En diciembre de 2004 decíamos en esta misma columna que
cerrábamos un año de logros trascendentes en el
campo de la descentralización de los servicios de salud,
pues el 12 de julio de ese año se habían firmado
en el departamento de Itapúa los primeros cuatro acuerdos,
que permitieron a los Consejos Locales de Salud administrar los
recursos generados por los establecimientos sanitarios de las
comunidades que lideraron esa iniciativa.
Apuntábamos, entonces, que dichos acuerdos abrían
prometedoras perspectivas de profundización del proceso
de descentralización.
Y así fue. La experiencia se extendió rápidamente
a otros departamentos y municipios que suman ya 32 acuerdos de
descentralización formalizados y en plena vigencia. A menos
de tres años de los primeros pasos, en la actualidad la
administración descentralizada de recursos cuenta ya con
un marco legal que valida y consolida esa nueva modalidad de gestión
de la salud pública. La voluntad política y el perseverante
esfuerzo de gobernadores, intendentes y consejos de salud posibilitaron
la sanción y promulgación de la Ley 3.007/06, que
amplió y modificó la Ley 1.032/96 del Sistema Nacional
de Salud.
Los resultados obtenidos y los registros estadísticos
demuestran fehacientemente que la descentralización constituye
el camino cierto para mejorar las condiciones de salud de las
comunidades, principalmente para facilitar el acceso de la población
de menores ingresos a la salud y a servicios de mejor calidad.
A pocos meses de cumplirse el período de vigencia de tres
años de los primeros acuerdos firmados, el balance es netamente
positivo. Ahora, la renovación de los acuerdos crea una
oportunidad que no debe ser desaprovechada para capitalizar los
logros y superar las limitaciones de los instrumentos convenidos.
El nuevo marco legal y lo aprendido de las experiencias vividas
proporcionan una plataforma más sólida para llegar
más lejos y más rápido en el camino de la
descentralización de la salud, persiguiendo nuevos sueños
y los mismos ideales.