El año pasado Santa Rosa fue
el municipio que mayores recursos destinó a la salud en
todo el departamento, comenta Jacquet. El Hospital no tenía
médicos presupuestados por el Ministerio de Salud y la
municipalidad tenía que pagar estos salarios. Con el aumento
de inversión, subió el número de consultas.
Santa Rosa es el municipio con mayor índice de pobreza
del departamento. Y esa gente es la que menos acudía al
hospital. Hoy con la facilidad con que cuentan, tienen médicos
y hay exoneraciones para personas de escasos recursos se triplicaron
el número de consultas, relata.
En su administración, no se escamotean rubros para lo social.
Todo el dinero presupuestado para proyectos sociales, fue invertido
el cien por ciento. Hemos solicitado una ampliación
y volvimos a gastar el cien por ciento, explica.
Aunque este egresado de Ciencias Geográficas, de 37 años
y padre de una niña de seis años nunca tuvo en sus
planes ser intendente, ahora da por hecho su reelección.
Comencé a activar en política por la situación
que estaba viviendo el país en ese momento, una dictadura
tremenda, asesinatos, desapariciones y como joven creía
que teníamos que buscar otra vía para cambiar el
rumbo del país. Cuando me afilié a los 17 años
nunca pensé que podía llegar a ser intendente alguna
vez. Las condiciones políticas de ese entonces no estaban
dadas para que eso pudiera suceder ni siquiera a largo plazo.
No se me cruzó nunca por la mente llegar a ser intendente,
recuerda.
Pero finalmente se dio y ahora está orgulloso de sus logros,
especialmente en lo que refiere a la salud. Estoy más
que contento de todo lo que hice. Yo confiaba mucho en que iba
lograr las metas que me propuse como intendente. Estaba decidido
a tomar el toro por las astas. Yo fui al frente, no delegué
funciones, tomé el timón, asegura convencido.
Jacquet recuerda que cuando asumió las condiciones de salud
de su comunidad no eran las mejores. Antes de la descentralización,
los roseños podíamos enfermarnos solo dos horas
al día. Nuestro hospital solo tenía médicos
desde las 10 de la mañana hasta las 12. El resto del tiempo
teníamos que recurrir a los municipios vecinos como San
Ignacio, San Juan Bautista o Ayolas, rememora. Hoy, el Hospital
Materno-Infantil de Santa Rosa cuenta con médicos las 24
horas del día, de lunes a lunes, así como dos de
sus tres Puestos de Salud, ubicados en diferentes compañías,
que cuentan con doctores pagados por el municipio.
Estamos muy contentos del trabajo que hicimos con el Consejo
Local de Salud y los funcionarios de nuestro hospital. En pocos
años, Santa Rosa dio un paso de gigantes en el sector de
la salud, de eso estoy convencido, afirma Jacquet.
Proceso similar
En Coronel Bogado la realidad sanitaria no era muy distinta a
la de Santa Rosa. Ubicados en departamentos diferentes, sus hospitales
padecían las mismas carencias. Antes no había
nada en nuestro hospital. Los funcionarios no tenían con
qué trabajar, no había insumos ni medicamentos,
y así varios servicios directamente no funcionaban,
recuerda por su parte, el ahora renunciante intendente y candidato
a concejal municipal Wildo Alberto Giles.
Pero también aquí, en esta ciudad de Itapúa,
el proceso de descentralización trajo consigo cambios importantes
para la población. Hoy nuestro hospital es totalmente
diferente. Para todos nosotros fue un vuelco muy grande el que
se dio en el campo de la salud. Ahora estamos reconstruyendo nuestro
establecimiento para convertirlo en una institución moderna
y eficiente, explica Giles.
Aunque los avances fueron muchos y muy importantes todavía
quedan cosas pendientes por hacer. Según el intendente,
el trabajo de mejoramiento del hospital y sus servicios está
hecho casi en un 60 por ciento. Nos queda ahora trabajar
en la prevención y en la promoción de la salud.
Así tendremos una comunidad mucho más sana aún
y podremos reducir los costos de la salud curativa para reinvertirlo
en educar desde niños a toda la población para prevenir
enfermedades. Prever no se hace de un día para otro, es
un proceso que debe llevarse adelante, comenta.
Wildo Alberto Giles llegó a la intendencia sin ser electo
como tal. Tras la renuncia del intendente, fue designado para
el cargo por sus colegas concejales municipales. Aunque no había
incursionado mucho en el tema salud, su preocupación por
los escasos servicios que brindaba el hospital de su comunidad
hizo que invirtiera mucho tiempo en trabajar con el Consejo Local
de Salud de Coronel Bogado.
Nunca pensé que podía llegar a ser intendente,
aunque siempre me interesó trabajar por la comunidad, por
eso era concejal. Acepté el cargo porque soy una persona
a quien le gustan los desafíos, la intendencia fue eso
para mi: un gran desafío, admite, mientras ríe
recordando sus inicios como intendente.
Oriundo de Encarnación, llegó a Coronel Bogado en
1989 para trabajar en el cultivo del algodón. Una intuición
le dijo que el comercio en la zona baja de Encarnación
decaería con el tiempo, tal como sucedió dos años
después de que migre hacia el norte del departamento.
Comenzó a trabajar desde muy joven. A los 15 años
era empleado de una distribuidora y su primer sueldo era de 4
mil guaraníes. Pese a ello, tenía la mirada puesta
en montar un comercio. Ahorró todo lo que pudo y a los
17 años se compró una camioneta vieja y medio destartalada,
y comenzó a hacer reparto de mercaderías. A los
18 se compró un vehículo mejor, aunque todavía
de segunda mano. Y a los 20, por fin, tuvo su primer camión
cero kilómetro. Así empezó su vertiginosa
carrera como comerciante, que aunque no había estudiado
para eso, poseía una intuición especial para los
negocios, la que hasta ahora le acompaña.
Toda la experiencia empresarial acumulada en años de trabajo
la utilizó en la municipalidad. Desde un principio
me planté hacer algo diferente por mi ciudad. Cuando asumí
la intendencia, el municipio tenía un déficit de
233 millones de guaraníes, que aumentaba con el correr
de los días. Comenzamos a limpiar la casa y firmamos muchos
convenios con ONG con miras a capacitarnos y aprender más
de la gestión municipal. Yo asumí en abril de 2004,
para fines de año recuperamos con creces nuestras finanzas.
Al principio, nosotros manejábamos un presupuesto de 2.100
millones de guaraníes con royalties incluidos, hoy duplicamos
ese presupuesto en dos años y medio de gestión.
Nuestro principal trabajo estuvo abocado a recuperar la confianza
de la gente, concluye Giles.