Aunque es maestra jubilada después
de 25 años dedicados a la enseñanza, Primitiva Mercado
de Vera conserva aún el espíritu de una adolescente.
Tiene a flor de piel el mismo entusiasmo con el que empezó
su tarea comunitaria, siendo una jovencita.
Los límites de su barrio, donde un par de
décadas atrás enseñaba catequismo y organizaba
jornadas de limpieza, ahora se extendieron a todo el distrito.
Trabaja en la Municipalidad de San Pedro de Ycuamandyyú,
como coordinadora de comisiones vecinales, y como representante
de su barrio integra el Consejo Local de Salud.
El contacto con la gente es el motor en su vida.
Me encanta comparte- pienso que cualquier título
que tengamos, si no lo ponemos al servicio de la gente no tiene
valor, lo que sé siempre lo pongo al servicio de los demás.
Eso ayuda a crecer como persona.
El trabajo comunitario la conquistó desde
adolescente. Empecé haciendo de catequista en la
iglesia de mi barrio, también organizaba campañas
de limpieza de las cuadras hasta que formamos nuestra primera
comisión vecinal. Está enamorada de su barrio
San Miguel y asegura que es el más pintoresco del distrito.
Mi barrio es hermoso, trabajamos mucho en limpiar y hermosear
la zona, sostiene.
Fue a través de este compromiso comunitario
que la invitaron a formar parte de la municipalidad. Durante dos
años integró la comisión llamada Ciudad Sana,
donde los representantes de los once barrios de la ciudad se reúnen
semanalmente para delinear tareas conjuntas con la intendencia
municipal. Nunca se hacen las cosas por separado, cada grupo
establece qué quiere hacer, qué va a aportar como
comunidad y qué pide a la municipalidad.
Otra arista clave en su vida es la docencia. Al
concluir la secundaria estudió para docente en su ciudad
natal y al poco tiempo comenzó a enseñar. Luego
amplió su bagaje académico con la Licenciatura en
Ciencias de la Educación y la carrera de Matemática
en el Instituto Superior de Enseñaza (ISE) en Asunción.
Durante cuatro años, debió viajar todos los fines
de semana, para completar sus estudios. Ese fue un esfuerzo
que hice alternando trabajo con estudio, pero me siento realizada,
cuenta.
Su mayor satisfacción en este campo es observar
ejerciendo a maestros que fueron sus alumnos. Fue una tarea
realmente maravillosa, fui un agente multiplicador porque los
que pasaron por mis manos ahora son docentes y ellos reconocen
mi trabajo, relata.
Actualmente es profesora en una universidad y en dos escuelas.
Además, en la Municipalidad está a cargo de la audición
ciudadana que se realiza una vez por semana y los sábados
a la mañana conduce el programa de radio La voz de
la Comuna.
Pero en el trajín de todas estas actividades
nunca ha perdido su vínculo con su barrio. Desde hace 10
años integra la comisión llamada María
de la Rosa Mística que gestiona medicamentos, alimentos
y ropa para las familias más necesitadas, pero que además
mantiene un vínculo humano invalorable. Cuando alguno
tiene necesidad de asistir al hospital le acompañamos para
que se sientan seguros y en confianza, explica Primitiva.
Se destina tiempo y un poco de esfuerzo, pero la recompensa
es tan grande que fortalece el espíritu. Eso te da ganas
para hacer muchas otras cosas, comenta.
Se emociona como una niña cuando habla de
sus sueños y sus logros. Sus dos hijos estudian en la Universidad,
Economía y Veterinaria. Desea verlos ofrecer su aporte
para ayudar a la gente. Es lo que ella ha hecho toda la vida.
Mis sueños en lo personal se cumplieron todos, me
siento súper realizada, pero a nivel comunitario todavía
hay mucho por hacer y ahí dedico mi esfuerzo, comenta
Lo más importante es servir a la gente
y encima no se gasta nada. Yo con el bolsillo vacío me
siento millonaria, porque puedo destinar un poco de mí
tiempo y dar un poquitito de esfuerzo. Eso ya significa mucho. Después
vamos a cosechar, asegura.
En Bogado
María Ocampo (24), descubrió el trabajo
comunitario desde que integró una organización juvenil
preocupada por el desempleo y la violencia. Hoy lleva cuatro años
trabajando en el Hospital Distrital de Coronel Bogado y apoyando
muy de cerca el proceso de descentralización.
El Consejo Local de Salud es una buena opción
para involucrarse en los problemas de la comunidad, asegura.
Antes, como era más joven me limitaba a decir este
hospital es un desastre, pero en realidad no sabía
nada de lo que sucedía adentro.
Ahora dedica su tiempo a buscar soluciones en conjunto.
Valora el proceso de descentralización porque permite tener
disponibles insumos que antes nunca había. Antes
de la descentralización no teníamos ni gasa para
hacer una sutura, no teníamos ni para limpiar los pisos,
la ambulancia no funcionaba. Ahora todo eso tenemos solucionado.
Su gestión comenzó al terminar la
secundaria. Preocupada por el desempleo que afectaba a la mayoría
de los jóvenes del distrito se vincula a una comisión
juvenil desde donde comenzó el trabajo comunitario. Iniciaron
un proyecto en contra del maltrato infantil con la organización
de video-debates en varias escuelas. Como miembro de ese grupo,
participó de la primera Audiencia Pública de presupuesto
que se hizo en Coronel Bogado y posteriormente de las reuniones
del Consejo Local de Salud. Nunca pensé que terminaría
tan comprometida con el trabajo de mi comunidad, comenta.
Pero las cosas se fueron dando. Su vínculo
con el hospital se da desde agosto de 2003, justo en la época
donde empieza el proyecto de descentralización. Primero
la contrataron como encargada de la Farmacia Social, al poco tiempo
la trasladan como auxiliar administrativo y desde hace dos años,
está en la sección de Estadísticas, donde
tiene a su cargo recabar datos de atención, que después
permitan mejorar el servicio.
Para mi lo principal es que uno se tiene
que sentir partícipe de la ciudadanía, tenés
que estar dentro, no podés estar aislada, tenés
que tener vinculación con lo que pasa en tu comunidad,
cuenta la joven, quien estudia Ciencias Contables en la Universidad
Nacional de Itapúa y desde este año también
va a estudiar Administración de Empresas. Se siente afortunada,
porque sabe que muchos jóvenes no tienen la oportunidad
de estudiar y trabajar. Estoy muy contenta con lo que le
hago, hay que valorar las oportunidades que te da la vida,
concluye.