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La descentralización es,
particularmente en el Paraguay, mucho más que la simple transferencia
de responsabilidades administrativas a los gobiernos locales. Al
promover la participación ciudadana y dar contenido real
al proceso de democratización, se constituye en la fuerza
generadora de un profundo cambio político. Los pasos inaugurales
de la descentralización de la salud que se dieron en 2004
tienen, indudablemente, esa trascendencia política y ese
enorme poder transformador.
El proceso de descentralización de salud que se lleva a cabo
en nuestro país abre y amplía los espacios de participación
de la sociedad civil en la planificación, gestión
y evaluación de los programas y servicios básicos.
La intervención de los Consejos de Salud y los gobiernos
locales en la gestión de los establecimientos sanitarios
ha ganado eficacia con los acuerdos firmados con el Ministerio de
Salud Pública y Bienestar Social, que autorizan la administración
local de los recursos institucionales de los centros asistenciales.
Ello permitió, donde dichos acuerdos fueron adoptados, no
solamente el rápido mejoramiento de la infraestructura y
de la calidad de los servicios sanitarios, sino también un
mayor empoderamiento de los ciudadanos en las funciones que antes
eran asumidas y controladas solamente por las instituciones y los
agentes del sector público.
La reasignación local de los ingresos propios, sin que los
mismos tengan que ser transferidos al Ministerio de Hacienda, hace
posible la disponibilidad inmediata de recursos financieros para
satisfacer las necesidades de medicamentos, de insumos hospitalarios,
de reparación de equipos médicos e, inclusive, de
ampliación de las instalaciones físicas, con un impacto
sustantivo en el mejoramiento de la calidad de los servicios. Pero,
al mismo tiempo, más allá de esos resultados pragmáticos,
la efectiva descentralización está construyendo un
nuevo modelo de gestión de la cosa pública, estableciendo
un nuevo marco de responsabilidades compartidas por el Estado y
la sociedad civil, impulsando así un profundo cambio político.
No cabe duda de que esta innovación en el manejo de los recursos
institucionales conlleva también, indisociablemente, una
transferencia de poder a los gobiernos locales, lo que constituye
la esencia de la descentralización como dimensión
clave de la democracia participativa.
La presente edición del Informativo de la Salud presenta
las experiencias y los logros alcanzados este año por las
comunidades que empezaron a cosechar los frutos del trabajo en el
campo de la descentralización de la salud, que seguramente
servirán de paradigma para el avance de la descentralización
en las demás áreas de las políticas públicas.
Resultados que abren promisorias perspectivas de profundización
del proceso en los años venideros.
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