Año 4 - 12 - Noviembre 2005
EDITORIAL
El proceso de descentralización debe salvar su integridad
A TRAVÉS DE LA ESTRATEGIA COMUNICACIÓN PARA EL CAMBIO DE COMPORTAMIENTO
Unas 6 mil personas fueron capacitadas en temas de salud sexual y reproductiva
UN AÑO DE PRUEBA PARA LA DESCENTRALIZACIÓN EN SALUD
Proceso con muchos avances pero también con dificultades
GESTIÓN DESCENTRALIZADA PERMITIÓ REFORMAR HOSPITAL REGIONAL
Apuntarán a mejorar la calidad y la calidez de la atención en Villa Hayes
EMPRENDIMIENTO COMUNITARIO BENEFICIÓ A UNAS 75 MIL PERSONAS EN EL 2005
Central es la segunda región con más Farmacias Sociales
ESTUDIAN LEGISLACIONES PARA ESTABLECIMIENTOS DE CARÁCTER SOCIAL Y SE AJUSTAN A NUEVAS EXIGENCIAS TRIBUTARIAS
Farmacias se adecuan a nuevas disposiciones
RINDEN CUENTAS DE UN AÑO DE GESTIÓN EN SUS COMUNIDADES
Consejos de Salud logran importantes metas sanitarias
DESARROLLAN PROGRAMA “SOCIO PROTECTOR” EN UNA COMPAÑÍA DE VILLETA
Un carné para cuidar la salud
OPERARON DE CATARATA EN SAN PEDRO DEL PARANÁ
La luz de la solidaridad
MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA
Lanzan la Política Nacional de Salud
EN TRES COMUNIDADES
Estudian habilitar seguros comunitarios
BUSCAN OPTIMIZAR SISTEMA DE SALUD
Itapúa reorganiza servicios según niveles de atención
LOS ROSTROS DEL CAMBIO
PROTAGONISTAS desde la salud pública

LOS ROSTROS DEL CAMBIO
PROTAGONISTAS desde la salud pública
“Tiene luces y sombras, pero más luces que sombras”, afirma el doctor Raúl Jorge Arce Lledó, Director de la 8° Región Sanitaria, Misiones. “Tiene muchas falencias, pero diez veces más virtudes que no tener nada”, sostiene por su parte el doctor Ricardo Pont, director de la 7° Región Sanitaria, Itapúa. Ambos profesionales defienden el proceso de descentralización en salud como la mejor alternativa para elevar la salud de sus comunidades.

Dr. Raúl Arce Lledó, director de la Octava Región Sanitaria, Misiones.
Dr. Ricardo Abraham Pont, director de la Séptima Región Sanitaria, Itapúa.


Existen médicos que se definen como enamorados de la salud pública. No es amor a primera vista. Después de una formación académica enfocada exclusivamente en la enfermedad como una consecuencia biológica, chocan con la realidad y descubren que existen muchos otros factores que determinan la salud. La falta de educación, el subempleo, la mala alimentación como consecuencia de la pobreza, el deterioro ambiental no son problemas que puedan resolverse en un quirófano. Se necesita compromiso comunitario. Y ante esta nueva perspectiva, nacen apasionados salubristas.

Para muchos de ellos la descentralización es un modelo que les permite tener más recursos con qué trabajar. En el sistema centralizado todas las decisiones son tomadas por los directivos del nivel central, que casi no tienen contacto con la gente. En el modelo de gestión local, en cambio, la comunidad asume protagonismo y responsabilidades en el cuidado de su salud. A pesar de los inconvenientes que se presentan en su implementación la descentralización es la que mejor coincide con los postulados de la salud pública.

Tanto Ricardo Pont, director de la 7° Región Sanitaria Itapúa, como Raúl Arce Lledó, titular de la 8° Región Sanitaria Misiones, hicieron sus primeras armas como médicos en el interior del país, donde ambos afirman haberse convertido en fervientes sanitaristas.

