El proceso de descentralización de salud involucra dimensiones
que, aunque distintas, están estrechamente vinculadas
entre sí, como la dimensión política, institucional,
técnica, financiera, jurídica y sociocultural.
En términos de declaración de política,
hubo avances, pues el Programa de Gobierno 2003-2008 reconoce
a la descentralización como un eje transversal de la reforma
del Estado y tiene como estrategia la descentralización
gradual de los servicios públicos. En ese marco, la Política
Nacional de Salud vigente se orienta a implementar el Sistema
Nacional de Salud, en el contexto de la Reforma de la Salud,
siendo una de sus estrategias la descentralización.
En lo jurídico-financiero, se dio un importante avance en el
marco legal con la sanción y promulgación de la Ley 3.007/06,
que modifica y amplía la Ley 1.032/96, estableciendo las condiciones
legales y administrativas que facultan a los Consejos Regionales y
Locales de Salud a administrar los recursos propios destinados a sufragar
gastos y funcionamiento de los servicios de salud que administren en
virtud de acuerdos suscritos con el MSPyBS.
En lo técnico-institucional, paradójicamente, cuando
hoy las autoridades sanitarias cuentan con un formidable instrumento
para la implementación y ampliación de la descentralización
administrativa de salud, el proceso se encuentra casi estancado debido
a las dilaciones de la actual administración del Ministerio
de Salud. Esto es, mientras se mantiene el afán y el esfuerzo
por avanzar con la descentralización de las autoridades locales,
Gobernaciones y Municipios, y de los Consejos Regionales y Locales
de Salud.
En el aspecto socio-cultural, la participación de la ciudadanía
ha contribuido a ampliar el ejercicio de los derechos, mediante los
procesos de identificación y prorización de los problemas,
implementación, fiscalización y evaluación de
los programas públicos. Así, si medimos el avance del
proceso por los acuerdos suscritos, renovados y/o nuevos, lamentablemente
debemos concluir que al mes de octubre de 2007 no hubo avances. Se
necesitan políticas públicas pensadas en las próximas
generaciones y no sólo en las próximas elecciones. Las
políticas no son “públicas” porque se originan
en la institución pública o el aparato del estado (local
o nacional); sino porque apuntan a asegurar condiciones comunes y a
beneficiar a toda la sociedad; es decir a ampliar las opciones o capacidades
de las personas para perseguir los objetivos que ellas mismas valoran.
Pensar en las próximas generaciones, implementando una efectiva
descentralización como parte de la Política Nacional
de Salud, implica tener visión, decisión, conocimientos
técnicos, objetivos y metas claras para el país, así como
una estrategia de como implementar los cambios necesarios, que ayuden
a vencer las resistencias propias de la burocracia.