Año 4 - 14 - Setiembre 2006
EDITORIAL
Niveles locales logran importante avance legal
UNIÓN DE ESFUERZOS HACE POSIBLE IMPORTANTES CAMBIOS
Queriendo pudieron en Altos

ADMINISTRACIÓN LOCAL DE RECURSOS MEJORÓ VARIOS SERVICIOS DE 4 HOSPITALES
Misiones apostó a la descentralización y ganó

FUERTE LOBBY DE LÍDERES COMUNITARIOS ANTE TRATAMIENTO DE MODIFICACIÓN DE LA LEY 1.032
En audiencia pública pidieron compromiso a los Senadores
VALIOSA CONQUISTA COMUNITARIA
Entra en vigencia nueva ley para Consejos de Salud
LOGROS SANITARIOS SE HACEN CADA VEZ MÁS VISIBLES EN EL SUR
Itapúa demuestra que "los paraguayos somos capaces"
EN SAN PEDRO DE YCUAMANDYYÚ
Con participación comunitaria definen Plan Local de Salud
GOBERNACIÓN DE ALTO PARANÁ
En el este preparan habilitación de farmacias.

CAPACITACIÓN A JÓVENES Y MUJERES CONCLUYERON CON GRAN ÉXITO
Aprender sobre sexualidad: una meta cumplida

EN ESTABLECIMIENTOS DE SALUD
Mejoran la calidad de datos
SOBRE DESCENTRALIZACIÓN
Sensibilizan a candidatos
DESCENTRALIZACIÓN EN HECHOS
LOS ROSTROS DEL CAMBIO
Políticos locales con fuertes convicciones comunitarias


LOS ROSTROS DEL CAMBIO
Políticos locales con fuertes convicciones comunitarias
Un geógrafo y un comerciante tienen a la salud comunitaria como una de sus prioridades para las próximas elecciones municipales. Ambos se involucraron con el proceso de descentralización de salud en sus gestiones como intendentes. Y ahora vuelven a la pugna política, con más convicción que nunca, uno buscando la reelección y el otro candidatándose como concejal. Aunque la intendencia de su ciudad no estaba en los planes de ninguno de los dos, cuando les tocó asumir esta responsabilidad lo hicieron con el mayor empeño. Rubén Alfonso Jacquet Godoy, al frente de la intendencia de Santa Rosa Misiones, y Wildo Alberto Giles, en su tercer periodo como concejal y casi tres años de intendente interino de Coronel Bogado, proponen apuntalar el proceso de descentralización sanitaria que iniciaron en sus comunidades.

Rubén Alfonso Jacquet.
Wildo Alberto Giles.


“El año pasado Santa Rosa fue el municipio que mayores recursos destinó a la salud en todo el departamento”, comenta Jacquet. El Hospital no tenía médicos presupuestados por el Ministerio de Salud y la municipalidad tenía que pagar estos salarios. Con el aumento de inversión, subió el número de consultas. “Santa Rosa es el municipio con mayor índice de pobreza del departamento. Y esa gente es la que menos acudía al hospital. Hoy con la facilidad con que cuentan, tienen médicos y hay exoneraciones para personas de escasos recursos se triplicaron el número de consultas”, relata.

En su administración, no se escamotean rubros para lo social. Todo el dinero presupuestado para proyectos sociales, fue invertido el cien por ciento. “Hemos solicitado una ampliación y volvimos a gastar el cien por ciento”, explica.

Aunque este egresado de Ciencias Geográficas, de 37 años y padre de una niña de seis años nunca tuvo en sus planes ser intendente, ahora da por hecho su reelección. “Comencé a activar en política por la situación que estaba viviendo el país en ese momento, una dictadura tremenda, asesinatos, desapariciones y como joven creía que teníamos que buscar otra vía para cambiar el rumbo del país. Cuando me afilié a los 17 años nunca pensé que podía llegar a ser intendente alguna vez. Las condiciones políticas de ese entonces no estaban dadas para que eso pudiera suceder ni siquiera a largo plazo. No se me cruzó nunca por la mente llegar a ser intendente”, recuerda.

Pero finalmente se dio y ahora está orgulloso de sus logros, especialmente en lo que refiere a la salud. “Estoy más que contento de todo lo que hice. Yo confiaba mucho en que iba lograr las metas que me propuse como intendente. Estaba decidido a tomar el toro por las astas. Yo fui al frente, no delegué funciones, tomé el timón”, asegura convencido.

