Año 4 - 13 - Abril 2006
EDITORIAL
Exigir coherencia a la clase política
CON MIRAS A HABILITAR DISPENSARIOS COMUNITARIOS
Organizan los primeros Consejos de Salud indígenas
POBLACIÓN ACCEDE A MEDICAMENTOS BARATOS
Caazapá teje su red de Farmacias Sociales
TRAS SORPRESIVO RECHAZO DE SENADORES A MODIFICACIONES DE LA LEY 1032
Diputados se ratifican a favor del proceso de descentralización
GOBIERNOS LOCALES Y CIUDADANÍA ORGANIZADA CRITICAN POSICIÓN DE SENADORES
Reaccionan ante negativa de dar vía libre a la descentralización
MUNICIPIOS DESCENTRALIZADOS RINDEN CUENTAS A LA COMUNIDAD
La solidaridad comunitaria cambia el rostro de la salud en Misiones
EN AÑO DE INICIADO EL PROCESO DE DESCENTRALIZACIÓN
Santa Rosa mejora su cobertura hospitalaria
EXIGEN DECISIÓN POLÍTICA DEL GOBIERNO
Ayolas también quiere firmar un acuerdo con Salud
CON PRESENCIA DE LA MINISTRA DE SALUD CONFORMAN CONSEJO LOCAL
En San Pedro se preparan para descentralizar la salud
CONCLUYEN CAPACITACIONES SOBRE SALUD SEXUAL
Estrategia CCC deja capacidad instalada en comunidades
CON MIRAS A HABILITAR SU SEGURO COMUNITARIO DE SALUD
El hospital de Coronel Bogado cambia por dentro y por fuera
ANALIZA AMBICIOSO PROYECTO
En Carmen también hay preparativos
PARA ADECUARSE A LAS NUEVAS DISPOSICIONES FISCALES
Consejos de Salud se inscriben en el Registro Único de Contribuyentes
EN ITAPÚA APRUEBAN MANUAL DE PROCEDIMIENTOS
Fortalecen administración descentralizada
Descentralización en Hechos
LUEGO DE SU VISITA A NUESTRO PAÍS
Donación del Alcalde de Wichita a cuatro Consejos Locales de Salud
LOS ROSTROS DEL CAMBIO
Conocimientos que suman salud


LOS ROSTROS DEL CAMBIO
Conocimientos que suman salud
Existen personas que sienten una gran satisfacción por aportar su granito de arena en beneficio de la salud de su comunidad. Uwe Spindler en el departamento de Cordillera y Miguel Ángel López en Misiones son dos profesionales de diferentes ciencias comerciales que activa y convencidamente apoyan el proceso de descentralización sanitaria.

Uwe Spindler.
Miguel Ángel López


A mitad de la noche, Uwe Spindler pisa el acelerador y se aferra al volante. Todavía le faltan 50 kilómetros para llegar al sanatorio. En el asiento trasero escucha sollozar a su hijito con una fiebre obstinadamente alta y por primera vez el recorrido entre Altos y Asunción se le hace interminable.

No es falta de costumbre. Este inconfundible descendiente de alemanes, de pelo rubio, acento tosco y ojos claros, conduce dos veces al día la misma distancia, de casa al trabajo y viceversa. Nunca se le pasó por la mente mudarse a la capital. Le gusta la naturaleza que envuelve el pueblo donde nació y al que llegaron sus abuelos inmigrantes hace 80 años.

Cuando viajó a Europa para estudiar después de terminar la secundaria, añoró su hogar durante 21 años hasta que decidió volver. “La madre patria siempre le llama a uno de vuelta. La tierra estira”, confiesa. Retornó a su caliente país natal con una maleta cargada de insoportables abrigos que afortunadamente ya no necesitaría y con un título de master en comercio internacional, que le abriría puertas para un trabajo bien remunerado como jefe del departamento de garantías en una importadora de automóviles de lujo.


Al poco tiempo nació su primera hija y tres años después su nene, que ahora vuela de fiebre en el asiento trasero del auto. Acelera el vehículo. “No es el caso que teniendo un hospital tan bueno y equipado en Altos tenga que estar viajando en casos de urgencia hasta Asunción. Viajar de noche con mi hijo por una fiebre alta no tiene sentido, cuando esto se puede solucionar en Altos”, se repite como pactando un compromiso.

En Alemania es diferente. Ahí el seguro de salud cubre absolutamente toda la atención médica, sea el paciente un trabajador o un desempleado, un alemán o un extranjero.

“¿Acaso no se puede hacer eso acá?”, se pregunta Uwe. “Paraguay tiene muchas posibilidades y riquezas. Tiene la agricultura y la exportación de productos cárnicos. Es un país chico que si se administra bien tendríamos que vivir todos como reyes”. El hombre cree genuinamente que trabajando con los jóvenes se puede avanzar en el país y que la base del cambio es la educación. “Lógicamente hay que hacerlo paso a paso”, reflexiona.

