Año 3 - 9 - Marzo 2005
EDITORIAL
Gestión pública con responsabilidad social
LABOR EN GUAZÚ CORÁ Y NARANJAISY
Buscando el bienestar comunitario
CUATRO PARQUES SANITARIOS CONSOLIDAN EL TRABAJO EN RED FARMACIAS SOCIALES motores de la participación ciudadana
PRESENTAN VADEMÉCUM EN ITAPÚA
Una atención especializada
A NIVEL PAÍS, RÁPIDA EXPANSIÓN DE NUEVO PROCESO
Cada vez más distritos se unen al desafío de descentralizar la salud
CON PRESENCIA DEL MINISTRO DE SALUD
En Bogado presentan logros a la comunidad
DIRECTORES DE HOSPITALES DE MISIONES DESTACAN VENTAJAS DE TRABAJO COMUNITARIO
Proceso con eficiencia y transparencia en Misiones
HABLAN LOS PROTAGONISTAS DEL CAMBIO
Descentralización en etapa de consolidación
COMUNIDAD CONCRETA UNA META MÁS A NIVEL SANITARIO
En Fram amplían Centro de Salud
ELABORAN PLAN LOCAL DE SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA
"Preparan para la vida" a jóvenes de Coronel Bogado
GOBERNACIÓN DE CENTRAL Y MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA
Instituciones se unen para mejorar vacunación
METAS ANUALES EN ESTABLECIMIENTOS SANITARIOS
Programando actividades de salud
CENTROS DE SALUD DEBEN SER POTENCIADOS
Para hacer frente a las emergencias obstétricas
FESTIVALES "TESAI RORY"
Promoviendo la salud comunitaria
SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA
Validan materiales educativos
LOS ROSTROS DEL CAMBIO
MÉDICOS con compromiso y vocación

 

 


LOS ROSTROS DEL CAMBIO
MÉDICOS con compromiso y vocación

Hogar es a veces el lugar donde se nace. Otras, la tierra donde se echa raíces. Lo cierto es que, por nacimiento o por adopción, cada persona es parte de una comunidad y tiene un compromiso vital con ella. Por lo menos así lo entienden los doctores Roberto Villalba y Graciela Godoy de Arrechea, dos directores de hospitales distritales del interior, que coinciden en su visión sobre la responsabilidad que un profesional tiene con su pueblo. Lejos de la Capital su entrega requiere convicción. A través del proceso de descentralización de salud estos médicos tienen mayores oportunidades de enfrentar las limitaciones del área rural y alcanzar la meta de mejorar la salud colectiva.

Doctor Roberto Villalba, Director del Hospital Distrital de Coronel Bogado.
Dra. Graciela de Arrechea, del Hospital Distrital de San Ignacio.


Ejercer la medicina en el interior del país para muchos profesionales es un castigo. Lejos de la capital, las oportunidades de capacitación son menores y los beneficios económicos más limitados. No es casualidad que el 70% de los médicos residentes en Paraguay estén asentados en Asunción y el área metropolitana, mientras que en el resto del territorio nacional el restante 30% esté distribuido de forma dispar.

Sin embargo, la práctica de la medicina en la zona rural tiene un aliciente especial e imposible de cotizar: la satisfacción de sentirse útil. Esta relación entre necesidad y compromiso social es lo que impulsó tanto a la Doctora Graciela Godoy de Arrechea como al Doctor Roberto Villalba a desarrollar su profesión en el interior del país.

Ella es actualmente Directora del Hospital Distrital de San Ignacio, Misiones y él dirige el Hospital Distrital de Coronel Bogado, Itapúa. Ambos asumen un liderazgo importante en el avance del proceso de descentralización de salud. Voluntad y esfuerzo son reflejos de la historia personal de cada uno.

La Doctora Graciela Godoy de Arrechea nunca hubiera imaginado su vida actual, 25 años atrás. Cuando en 1980 llegó al departamento de Misiones para tres meses de pasantía rural, esta joven asuncena del barrio Trinidad, recién recibida de la Facultad de Medicina, nunca pensó que se quedaría para siempre. Mucho menos se le ocurrió pensar que una década después sería elegida como Intendenta Municipal de esa distante comunidad, de que casi nada había escuchado: Yabebyry.

Hoy recuerda su historia. “Yo fui a trabajar por tres meses, con la idea de volver a la capital a hacer mi especialidad en clínica médica y viajar al extranjero a capacitarme”. Pero un factor no estaba en sus planes: el amor. En Yabebyry, la Doctora Graciela conoció al hombre que hoy es su marido, pero no se enamoró sólo de él. También quedó prendida del estilo de vida del interior, calmo y amable, tan distinto al ritmo al que estaba acostumbrada en la ciudad.

