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Año 4 - Nº
15 - Diciembre
2006 |
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EDITORIAL
Nuevas oportunidades y responsabilidades |
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COMENTARIO
La gratuidad como desafío económico
Lic. Rubén Gaete |
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LOS ROSTROS DEL CAMBIO
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Vocación de búsquedas y retornos
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Para cumplir sueños,
la vida construye los caminos más insólitos. Algunos
llevan a sus protagonistas a recorrer insospechadas distancias.
Otros obligan a sortear obstáculos difíciles, sólo
para descubrir al final de la travesía que la meta no estaba
en irse lejos, sino en volver. El doctor José Rolón,
director del centro de salud de Fram (Itapúa) y el doctor
Ramón Salinas Acosta, titular del Hospital Distrital de Santa
Rosa (Misiones) comparten la misma vocación de médico
rural, donde la satisfacción compensa el esfuerzo. Para alcanzarla,
el primero tuvo que alejarse de casa. El otro, sin imaginarlo, compró
un boleto de ida y vuelta
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Dr. Ramón Salinas Acosta
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Dr. José Rolón
Pose
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Cuando José Rolón Pose comenzó sus estudios
de Medicina deseaba convertirse en un médico deportólogo.
El atlético joven dedicaba su escaso tiempo libre a la
práctica del handbol. El deporte era su pasión y
lo sigue siendo. Pero lo que no imaginaba en ese momento es que
también sería la llave que le abriría la
puerta de la confianza en la comunidad que lo adoptaría
como uno de sus miembros más activos.
Una pasantía rural fue lo que definió el futuro
del muchacho nacido y criado en una tradicional familia de Asunción,
con cinco hermanos. En 1985 le tocó trabajar en la aislada
localidad de Paso de Patria, que en aquel entonces contaba con
apenas 2 mil habitantes, sin energía eléctrica,
agua ni teléfono. "La vivencia que tuve allí
me cambió la vida para siempre", sostiene. Regresó
convencido de que su deseo era ejercer la profesión lejos
de la capital. Hizo su especialización en el Hospital Universitario,
porque era el único donde podía hacer la práctica
de las cuatro especialidades básicas (clínica médica,
pediatría, ginecología y cirugía) y dos años
después una clínica privada lo contrató para
atender una sucursal en una colonia agrícola de Itapúa,
conformada por una amalgama de descendientes de varias naciones
europeas. Era Fram, su nuevo hogar, a 300 kilómetros de
distancia.
Atendió el consultorio privado durante cuatro años
y ganó buen dinero, pero no se sentía realizado.
Después de la caída de la dictadura stronista las
autoridades locales le ofrecen la dirección del centro
de salud y el acepta con la condición de administrar también
el puesto de salud de IPS. Pensaba que sólo a través
de una conducción coordinada podría lograr cambios.
No se equivocó. Desde hace cuatro años Fram es una
de las primeras comunidades en administrar los aranceles en forma
descentralizada, con un férreo control comunitario. Los
logros de su Plan Comunitario de Salud le han valido varios premios
internacionales y ahora está siendo replicado en otros
municipios. "Nunca pensé en llegar a esto, pero definitivamente
es lo que quiero hacer. Quería influir para cambiar algo
las cosas", dice y siente que lo logró.
No tuvo problemas en adaptarse a la vida en el interior. Desde
que llegó se ofreció a organizar y dirigir un equipo
de handboll en el colegio local."Esa fue una puerta enorme
que nos acercó a la comunidad. Generó confianza
en la gente y nos abrió todas las puertas", comparte.
El deporte fue adoptado con entusiasmo por los frameños
y la selección local ya ha salido ganadora en varios campeonatos
nacionales.
Rolón no extraña la capital. Al contrario, la sola
idea de ir de visita a Asunción le desespera. "El
tráfico, la cantidad de gente, todos andan como locos",
comenta. Después de 19 años, quince de los cuales
le dedica a la dirección del hospital y en las puertas
de su tercer período consecutivo como concejal municipal,
al doctor Rolón siente que está contribuyendo a
construir un futuro mejor para la ciudad que lo recibió
como hijo. "Soy nacido en Asunción pero frameño
por adopción", sostiene.
