Reflexionando sobre el innecesario prolongado
proceso de renovación y ampliación de los acuerdos
de descentralización, nos encontramos de nuevo ante un
hecho plagado de contrasentidos y contradicciones.
En el aspecto jurídico-financiero, recientemente se
ha dado un avance importante con la aprobación de la
Ley 3.007/06, permitiendo que los Consejos Regionales y Locales
de Salud se adecuen legalmente a la tarea de administrar y
gestionar diversos recursos locales para mejorar los servicios
públicos de salud.
Los acuerdos firmados entre los gobiernos
departamentales, municipales y Consejos Regionales y Locales
de Salud con el
MSPyBS han ido feneciendo en el transcurso de este año,
y son los primeros que se han preocupado y abogan utilizando
todos los recursos y medios para renovar y ampliar dichos acuerdos,
proponiendo reglas de juego claras que fortalezcan el marco
legal e institucional.
La misma Constitución Nacional y la Política
Nacional de Salud definen la descentralización como
un aspecto resaltante de nuestro modelo político, pero
lamentablemente, en nuestro país, ella es, como en muchas
otras situaciones, sólo una expresión políticamente
correcta. En la práctica, como es de conocimiento público,
no es más que letra muerta.
El MSPyBS últimamente no tiene una actitud proactiva
para impulsar este proceso, sino peor, obstaculiza sistemáticamente
-con sus propias acciones- no sólo lo que debería
hacer el ministerio, sino lo que deberían hacer los
mismos dirigentes de las más altas esferas de esa
institución. Éstos recurren a discursos contradictorios
y paradojales, pues a sus propias palabras responden con
medidas dilatorias que muchas veces crispan la paciencia
y sacan las ganas a mucha gente. Gente realmente comprometida,
que trabaja voluntariamente en sus comunidades.
Creo que las autoridades y funcionarios
del nivel central no asumen un compromiso auténtico con la descentralización,
sencillamente porque su paradigma es la centralización,
y no porque no conciben o visualizan las bondades evidentes
de este modelo de gestión colegiado y participativo,
donde representantes del gobierno local, del sector salud y
de la sociedad civil, han dado con su lucha, muestras claras
de que tal camino es uno de los más válidos para
paliar las ingentes necesidades particulares que urgen ser
atendidas concreta y materialmente en el área de la
salud.
La anterior ministra de educación y actual candidata
a presidenta de la república dijo alguna vez que “ser
funcionario público es tener la oportunidad de influir
con nuestros pensamientos y nuestras acciones en la historia
de nuestro país”. Al coincidir con ella, convencido
de que esa debería ser la razón superior que
nos convoque a todos los funcionarios públicos, recuerdo
que se contrapone totalmente con lo manifestado recientemente
por un alto funcionario de la esfera técnica del Ministerio
de Salud, quien al intentar justificar las trabas y dilaciones
al proceso de renovación de acuerdos y de reglamentación
de la Ley 3.007/06, dijo que “nosotros simplemente somos
funcionarios y no tomamos las decisiones…”. Increíble.
Desde aquí les digo certeramente, que desde el más
humilde poblador de una compañía, allá,
en Misiones o en Itapúa, hasta un Gobernador de cualquier
departamento, tiene la gran esperanza de que de una vez por
todas, los técnicos del Ministerio de Salud saquen la
cara y “tomen decisiones” para poder hacer algo
importante. Es la única manera de lograr que la historia
nos recuerde con respeto y nuestros hijos no se avergüencen
de nosotros.