobierno central. Esto nos habla de una extrema centralización, con los vicios que ello conlleva: falta de eficiencia en el gasto y la incapacidad de identificar las prioridades locales. El gran valor agregado de una administración local del presupuesto es que se puede ser mucho más eficiente. Mientras esa proporción no cambie en el presupuesto, significa que no se avanzó mucho en descentralización”.

Por lo tanto, una política de salud centralizada, básicamente, no lograría los resultados que el país requiere para mejorar las condiciones sanitarias, porque de hecho es lo que se está teniendo hasta ahora y esta demostrado que no funciona. Pero tampoco creo en las recetas absolutas, de que solo lo descentralizado funciona o que solo lo centralizado funciona. La centralización también tiene algunas ventajas, pero siempre siendo bien administrados los recursos.

Sin embargo, creo que es hora de optar por una política descentralizada de salud en una reforma gradual, porque también creo en los procesos graduales. Esa gradualidad se obtendría dando poder a los grupos que ya se organizan en busca de la descentralización, porque tampoco creo que se le deba imponer una descentralización a una sociedad civil que no esté organizada.

Dar poder a la sociedad civil, que ya demuestra que puede manejar sus recursos, va a generar el proceso positivo, pues otras comunidades al ver el éxito generarán su propio proceso.

Imponer una descentralización puede ser perjudicial, pues se verán los fracasos de una decisión impuesta y puede que el proceso retroceda. Ahí van a aparecer los que dicen “la descentralización no funciona”, lo que puede ocasionar un fracaso más grande como la obstaculización total de la descentralización, no solo de la salud, sino ya de otros sectores, como la educación o la de obras publicas.

La ventaja principal de la descentralización de la salud es la eficiencia del servicio. Creo que hasta el más fanático de la centralización debe reconocer que no puede verificar el cumplimiento de una meta de una localidad distante desde una oficina central. ¿Y quién es el mejor contralor? Es el ciudadano que recibe el servicio, es el mejor verificador del cumplimiento o no de los objetivos en Salud Publica”.



Verónica Serafini. Doctora en Economía. Docente Universitaria. Consultora de organizaciones internacionales de cooperación.
 

Verónica Serafini

“Como punto de partida, creo que hay que poner en debate el concepto de la descentralización, ya que es un debate apenas iniciado, ciertamente en algunos ámbitos más discutidos, como en salud, pero prácticamente nada en otros ámbitos, como educación, ambiente y ni qué decir del desarrollo local en el área económica.
Hoy no hay un debate nacional a cerca de cuál va a ser el rol de cada uno de los niveles del Estado ni tampoco cuál es el rol que la sociedad civil debe desempeñar en este proceso.

En caso de la política sanitaria yo creo que hubo algunos avances en materia de participación social con los Consejos Locales de Salud, pero sigue necesitándose una discusión más amplia sobre lo que entendemos por descentralización: cómo se va a lograr, cómo se van a diseñar las políticas que puedan ser ejecutadas por los gobiernos regionales y locales, cuál va a ser el rol de la sociedad civil, cómo se va a organizar para garantizar que esas políticas sean eficientes y satisfagan las necesidades que tienen en el ámbito de lo local.

Creo que hay acciones que es posible descentralizar, pero creo que el país necesita políticas nacionales de salud, pues muchas veces descentralizar ciertas acciones puede implicar llevar al municipio a la incapacidad de ejecutarla porque tampoco hay un proceso de transferencia de recursos o de generación de recursos a nivel local.

Hoy, lo exitoso que tiene el proceso de descentralización tiene que ver con lo puntual de las acciones. Lo puntual de las acciones significó capacitaciones y recursos para eso. Las lecciones aprendidas hoy de lo que se ha descentralizado son porque todo el esfuerzo se puso en esas acciones puntuales, como las farmacias sociales, los consejos locales, las juntas de saneamiento, se capacitó y se generaron capacidades.

Pero esas mismas experiencias muestran la politización, la partidización y las luchas internas en esos ámbitos. En muchos casos, los mismos problemas de la política nacional se pudieron ver a nivel local.

Es por eso que hay que generar un debate de manera que todo lo malo de las políticas nacionales, que se dan a nivel central, no se traslade al nivel local y al regional. Ahí corremos el riesgo de que una experiencia negativa eche atrás lo positivo que pudo lograrse.

Creo que en Paraguay todavía nos falta mucho para tener éxitos globales en términos de descentralización. Tiene que ser parte de un proceso. En salud sí hubo éxito porque hubo mucho apoyo de la cooperación internacional y voluntad política. El éxito viene, sobre todo, porque se ha descentralizado en regiones donde la sociedad civil puede fiscalizar y puede controlar. Definitivamente, hay un montón de factores estructurales que hacen que hoy sea necesario hacer un debate real sobre el concepto de descentralización”.

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