Ejercer la medicina en el interior del país
para muchos profesionales es un castigo. Lejos de la capital,
las oportunidades de capacitación son menores y los beneficios
económicos más limitados. No es casualidad que el
70% de los médicos residentes en Paraguay estén
asentados en Asunción y el área metropolitana, mientras
que en el resto del territorio nacional el restante 30% esté
distribuido de forma dispar.
Sin embargo, la práctica de la medicina en la zona rural
tiene un aliciente especial e imposible de cotizar: la satisfacción
de sentirse útil. Esta relación entre necesidad
y compromiso social es lo que impulsó tanto a la Doctora
Graciela Godoy de Arrechea como al Doctor Roberto Villalba a desarrollar
su profesión en el interior del país.
Ella es actualmente Directora del Hospital Distrital de San Ignacio,
Misiones y él dirige el Hospital Distrital de Coronel Bogado,
Itapúa. Ambos asumen un liderazgo importante en el avance
del proceso de descentralización de salud. Voluntad y esfuerzo
son reflejos de la historia personal de cada uno.
La Doctora Graciela Godoy de Arrechea nunca hubiera imaginado
su vida actual, 25 años atrás. Cuando en 1980 llegó
al departamento de Misiones para tres meses de pasantía
rural, esta joven asuncena del barrio Trinidad, recién
recibida de la Facultad de Medicina, nunca pensó que se
quedaría para siempre. Mucho menos se le ocurrió
pensar que una década después sería elegida
como Intendenta Municipal de esa distante comunidad, de que casi
nada había escuchado: Yabebyry.
Hoy recuerda su historia. Yo fui a trabajar por tres meses,
con la idea de volver a la capital a hacer mi especialidad en
clínica médica y viajar al extranjero a capacitarme.
Pero un factor no estaba en sus planes: el amor. En Yabebyry,
la Doctora Graciela conoció al hombre que hoy es su marido,
pero no se enamoró sólo de él. También
quedó prendida del estilo de vida del interior, calmo y
amable, tan distinto al ritmo al que estaba acostumbrada en la
ciudad.
Sus tres meses se convirtieron en 15 años en Yabebyry.
En ese tiempo y con mucho esfuerzo obtuvo su certificación
como médico de familia. Fue electa Intendenta y también,
nombrada Directora de la Octava Región Sanitaria. Desde
hace 10 años reside en San Ignacio, también en Misiones.
Una vez que conocí a profundidad a la gente del campo,
su sencillez, su humildad, su calidez, decidí quedarme.
Dejé atrás Asunción y me convertí
en una misionera más.
Para esta profesional, la satisfacción más grande
que tiene como médica es la sensación de sentirse
verdaderamente útil. Aquí hacen falta muchos
médicos, entonces todo lo que uno hace beneficia a la gente;
en Asunción en cambio, uno puede no ser trascendente ni
cambia la vida de la gente. Es mucha la diferencia, comentó.
Ella opinó que el trabajo del médico no se limita
al consultorio, sino que tiene mucho que ver con lo comunitario.
No es sólo atender la salud individual, sino la colectiva,
ocuparse de otras cosas, como de la provisión de agua potable
y luz eléctrica.
Graciela reflexionó que cuando el compromiso con la comunidad
es grande, todo lo que tenga que ver con el bienestar personal
queda supeditado en un segundo plano. De chicas, mis hijas
me reclamaban siempre que dedicara tanto tiempo a mi trabajo.
Recién ahora que están más grandes entienden
que asumí un compromiso con la comunidad. Una entrega que
va más allá del salario.
Es así, que esta mujer que desde siempre quiso ser Doctora
y soñaba con estudiar en Europa, hoy no se arrepiente de
haber elegido vivir su profesión en el campo. Todo
lo contrario. Cada día agradezco a Dios que me haya dado
la posibilidad de sentirme tan útil, afirmó.
De ida y de vuelta
La historia de vida del Doctor Roberto Villalba tiene mucho en
común. Aunque nació en Coronel Bogado, desde los
12 años fue a vivir a la casa de un tío, en Asunción,
para seguir sus estudios secundarios. Ya a esa temprana edad tenía
el firme y único propósito de convertirse en Doctor
en Medicina. Estudió en el Colegio Nacional de la Capital
y logró ingresar a la Facultad de Ciencias Médicas.
Hoy, Roberto considera a su tío prácticamente como
un segundo padre, pues lo acogió en su casa y se hizo cargo
económicamente de todos sus estudios.
Después de realizar su año de internado en la Cruz
Roja y cuando cursaba el primer año de especialización,
un evento cambió su vida. Su papá sufrió
un problema cardiaco y cayó en coma. Fue internado en Encarnación
y después lo remitieron a la terapia intensiva del Hospital
Central de IPS. Necesitaba con urgencia un marcapaso, de 30 millones
de guaraníes, que la seguridad social no cubría.
Entonces la comunidad de Bogado fue excepcional con papá.
Hicieron programas de radio, polladas, rifas para recolectar fondos,
todos colaboraron, nos apoyaron mucho, señaló.
Con el aporte solidario pudieron comprar el aparato y su padre
fue operado. De ahí me quedé muy comprometido
con la comunidad, me quedé en deuda con Bogado, porque
mi papá es mi mejor amigo, es todo para mí. Entonces
decidí venir a prestar servicios en esta comunidad que
tanto ayudó a mi familia, comentó.
El Doctor Villalba señaló que al terminar su especialización
en gineco-obstetricia logró ser contratado como médico
de consultorio en su ciudad natal. Poco después recibió
la satisfacción de ser nombrado Director del Hospital Distrital.
El profesional también da clases en la Universidad Nacional
de Itapúa y una de sus metas es dedicarse a la Medicina
Legal. Para ello, actualmente cursa la carrera de Derecho. Hay
muchas lagunas legales en medicina, tanto para el paciente como
para el médico. Cuando me jubile quiero dedicarme al estudio
de ese campo, señaló.
Por ahora, todavía le queda mucho por hacer como médico.
Su desafío es grande. Encontré este hospital
como una casa abandonada. Los primeros meses que asumí
esto era un caos total, no sabíamos qué teníamos
que hacer, ni nuestras metas, ni nuestros objetivos. Ahora estamos
mucho más organizados, tenemos más recursos y nuestro
volumen de pacientes aumentó muchísimo, comentó
el joven profesional.
Los cambios son notables. Desde la firma del convenio de descentralización
y el aumento de las recaudaciones, en agosto pasado, el Hospital
Distrital de Coronel Bogado aumentó su oferta de servicios.
Ahora incluso compite con los centros privados, tenemos
servicios que ellos no prestan, relató Villalba con
orgullo.
Estoy en deuda con esta comunidad y espero poder retribuir
eso. Mi sueño es dejar un hospital que funcione, que cuando
haya alguien con algún problema como el de papá
pueda hacerse atender como es debido, remarcó Y pone
todo su esfuerzo en conseguirlo.