En Guazú Corá (Villeta), Romelina Alvarenga de Torres,
más conocida como doña Rome por toda su comunidad, comienza
sus labores a las cuatro y media de la mañana. A la par, a casi
300 kilómetros al norte de ahí, en la compañía
Sanguina Cué de Lima (departamento de San Pedro), Celina González
de Carballo hace lo propio.
Ambas, comienzan su día con un infaltable mate, lo que las despierta
para comenzar a “agendar” las actividades que le esperan
a lo largo de la jornada. La primera, mientras toma su mate y acomoda
sus actividades, plancha ropa, pues la jornada puede no alcanzarle
para esa tarea. Y la otra, riega su huerta, pues con la sequía
que azota todo San Pedro podría dejarla a ella y a su familia
sin su cultivo de consumo.
Si doña Rome no tiene que ir la reunión de la Comisión
Vecinal, o de la Capilla, o del club Mariscal Estigarribia, se dedica
que confeccionar ropa y a venderla en un pequeño negocio que
montó en su propia casa, para ganarse la vida y así ayudar
a su marido, que es carpintero.
Además, dedica parte de su tiempo a cuidar a una mujer anciana
de la comunidad, que no tiene familiares.
“ Me voy a hacerle compañía. Le limpio toda la casa, le cocino
y me quedo a tomar mate con ella un rato. Hablamos de todo lo que pasa en la
comunidad y luego vuelvo a casa para seguir con mis cosas”, comenta doña
Rome, con la amplia y contagiante sonrisa que la distingue.
Para doña Celina, su día no es distinto. Si no tiene
reunión en la Cooperadora Escolar, o en el Comité de
Mujeres San Francisco, o en la Comisión Vecinal trabaja en la
chacra y en la cría de animales, junto a su marido, no sin antes
atender a sus hijos que deben ir a la escuela.
Pese a todas las actividades que tienen ambas mujeres, importantes
liderezas en sus comunidades, asumieron otro compromiso sin tener en
cuenta el tiempo y las fuerzas que implicarían los nuevos desafíos.
Doña Rome es presidenta del Subconsejo de Salud de Guazú Corá,
mientras que doña Celina es vicepresidenta del Subconsejo de
Salud de Sanguina Cué.
Ambas, coinciden –una vez más- en que la salud es lo más
importante y que las necesidades de la comunidad pasan por el acceso
a los servicios sanitarios y a medicamentos a bajo costo.
“ Yo quiero que todos estén bien. Para mí, mi comunidad es
como mi familia. Siempre recurren a mí, es que ante cualquier problema,
tengo que encontrarle la solución. Hago lo que sea para solucionar el
problema que tengamos. Hasta ahora, siempre se me abrieron las puertas que golpee
pidiendo ayuda para mi comunidad”, asegura convencida ña Rome.
Por su parte, doña Celina es conciente de que su ayuda es importante. “Estoy
siempre al pie del cañón. Si yo no hago lo que hago,
quién lo va a hacer”, se pregunta. Ella ocupa casi todos
los cargos de las comisiones y organizaciones de su comunidad. Es tesorera,
secretaria, presidenta, vicepresidenta. Conoce todas las tareas, sin
descuidar su hogar, cuya limpieza y arreglo es de destacar. “A
veces parece que no voy a tener tiempo para todo, pero siempre se encuentra”,
asevera.
Desde que son integrantes de los Subconsejos de Salud de sus comunidades
iniciaron tareas importantes por mejorar las condiciones de sanitarias
de sus compueblanos. En Villeta manejan con éxito el programa
Socio Protector, que ya cuenta con unos 120 asociados, quienes mensualmente
aportan un monto que oscila entre los 2 mil y 5 mil guaraníes
para ayudar al Puesto de Salud. En Sanguina Cué, recientemente
se habilitó la Farmacia Social, con un capital inicial de 4
millones de guaraníes donados por la Municipalidad de Lima.
Ahora, programan realizar gestiones antes organizaciones e instituciones
para la ampliar el Puesto de Salud de la compañía limeña.
La participación comunitaria en la resolución de los
problemas de salud avanza con pasos firmes en muchas comunidades. Especialmente
en aquellas como Guazú Corá y Sanguina Cué, donde
los Consejos y Subconsejos de Salud están conformadas por personas
excepcionales. Hombres y mujeres comprometidos, que ven en la solidaridad
y el trabajo comunitario la fórmula exitosa para enfrentar los
desafíos de la vida, construyendo para todos un mañana
mejor.
Historias de vida
Doña Rome es oriunda de Guazú Corá. Está casada
hace 43 años. Tiene un hijo que ya formó su familia y
vive en la ciudad de Villeta. Es abuela de dos hermosas criaturas.
Según comenta, con alegría, es madrina de 110 ahijados,
de bautismo, confirmación y casamiento. Su marido siempre fue
su compañía perfecta, asegura. “Siempre me acompañó en
todas mis iniciativas. Está a mi lado cuando lo necesito”,
dice. Su incansable labor comunitaria, solo culminará el día
que muera. Así lo afirma. “Lo único que pido a
Dios es que me dé salud para seguir ayudando a mi comunidad.
Es lo que me gusta hacer y lo que sé hacer”, manifiesta.
Doña Celina tiene 8 hijos. Es oriunda de Juan León Mallorquín,
de donde migró hacia San Pedro hace 24 años, junto a
su marido. Primeramente se asentaron en Cruce Liberación y fue
ahí donde empezó a activar en las organizaciones campesinas,
buscando siempre el bienestar de su familia y sus vecinos. Hace 11
años que vive en Sanguina Cué, en donde continúa
trabajando por la comunidad.