De esta anécdota hace ya un par de años. En Altos soplan ahora ciertos vientos de cambio que entusiasman a Uwe y al resto de la comunidad. “Organizamos un Consejo de Salud y así me puse a trabajar”, cuenta el actual tesorero de la organización, cargo que ocupa como todos los demás miembros, desinteresadamente en su tiempo libre.

En marzo de 2005 el Consejo Local de Salud de Altos firmó un acuerdo de descentralización con el Ministerio de Salud Pública y a partir de mayo comenzaron a administrar los recursos recaudados en el hospital distrital. El establecimiento, que en el 2002 había sido totalmente refaccionado, ampliado y equipado a partir de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dejaba mucho que desear. Las paredes se habían puesto negras por la humedad, los equipos que se descomponían no se arreglaban por falta de presupuesto y nunca había insumos para la atención.

Pero algo cambió. Desde que el Consejo asumió la administración del establecimiento, la disponibilidad fácil de recursos permite invertir en insumos medicinales y reparaciones esenciales. “Esto hizo que mejoráramos muchísimo, no un cien por ciento, pero casi un 90 por ciento, tanto que hoy vienen pacientes de cinco distritos hasta nuestro hospital, cosa que antes era al revés, la gente de Altos se iba a ser atendida a otros hospitales de la zona. Ahora nuestro servicio es muy bueno”, asegura Uwe.

Incluso él mismo ya no necesita cruzar cuatro ciudades a mitad de la noche por una emergencia. Confía en la atención que ahora ofrece el hospital de su pueblo. Uwe está orgulloso de ser parte de este proceso. “Si uno quiere hacer bien las cosas, tiene que asumir responsabilidades en la comunidad. En el tema salud yo veo los resultados y eso me da satisfacción”, concluye.

Compromiso

En San Juan Bautista (Misiones) también existen personas que sienten complacencia por apoyar el proceso de descentralización en salud. Es el caso de Miguel Ángel López, administrador de la VIII Región Sanitaria, quien participó activamente en la elaboración de un manual de procedimiento administrativo para los Consejos de Salud.

En 17 años de trabajo el hombre asegura que quemó todas las etapas posibles. Desde auxiliar hasta jefe de depósito, pasando por chofer, operador de computadores, jefe de patrimonio y perceptor. Cinco años después, cuando completó la carrera de contador en la Universidad Católica de San Ignacio lo nombraron como administrador general, donde continúa hasta la fecha. Su eficiencia y empeño se confirman al comprobar que en estos años hubo siete cambios de directores en la Región Sanitaria, pero López sigue en el mismo cargo.

“Me encanta mi trabajo, aunque es un poco complicado, principalmente por la cantidad de reglamentos, leyes y decretos que rigen la función pública. Es difícil actualizarte en el instante en que van saliendo”, comenta.

Más difícil aún cuando la oficina carece de internet y ni siquiera tiene computadoras.
“Esas son las cosas que a veces dificulta desempeñar en forma eficiente el trabajo en la función pública”, afirma.

Pero en sus once años como administrador lo más terrible para Miguel Ángel no constituyó la falta de acceso a la información, sino su imposibilidad de cubrir la necesidad de insumos medicinales. “Muchas veces hasta tenías que meter la mano en el bolsillo y mandar comprar cosas para el hospital con tu dinero. Tuve que hacerlo porque no había desembolso y el hospital no podía esperar”.

El funcionario afirma que desde el año pasado, con los acuerdos de descentralización, se facilitaron las cosas.

“Anteriormente la presión era bárbara y como administrador poco o nada podía hacer. Hoy me siento más liberado porque los Consejos resuelven los problemas urgentes. Ahora, ese insumo que por problemas burocráticos no podías acceder, el Consejo de Salud lo puede comprar. Lo que necesitás lo tenés en el momento. Con la descentralización se nos facilitaron las cosas”, dice.

El principal aporte de Miguel Ángel al proceso de descentralización fue su decidida participación en la elaboración de un manual de procedimiento administrativo para los

Consejos Locales de Salud. Durante los primeros 12 meses de administración descentralizada, cada uno de los cuatro distritos que firmaron el acuerdo con el Ministerio de Salud cumplía pautas administrativas distintas.

López colaboró en la sistematización de estas experiencias, unificando criterios y redactando un reglamento, que luego fue aprobado por el Consejo Regional de Misiones.

El documento establece normas básicas para garantizar la transparencia. Contempla desde la asignación del presupuesto, la definición de los insumos para la compra, su forma de registro de ingreso y patrimonio, hasta la salida final de los productos. Miguel Ángel desea que su trabajo pueda ser aprovechado en los demás Consejos Locales de Salud del país y servir de base al Consejo Nacional de Salud para un reglamento a nivel nacional.

“Me siento orgulloso de haber aportado mi grano de arena a este gran edificio que se está construyendo. Me siento muy satisfecho de formar parte de este emprendimiento”, remarca.