Jacquet recuerda que cuando asumió las condiciones de salud de su comunidad no eran las mejores. “Antes de la descentralización, los roseños podíamos enfermarnos solo dos horas al día. Nuestro hospital solo tenía médicos desde las 10 de la mañana hasta las 12. El resto del tiempo teníamos que recurrir a los municipios vecinos como San Ignacio, San Juan Bautista o Ayolas”, rememora. Hoy, el Hospital Materno-Infantil de Santa Rosa cuenta con médicos las 24 horas del día, de lunes a lunes, así como dos de sus tres Puestos de Salud, ubicados en diferentes compañías, que cuentan con doctores pagados por el municipio.
“Estamos muy contentos del trabajo que hicimos con el Consejo Local de Salud y los funcionarios de nuestro hospital. En pocos años, Santa Rosa dio un paso de gigantes en el sector de la salud, de eso estoy convencido”, afirma Jacquet.

Proceso similar

En Coronel Bogado la realidad sanitaria no era muy distinta a la de Santa Rosa. Ubicados en departamentos diferentes, sus hospitales padecían las mismas carencias. “Antes no había nada en nuestro hospital. Los funcionarios no tenían con qué trabajar, no había insumos ni medicamentos, y así varios servicios directamente no funcionaban”, recuerda por su parte, el ahora renunciante intendente y candidato a concejal municipal Wildo Alberto Giles.

Pero también aquí, en esta ciudad de Itapúa, el proceso de descentralización trajo consigo cambios importantes para la población. “Hoy nuestro hospital es totalmente diferente. Para todos nosotros fue un vuelco muy grande el que se dio en el campo de la salud. Ahora estamos reconstruyendo nuestro establecimiento para convertirlo en una institución moderna y eficiente”, explica Giles.

Aunque los avances fueron muchos y muy importantes todavía quedan cosas pendientes por hacer. Según el intendente, el trabajo de mejoramiento del hospital y sus servicios está hecho casi en un 60 por ciento. “Nos queda ahora trabajar en la prevención y en la promoción de la salud. Así tendremos una comunidad mucho más sana aún y podremos reducir los costos de la salud curativa para reinvertirlo en educar desde niños a toda la población para prevenir enfermedades. Prever no se hace de un día para otro, es un proceso que debe llevarse adelante”, comenta.

Wildo Alberto Giles llegó a la intendencia sin ser electo como tal. Tras la renuncia del intendente, fue designado para el cargo por sus colegas concejales municipales. Aunque no había incursionado mucho en el tema salud, su preocupación por los escasos servicios que brindaba el hospital de su comunidad hizo que invirtiera mucho tiempo en trabajar con el Consejo Local de Salud de Coronel Bogado.

“Nunca pensé que podía llegar a ser intendente, aunque siempre me interesó trabajar por la comunidad, por eso era concejal. Acepté el cargo porque soy una persona a quien le gustan los desafíos, la intendencia fue eso para mi: un gran desafío”, admite, mientras ríe recordando sus inicios como intendente.

Oriundo de Encarnación, llegó a Coronel Bogado en 1989 para trabajar en el cultivo del algodón. Una intuición le dijo que el comercio en la zona baja de Encarnación decaería con el tiempo, tal como sucedió dos años después de que migre hacia el norte del departamento.

Comenzó a trabajar desde muy joven. A los 15 años era empleado de una distribuidora y su primer sueldo era de 4 mil guaraníes. Pese a ello, tenía la mirada puesta en montar un comercio. Ahorró todo lo que pudo y a los 17 años se compró una camioneta vieja y medio destartalada, y comenzó a hacer reparto de mercaderías. A los 18 se compró un vehículo mejor, aunque todavía de segunda mano. Y a los 20, por fin, tuvo su primer camión cero kilómetro. Así empezó su vertiginosa carrera como comerciante, que aunque no había estudiado para eso, poseía una intuición especial para los negocios, la que hasta ahora le acompaña.

Toda la experiencia empresarial acumulada en años de trabajo la utilizó en la municipalidad. “Desde un principio me planté hacer algo diferente por mi ciudad. Cuando asumí la intendencia, el municipio tenía un déficit de 233 millones de guaraníes, que aumentaba con el correr de los días. Comenzamos a limpiar la casa y firmamos muchos convenios con ONG con miras a capacitarnos y aprender más de la gestión municipal. Yo asumí en abril de 2004, para fines de año recuperamos con creces nuestras finanzas. Al principio, nosotros manejábamos un presupuesto de 2.100 millones de guaraníes con royalties incluidos, hoy duplicamos ese presupuesto en dos años y medio de gestión. Nuestro principal trabajo estuvo abocado a recuperar la confianza de la gente”, concluye Giles.