La calma de los parajes sampedranos no se
borró nunca de la memoria de Julio César Franco
Sosa, actual intendente de Lima. Nació en Asunción,
pero pasaba todos los veranos en el departamento de San Pedro,
de dónde son oriundos sus padres. Fue así que luego
de cursar parte de su secundaria en los Estados Unidos y concluir
su carrera de ingeniero agrónomo, apenas tuvo oportunidad,
decidió migrar hacia el norte del país. En Lima,
consolidó las enseñanzas maternas y afianzó
su compromiso comunitario. “Mamá siempre nos inculcó
que no teníamos que olvidar nuestras raíces, no
olvidar de amar al prójimo, no solo de boca para afuera
sino con actos y acciones”, comparte.
En su nuevo paraje vital, conformó su familia. Comenzó
–además- a organizar comités de agricultores
y coordinó la primera Contraloría Ciudadana para
denunciar irregularidades de las autoridades locales. Así,
con una cosa que lleva a la otra, incursionó en la política.
“La política es el canal para lograr los cambios,
desde adentro de las estructuras. Yo opté por tratar de
inducir al cambio desde adentro y de abajo para arriba”,
comenta. Fue electo como intendente en el 2001 y reelecto en el
2006. Ahora, ya en su segundo período al frente de la comuna,
está convencido de que la participación comunitaria
es la clave para despertar cambios.
En Lima, el proceso de descentralización en salud está
aún en un estadío incipiente. Se han conformado
los primeros Consejo y Subconsejos de Salud con el objetivo de
organizar Farmacias Sociales para ofrecer medicamentos a bajo
costo. Julio César Franco Sosa percibe los cambios en su
comunidad, cada vez más organizada para encarar demandas.
Cuando él coordinó la primera Contraloría
Ciudadana, a mediados de la década del 90, era una novedad
organizarse para reclamar derechos. Ahora en cambio, la gente
exige a sus autoridades. Él, en el rol de autoridad, reconoce
que siente esta demanda como una semilla que germinó. “No
hay cosa más linda que ver una comunidad que antes era
dormida, apática, y ahora a uno ya le reclama sus derechos.
Puede ser una contradicción, pero realmente es gratificante,
llena de orgullo”, comenta.
En Misiones
En el departamento de Misiones, otro intendente también
en su segundo período al frente de la comuna, coincide
en que la organización es clave para las mejoras. Venancio
Díaz Escobar, intendente de San Miguel, cuenta que desde
que se inició el proceso de descentralización esta
ciudad ha podido habilitar puestos de salud en las compañías,
que ahora ofrecen atención con médicos y odontólogos
una vez por semana. Además disponen de ambulancia y mejoró
la infraestructura de los establecimientos. “Se nota también
que hay un cambio de actitud de los profesionales de blanco de
nuestro Centro de Salud, no recibimos quejas de la atención”,
agrega el intendente.
No duda que los cambios se dan gracias a la discusión y
el análisis. Los Consejos Locales de Salud, integrados
por personas de la comunidad, permiten debatir sobre los problemas
del día a día y proponer soluciones. “El impacto
social viene del consenso que se vaya tomando respecto a las políticas
de salud que se requieren para el éxito. Todas las decisiones
son de consenso, de acuerdo a la realidad que uno palpa”,
confirma.
La seguridad en sus planteamientos es fruto de los años
que lleva apuntalando sus conocimientos. A los 16 años,
el actual intendente no pensaba en otra cosa que tocar la guitarra
con su orquesta y así animar la fiesta en algún
pueblo de Misiones. Era integrante de “Los Luminosos”,
un afamado grupo musical que en aquellos tiempos hizo vibrar a
toda una generación de misioneros.
Ahora tiene ya 45 y una carrera política consolidada. Atrás
quedaron las interminables noches de fiestas. Como tanto le gustaba
la música, al concluir sus estudios secundarios, se hizo
profesor. A la par de sus conciertos, enseñaba música
en los colegios, lo que alternaba, en sus tiempos libres, con
trabajo político y comunitario desde la presidencia de
la Juventud Colorada que ejerció poco después de
cumplir los 20 años en su comunidad. “Siempre me
gustó el desafío, llevar adelante proyectos que
sean para beneficio de todos. Desde el colegio comencé
a activar. Siempre me elegían delegado de curso. También
en mi barrio”, asegura.
El actual intendente de San Miguel, nació en San Juan Bautista,
pero vive en su ciudad adoptiva desde hace casi 25 años,
donde se casó y formó su familia. El derrocamiento
de la dictadura de Stroessner le sirvió de plataforma para
iniciar de lleno su trabajo político. “Con el golpe
de Estado se abrieron las puertas para nuevos dirigentes dentro
del partido (Colorado)”, comenta. A los 28 años,
asume su primer período al frente de la Municipalidad de
San Miguel. “Llegué a ser intendente sin mucha experiencia
administrativa. Fui aprendiendo, puse mucho de mí mismo”,
relata. Al término de este período de gobierno municipal
concentró su tiempo en la capacitación. Ahora tiene
una carrera de Derecho a punto de terminar, además de un
diplomado en Administración Pública y de cursos
de Gestión Presupuestaria Pública, Planificación
Estratégica y Legislación Municipal. “El solo
tener ganas, tener fuerza, tener espíritu de querer hacer
las cosas, no bastan. Se requiere de conocimientos”, aconseja.
Ahora que está de nuevo en la cancha de la función
pública se siente con mucha más solvencia.
Descentralización
“Como intendente se administran necesidades y no recursos”,
plantea el titular de la comuna de Lima, Julio César Franco.
En las instancias locales y regionales es donde se perciben las
verdaderas penurias de la gente. Los problemas no son sólo
estadísticas, sino que tienen rostro y nombre propio. Por
eso, los intendentes insisten en que el Gobierno Central debe
destinar mayores recursos hacia las municipalidades y las gobernaciones.
“No hay mejor sistema que el descentralizado. Los gobiernos
municipales son realmente controlados por las comunidades”,
remarca el titular municipal de San Miguel. La misma percepción
tiene su colega de Lima: “el nivel de gobierno que está
más cerca de la gente, que siente sus necesidades es el
gobierno municipal; me gustaría que se descentralice más
el gobierno central hacia los gobiernos locales”, resalta.
Franco advierte incluso, que con una efectiva descentralización,
las urgencias son resultas en forma rápida, evitando mayores
conflictos sociales. “Los que están el gobierno central
deben entender algún día, que los gobiernos locales
le sirven de barrera social a los niveles de arriba. Si tenemos
los recursos suficientes, mucho de los problemas serán
solucionados a nivel local y vamos a dejar de culparle al presidente
de la República si llueve o no llueve, como es hasta ahora”,
ejemplifica.
Pero, mientras tanto, se esfuerza por construir una mejor perspectiva
para su comunidad. “Para mí lo importante es que
estoy trabajando por el futuro de mi pueblo, de mis dos hijas
–que nacieron en Lima y se están criando aquí-.
Eso es lo que me da una fuerza extra, un aliciente enorme”,
concluye.