Año 5- 16 - Marzo 2007
EDITORIAL
Una oportunidad para alcanzar nuevas metas
TOMAN MEDIDAS PARA LUCHAR CONTRA LA EPIDEMIA DEL DENGUE Consejos de Salud se movilizan contra el Aedes
FORTALECERÁN SUS CONSEJOS DE SALUD Y HABILITARÁN FARMACIAS SOCIALES
San Pedro inicia también su proceso de cambio

ASÍ SE PRESENTA UN NUEVO
ACTOR EN EL PROCESO DE DESCENTRALIZACIÓN

La coopreración de la Comisión Europea

PARA MEJORAR EL ACCESO A LOS SERVICIOS DE SALUD
Unión Europea y USAID unen esfuerzos
FIRMARON ACUERDOS DE ASISTENCIA TÉCNICA CON EL CIRD/USAID
Central y Misiones Fortalecerán experiencias a nivel regional
VICEPRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, MINISTRO DEL INTERIOR Y EMBAJADOR NORTEAMERICANO
Visitan experiencias exitosas de Itapúa
SECRETARIOS DE SALUD A FAVOR DE LA DESCENTRALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS SANITARIOS
Analizan acuerdos firmados con el Ministerio de Salud
EN MISIONES PROYECTAN REPLICAR PROCESO
Ahora, a descentralizar la educación
ELABORARON NUEVO PLAN LOCAL DE SALUD
Nuevas metas rigen el trabajo comunitario en Fram
Descentralización en Hechos
ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA EN CARMEN DEL PARANÁ
Consejo de Salud renueva sus autoridades
LOS ROSTROS DEL CAMBIO
Desafíos y satisfacciones del trabajo comunitario

LOS ROSTROS DEL CAMBIO
Desafíos y satisfacciones del trabajo comunitario
Primitiva Mercado de Vera lleva varias décadas dedicadas al trabajo comunitario. La joven María Ocampos sólo unos años. Pero para ambas mujeres es el motor que da impulso a sus vidas y apuntala sus desafíos cotidianos. Dos historias de esfuerzos y satisfacciones, contadas desde dos puntos geográficos del país totalmente opuestos: la primera desde San Pedro de Ycuamandyyú y la segunda desde Coronel Bogado, Itapúa.

Primitiva Mercado de Vera, San Pedro de Ycuamandyyú.
María Ocampo, de Coronel Bogado, Itapúa


Aunque es maestra jubilada después de 25 años dedicados a la enseñanza, Primitiva Mercado de Vera conserva aún el espíritu de una adolescente. Tiene a flor de piel el mismo entusiasmo con el que empezó su tarea comunitaria, siendo una jovencita.

Los límites de su barrio, donde un par de décadas atrás enseñaba catequismo y organizaba jornadas de limpieza, ahora se extendieron a todo el distrito. Trabaja en la Municipalidad de San Pedro de Ycuamandyyú, como coordinadora de comisiones vecinales, y como representante de su barrio integra el Consejo Local de Salud.

El contacto con la gente es el motor en su vida. “Me encanta –comparte- pienso que cualquier título que tengamos, si no lo ponemos al servicio de la gente no tiene valor, lo que sé siempre lo pongo al servicio de los demás. Eso ayuda a crecer como persona”.

El trabajo comunitario la conquistó desde adolescente. “Empecé haciendo de catequista en la iglesia de mi barrio, también organizaba campañas de limpieza de las cuadras hasta que formamos nuestra primera comisión vecinal”. Está enamorada de su barrio San Miguel y asegura que es el más pintoresco del distrito. “Mi barrio es hermoso, trabajamos mucho en limpiar y hermosear la zona”, sostiene.

Fue a través de este compromiso comunitario que la invitaron a formar parte de la municipalidad. Durante dos años integró la comisión llamada Ciudad Sana, donde los representantes de los once barrios de la ciudad se reúnen semanalmente para delinear tareas conjuntas con la intendencia municipal. “Nunca se hacen las cosas por separado, cada grupo establece qué quiere hacer, qué va a aportar como comunidad y qué pide a la municipalidad”.

Otra arista clave en su vida es la docencia. Al concluir la secundaria estudió para docente en su ciudad natal y al poco tiempo comenzó a enseñar. Luego amplió su bagaje académico con la Licenciatura en Ciencias de la Educación y la carrera de Matemática en el Instituto Superior de Enseñaza (ISE) en Asunción. Durante cuatro años, debió viajar todos los fines de semana, para completar sus estudios. “Ese fue un esfuerzo que hice alternando trabajo con estudio, pero me siento realizada”, cuenta.