Contacto con la gente

Pont nació en San Ignacio, Misiones, pero estudió en Corrientes y se especializó como cirujano en Buenos Aires, porque “era más fácil ir a estudiar allá que hacerlo en Asunción”, recuerda. Desde la capital argentina, volvió al sur paraguayo, de donde no se marchó.

El joven médico recién recibido se convenció de que la prevención era la única forma de mejorar la situación sanitaria, cuando le tocó hacer su pasantía rural en dos hospitales del departamento de Itapúa, tres días a la semana en Encarnación y tres en Jesús. No tardó mucho en darse cuenta de que el Estado y la familia gastaban mucho más en el tratamiento de un enfermo con problemas de diabetes de lo que se hubiera gastado en promoción de la salud. “La inversión en un paciente diabético por un año tiene el mismo costo que una campaña de prevención para toda una comunidad”, afirma Pont.

Arce, oriundo de Asunción, hizo su pasantía rural en el centro de salud de Villa Florida, donde fue nombrado como director. “Yo me sentí salubrista desde ese momento”, recuerda. “El trabajo comunitario y el contacto con la gente me fueron entusiasmando.
Lastimosamente, en mi época de estudiante, la Facultad de Medicina no enseñaba prácticamente nada sobre la salud preventiva. No se le daba importancia”, comenta. Se especializó en Salud Pública en San Pablo (Brasil) y al poco tiempo asumió cargos directivos en Misiones, Ñeembucú, Itapúa y en la sede central del Ministerio, antes de volver como director regional de Misiones.

Aprendió que la dedicación por la salud comunitaria constituye una visión diferente del rol del médico. “Es un trabajo silencioso, a largo plazo y que con el tiempo redunda en un beneficio real para la población. El sanitarista siempre es pobre y va a morir pobre porque nadie quiere pagar para aprender a no enfermarse, aunque pague mucho más para curarse”.

Alternativa comunitaria

El proceso de descentralización es el que mejor encaja con la visión de salud comunitaria, sostienen ambos especialistas. “Me di cuenta de que la descentralización podía ser la solución a nuestros problemas cuando fui director del Hospital Regional de Encarnación, pues todo lo que se recaudaba se iba a Asunción y los insumos venían más costosos y con mucho retardo y a veces ni siquiera llegaban”, acota Ricardo Pont.

A su criterio la Ley 1032 que crea el Sistema Nacional de Salud y sienta las bases para el proceso de descentralización “tiene muchas falencias, pero tiene diez veces más virtudes que no tener nada”. Afirma que cuando la organización local tiene posibilidad de administrar recursos se obtienen mejores resultados.

Arce, por su parte, cree que el proceso de descentralización tardó ocho años en implementarse porque los administradores del nivel central tenían miedo a perder poder. “Pienso que es desconocimiento del proceso. Se puede seguir teniendo poder aún con una descentralización total, ya que la rectoría y la normativa del Ministerio de Salud no son negociables”, remarca.
En contrapartida, la descentralización trae muchos beneficios a las comunidades, porque les permite manejar recursos en forma oportuna. “En Misiones tenemos muchas mejorías. Hemos mejorado la limpieza, la infraestructura, el mantenimiento de equipos y la cocina, también nuestras coberturas sanitarias están mejorando estamos dando algunos servicios de forma gratuita. Todo esto nos da la pauta de que estamos yendo para adelante. Con luces y sombras, pero más luces que sombras”, sostiene Arce.

El director de Itapúa espera que algún día el presupuesto de salud sea asignado de manera descentralizada y sean administrados por las municipalidades.

Sostiene que de esa forma el Ministerio de Salud y la Región Sanitaria solo serían contralores y reguladores de la política de salud. “Ahora somos juez y parte, damos salud y al mismo tiempo nos controlamos”.

Pont tiene puesta la camiseta de la descentralización en salud y para él es un desafío apasionante. “Tenés que trabajar para ganar adeptos, explicarles, hablarles a todos, concensuar, tenés que hacer como un lobby permanente con los políticos, con todos los sectores para que puedan entender de qué se trata. En este tema hay mucho por hacer, tal vez por eso me apasione tanto”, dice el director regional de Itapúa.