Año 3 - 10 - Agosto 2005
EDITORIAL
Cooperación Internacional
¿Oportunidad o Amenaza?
TESAI ÑEMBYATY 2005
Un encuentro para fortalecer el proceso de descentralización
AUTORIDADES POLÍTICAS Y SOCIEDAD CIVIL ORGANIZADA PACTAN TRABAJO CONJUNTO
Acuerdos de responsabilidad compartida
Recuento Histórico
AUTORIDADES LOCALES Y REGIONALES RINDEN CUENTAS DE SU GESTIÓN A LA COMUNIDAD
Descentralización en Itapúa: Un
viaje sin retorno
Participación comunitaria y servicios mejorados
CONSEJOS LOCALES DE SALUD Y AUTORIDADES RINDEN CUENTAS A LA COMUNIDAD
Misiones construye su política sanitaria con transparencia en la gestión
LA SALUD PÚBLICA EN MANOS DE MUJER
OEA Y NACIONES UNIDAS RECONOCEN ÉXITO DEL SEGURO COMUNITARIO DE SALUD
EFICIENCIA SANITARIA

Fram, una experiencia replicable
DECIDIDO DESARROLLO COMUNITARIO A TRAVÉS DE LAS FARMACIAS SOCIALES
Dispensarios promueven la solidaridad social
LA OPORTUNIDAD DE SER PROTAGONISTAS DEL CAMBIO COMUNITARIO
Participación clave para los Consejos Locales de Salud
CAPACITACIÓN
Salud sexual y reproductiva
LOS ROSTROS DEL CAMBIO
Más allá de los consultorios

 


Editorial
Cooperación Internacional
¿Oportunidad o Amenaza?
Agustín Carrizosa (*)

Los procesos de reforma son normalmente caminos difíciles y no siempre lineales. Sobre este proceso se refería un intendente diciendo: “es como el camino del cangrejo, dos pasos al frente y uno atrás”.

En este contexto la asistencia técnica o la cooperación externa pueden ser una oportunidad, facilitando y nutriendo estos procesos, pero también pueden ser una amenaza que lo dificulta y, muchas veces, los anulan.

Lo más esencial en todo proyecto, para que sea exitoso y pueda ser llevado a "escala", es lograr el compromiso y el apoderamiento de los actores comunitarios. Para ello se busca desarrollar reciprocidad y confianza como principios básicos para el "apoderamiento - pertenencia" de los actores locales. Entendemos a la cooperación internacional como un flujo de recursos, generalmente técnicos y financieros, que responde a una necesidad sentida y que construye o se agrega a una iniciativa comunitaria local de manera a apoyarla y fortalecerla. Es esencial para el éxito de cualquier proyecto de cooperación: saber lo que se necesita, lo que se quiere, las soluciones que los beneficiarios proponen y consideran viable y, sobretodo, identificar lo que ya se esta haciendo exitosamente.

Frecuentemente se observa la implementación de proyectos importados de experiencias externas con muy poca o ninguna adecuación local o, lo que es aun peor, sin "legitimación" de la comunidad beneficiaria.
Esto hace que los mismos sean “cuerpos extraños” que no solo no generan desarrollo y sostenibilidad, sino que además suelen tener efectos negativos. La cooperación puede constituirse en un incentivo "perverso", destruyendo la iniciativa local y privada hasta ese momento exitosa.
Este es un caso bastante repetitivo: implementar programas o servicios gratuitos o subvencionados mediante préstamos o donaciones, que aniquilan la autogestión y promueven el clientelismo.

Los programas o servicios gratuitos o subvencionados mediante préstamos o donaciones aniquilan la autogestión y promueven el clientelismo. Un ejemplo de experiencia exitosa en Paraguay es el de Fondos Rotatorios para Medicamentos Básicos, más conocida como Farmacias Sociales, que ya se extendió a unas 200 comunidades del país y tiene más de 9 años de práctica sostenible brindando acceso a medicamentos esenciales.
En este contexto, incorporar un modelo de gratuidad de medicamento destruiría esta experiencia pues sería un incentivo contrario. Y, lo que es peor aún, al no financiarse con recursos genuinos o al no existir recursos suficientes para mantener este modelo, se volvería difícil lograr su sostenibilidad más allá de la vida del proyecto.

Otro ejemplo frecuente es el de inyectar recursos financieros sobre un sistema de servicios que no tiene aun la capacidad de implementarse efectivamente. Cualquier proyecto tendría dificultades en su implementación si previamente no se efectúan reformas sistémicas, se adecua la distribución de personal, se solucionan las deficiencias en equipamiento e infraestructura, se resuelve el permanente problema del desabastecimiento de insumos y se corrigen las complejas dificultades de gestión.
Este tipo de cooperación se promueve un modelo asistencialista de administración pública que necesariamente anulará la emergente participación ciudadana promovida por los gobiernos departamentales y municipales.
Perpetuar los sistemas públicos centralizados y asistencialistas arriesga la construcción de la participación ciudadana y el capital social que, generalmente, se sostiene a través de valores como la reciprocidad y la confianza de los actores locales en las comunidades. Estos modelos de cooperación generan una cultura de dependencia que va de contramano a la política descentralizadora del actual Gobierno.

Financiar y focalizar recursos no son un fin en sí mismos. Son simples herramientas que ayudan a un proceso de desarrollo, cuando son adecuadas a la realidad existente y toman en consideración la cultura y las costumbres de los beneficiarios. De esta forma pueden ser una verdadera oportunidad, pero si no logran adecuarse y sintonizar con su entorno puede trasformarse en una peligrosa amenaza para una población que necesita soluciones urgentes a sus problemas y para quien cualquier fracaso incrementa su pesimismo y frustración, generando, consecuentemente, falta de credibilidad en el sistema.


(*) Presidente Ejecutivo del CIRD.