Su mayor satisfacción en este campo es observar ejerciendo a maestros que fueron sus alumnos. “Fue una tarea realmente maravillosa, fui un agente multiplicador porque los que pasaron por mis manos ahora son docentes y ellos reconocen mi trabajo”, relata.
Actualmente es profesora en una universidad y en dos escuelas. Además, en la Municipalidad está a cargo de la audición ciudadana que se realiza una vez por semana y los sábados a la mañana conduce el programa de radio “La voz de la Comuna”.

Pero en el trajín de todas estas actividades nunca ha perdido su vínculo con su barrio. Desde hace 10 años integra la comisión llamada “María de la Rosa Mística” que gestiona medicamentos, alimentos y ropa para las familias más necesitadas, pero que además mantiene un vínculo humano invalorable. “Cuando alguno tiene necesidad de asistir al hospital le acompañamos para que se sientan seguros y en confianza”, explica Primitiva. “Se destina tiempo y un poco de esfuerzo, pero la recompensa es tan grande que fortalece el espíritu. Eso te da ganas para hacer muchas otras cosas”, comenta.

Se emociona como una niña cuando habla de sus sueños y sus logros. Sus dos hijos estudian en la Universidad, Economía y Veterinaria. Desea verlos ofrecer su aporte para ayudar a la gente. Es lo que ella ha hecho toda la vida. “Mis sueños en lo personal se cumplieron todos, me siento súper realizada, pero a nivel comunitario todavía hay mucho por hacer y ahí dedico mi esfuerzo”, comenta

“Lo más importante es servir a la gente y encima no se gasta nada. Yo con el bolsillo vacío me siento millonaria, porque puedo destinar un poco de mí tiempo y dar un poquitito de esfuerzo. Eso ya significa mucho. Después vamos a cosechar”, asegura.

En Bogado

María Ocampo (24), descubrió el trabajo comunitario desde que integró una organización juvenil preocupada por el desempleo y la violencia. Hoy lleva cuatro años trabajando en el Hospital Distrital de Coronel Bogado y apoyando muy de cerca el proceso de descentralización.

“El Consejo Local de Salud es una buena opción para involucrarse en los problemas de la comunidad”, asegura. “Antes, como era más joven me limitaba a decir ‘este hospital es un desastre’, pero en realidad no sabía nada de lo que sucedía adentro”.

Ahora dedica su tiempo a buscar soluciones en conjunto. Valora el proceso de descentralización porque permite tener disponibles insumos que antes nunca había. “Antes de la descentralización no teníamos ni gasa para hacer una sutura, no teníamos ni para limpiar los pisos, la ambulancia no funcionaba. Ahora todo eso tenemos solucionado”.

Su gestión comenzó al terminar la secundaria. Preocupada por el desempleo que afectaba a la mayoría de los jóvenes del distrito se vincula a una comisión juvenil desde donde comenzó el trabajo comunitario. Iniciaron un proyecto en contra del maltrato infantil con la organización de video-debates en varias escuelas. Como miembro de ese grupo, participó de la primera Audiencia Pública de presupuesto que se hizo en Coronel Bogado y posteriormente de las reuniones del Consejo Local de Salud. “Nunca pensé que terminaría tan comprometida con el trabajo de mi comunidad”, comenta.

Pero las cosas se fueron dando. Su vínculo con el hospital se da desde agosto de 2003, justo en la época donde empieza el proyecto de descentralización. Primero la contrataron como encargada de la Farmacia Social, al poco tiempo la trasladan como auxiliar administrativo y desde hace dos años, está en la sección de Estadísticas, donde tiene a su cargo recabar datos de atención, que después permitan mejorar el servicio.

“Para mi lo principal es que uno se tiene que sentir partícipe de la ciudadanía, tenés que estar dentro, no podés estar aislada, tenés que tener vinculación con lo que pasa en tu comunidad”, cuenta la joven, quien estudia Ciencias Contables en la Universidad Nacional de Itapúa y desde este año también va a estudiar Administración de Empresas. Se siente afortunada, porque sabe que muchos jóvenes no tienen la oportunidad de estudiar y trabajar. “Estoy muy contenta con lo que le hago, hay que valorar las oportunidades que te da la vida”, concluye.