Retorno
El doctor Ramón Salinas Acosta, director del Hospital Distrital
Materno-Infantil de Santa Rosa, en cambio, disfruta desde hace
poco tiempo el reencuentro con su terruño. Lleva menos
de dos años conociendo la satisfacción de administrar
la salud pública en su comunidad natal.
Este médico nació en una compañía
del distrito, pero emigró a Asunción después
de concluir la secundaria. En seis años de esfuerzo se
recibió de médico, sin adeudar ninguna sólo
materia. Hizo la pasantía en San Juan Bautista. "Ahí
recién comencé a pensar en volver a mi pueblo",
confiesa. "Fue como redescubrir el interior y la importancia
de un médico en la zona rural. Siempre tenía en
mi mente que algo debía hacer por mi pueblo y mi departamento,
pero no sabía qué ni cómo". Cuando terminó
su formación de cirujano comenzó a buscar un trabajo
en el interior y apenas se dio la oportunidad no la desperdició.
Ejerció unos años como médico en San Ignacio
y luego le ofrecieron la dirección del hospital de su distrito
natal. Desde que Salinas está al frente, las consultas
se duplicaron. Su ingreso como director coincidió con el
inicio del proceso de descentralización sanitaria en el
municipio, lo que ha permitido invertir localmente los ingresos.
Con este dinero es posible adquirir insumos y medicamentos que
antes escaseaban y contratar personal para cubrir algunas vacantes
urgentes.
"Siempre pensé lo mucho que tenía yo para retribuir
a mi comunidad pero nunca pensé que íbamos a cambiar
tanto", comparte. La atención mejoró. De 10
mil consultas anuales en el 2004, este fin de año cierra
con 30 mil. Por la escasez de recursos humanos cada funcionario
tiene dos o tres tareas asignadas con un único rubro. Por
ejemplo, la administradora además trabaja como estadígrafa
y encargada de patrimonio. Una enfermera tiene perceptoría
y al mismo tiempo se desempeña como auxiliar de quirófano.
"Lo hacen con mucho patriotismo, porque lo hacen por su comunidad.
Sin el compromiso de ellos sería imposible llevar adelante
este proceso", sostiene.
El doctor Salinas está convencido de que todavía
hay mucho por hacer. "Ciertamente se hizo bastante, pero
el concepto de salud es mucho más amplio que aumentar las
consultas y brindar más servicios en el hospital. Salud
es el completo bienestar físico y mental de las personas.
Para llegar a eso hay que trabajar mucho más en la prevención
y promoción de la salud", sostiene.
Médico rural
Ejercer la profesión de médico en la zona rural
encierra satisfacciones y desafíos excepcionales, para
los cuales la formación universitaria no prepara. Esto
lo descubrieron tanto Rolón como Salinas, en pleno campo
de batalla.
"La facultad te prepara para otro tipo de medicina, donde
la salud pública no existe. Más bien te proyecta
a salir afuera, a hacerte un especialista de primer nivel en el
exterior, a trabajar en un privado o a tener tu propia clínica,
pero no para trabajar en salud pública", lamenta Salinas.
"La visión que uno trae de la facultad es una medicina
muy asistencial. Nunca me había dado cuenta cuán
importante es el médico en el área rural",
cuenta Rolón. El conocimiento se va haciendo al andar.
Recién con los años al frente de un centro de salud
uno descubre la importancia de la prevención y la promoción
de la salud. "Hay que insistir en la medicina preventiva,
pero si no tenés respuestas en la parte curativa no
vas a generar la confianza necesaria de la comunidad en el
servicio",
advierte. El tiempo me enseñó que la salud
es responsabilidad de todos, no solo de las autoridades y los
médicos,
sino también de la comunidad", concluye.
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