Sus tres meses se convirtieron en 15 años en Yabebyry. En ese tiempo y con mucho esfuerzo obtuvo su certificación como médico de familia. Fue electa Intendenta y también, nombrada Directora de la Octava Región Sanitaria. Desde hace 10 años reside en San Ignacio, también en Misiones. “Una vez que conocí a profundidad a la gente del campo, su sencillez, su humildad, su calidez, decidí quedarme. Dejé atrás Asunción y me convertí en una misionera más”.

Para esta profesional, la satisfacción más grande que tiene como médica es la sensación de sentirse verdaderamente útil. “Aquí hacen falta muchos médicos, entonces todo lo que uno hace beneficia a la gente; en Asunción en cambio, uno puede no ser trascendente ni cambia la vida de la gente. Es mucha la diferencia”, comentó.

Ella opinó que el trabajo del médico no se limita al consultorio, sino que tiene mucho que ver con lo comunitario. “No es sólo atender la salud individual, sino la colectiva, ocuparse de otras cosas, como de la provisión de agua potable y luz eléctrica”.

Graciela reflexionó que cuando el compromiso con la comunidad es grande, todo lo que tenga que ver con el bienestar personal queda supeditado en un segundo plano. “De chicas, mis hijas me reclamaban siempre que dedicara tanto tiempo a mi trabajo. Recién ahora que están más grandes entienden que asumí un compromiso con la comunidad. Una entrega que va más allá del salario”.

Es así, que esta mujer que desde siempre quiso ser Doctora y soñaba con estudiar en Europa, hoy no se arrepiente de haber elegido vivir su profesión en el campo. “Todo lo contrario. Cada día agradezco a Dios que me haya dado la posibilidad de sentirme tan útil”, afirmó.

De ida y de vuelta

La historia de vida del Doctor Roberto Villalba tiene mucho en común. Aunque nació en Coronel Bogado, desde los 12 años fue a vivir a la casa de un tío, en Asunción, para seguir sus estudios secundarios. Ya a esa temprana edad tenía el firme y único propósito de convertirse en Doctor en Medicina. Estudió en el Colegio Nacional de la Capital y logró ingresar a la Facultad de Ciencias Médicas. Hoy, Roberto considera a su tío prácticamente como un segundo padre, pues lo acogió en su casa y se hizo cargo económicamente de todos sus estudios.

Después de realizar su año de internado en la Cruz Roja y cuando cursaba el primer año de especialización, un evento cambió su vida. Su papá sufrió un problema cardiaco y cayó en coma. Fue internado en Encarnación y después lo remitieron a la terapia intensiva del Hospital Central de IPS. Necesitaba con urgencia un marcapaso, de 30 millones de guaraníes, que la seguridad social no cubría.

“Entonces la comunidad de Bogado fue excepcional con papá. Hicieron programas de radio, polladas, rifas para recolectar fondos, todos colaboraron, nos apoyaron mucho”, señaló.

Con el aporte solidario pudieron comprar el aparato y su padre fue operado. “De ahí me quedé muy comprometido con la comunidad, me quedé en deuda con Bogado, porque mi papá es mi mejor amigo, es todo para mí. Entonces decidí venir a prestar servicios en esta comunidad que tanto ayudó a mi familia”, comentó.

El Doctor Villalba señaló que al terminar su especialización en gineco-obstetricia logró ser contratado como médico de consultorio en su ciudad natal. Poco después recibió la satisfacción de ser nombrado Director del Hospital Distrital. El profesional también da clases en la Universidad Nacional de Itapúa y una de sus metas es dedicarse a la Medicina Legal. Para ello, actualmente cursa la carrera de Derecho. “Hay muchas lagunas legales en medicina, tanto para el paciente como para el médico. Cuando me jubile quiero dedicarme al estudio de ese campo”, señaló.

Por ahora, todavía le queda mucho por hacer como médico. Su desafío es grande. “Encontré este hospital como una casa abandonada. Los primeros meses que asumí esto era un caos total, no sabíamos qué teníamos que hacer, ni nuestras metas, ni nuestros objetivos. Ahora estamos mucho más organizados, tenemos más recursos y nuestro volumen de pacientes aumentó muchísimo”, comentó el joven profesional.

Los cambios son notables. Desde la firma del convenio de descentralización y el aumento de las recaudaciones, en agosto pasado, el Hospital Distrital de Coronel Bogado aumentó su oferta de servicios. “Ahora incluso compite con los centros privados, tenemos servicios que ellos no prestan”, relató Villalba con orgullo.

“Estoy en deuda con esta comunidad y espero poder retribuir eso. Mi sueño es dejar un hospital que funcione, que cuando haya alguien con algún problema como el de papá pueda hacerse atender como es debido”, remarcó Y pone todo su esfuerzo en conseguirlo.