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Año 2 - Nº
7 - Setiembre
2004 |
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EDITORIAL
Los valores ciudadanos y el proceso de
reforma |
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OPINIÓN
El futuro de la descentralización: los
desafíos de hoy
Lic. Rubén Gaete |
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OPINIÓN
El desafío de los servicios de salud
Dr. José Rolón Pose |
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LOS ROSTROS DEL CAMBIO
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ESFUERZOS para mejorar
la otra Atyrá
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Al salir del casco urbano de Atyrá se respiran desafíos.
Esfuerzos por superar las limitaciones. A ambos lados de los caminos
que conducen a las compañías de Atyrá, se observan
chacras y modestas viviendas. Dentro de estas comunidades se tejen
historias de personas que ponen todo de sí para seguir adelante.
En la compañía Bernardino Caballero, Baldomero Ferreira
Santacruz es todo un referente. Su nombre se menciona tanto en la
cancha de fútbol, como en las reuniones del Sub Consejo de
Salud. Su entusiasmo se transfiere al trabajo colectivo. Está
en todo, incansable. A pocos kilómetros de allí, en
la compañía Candia, Herminio Correa pone el mismo
ahínco por ayudar a sus compueblanos. Ambos están
orgullosos con su aporte comunitario.
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Baldomero Ferreira Santacruz.
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Herminio Correa.
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Cuando el sol apenas asoma detrás de los árboles,
Baldomero Ferreira Santacruz ya está en pleno campo, caminando.
Recorre ágil los tres kilómetros que separan su
casa del tanque de Senasa, inaugurado hace pocos meses. Entra
a la casilla y enciende el motor. Esta pequeña tarea que
realiza dos veces por día permite que las 25 familias que
están conectadas al servicio, reciban agua. Si él
faltara, no tendrían líquido ese día.
Baldomero apuesta al trabajo voluntario. Y lo hace con convicción,
para mejorar su comunidad. No cobra nada por esta actividad. Le
prometieron que le asignarían un sueldo, pero los recursos
que maneja la Comisión Pro Agua Potable todavía
son escasos. Los 10.000 guaraníes que las familias pagan
por el consumo mensual apenas cubre los gastos de mantenimiento.
Al hombre no le importa entregar su esfuerzo. No me molesta
que me llamen para realizar cualquier actividad, más bien
me gusta que piensen en mí, eso demuestra que me tienen
confianza y que mi trabajo les gusta.
Este señor de sonrisa fácil y tez morena, de 40
años, miembro del Sub Consejo de Bernardino Caballero,
compañía de Atyrá, dedicó toda su
vida al trabajo colectivo. Es promotor de salud y supervisa la
labor de otros 12 jóvenes voluntarios, además es
catequista y trabajó para la construcción de la
capilla; años atrás integró la comisión
directiva del Club Deportivo 20 de Mayo, donde ahora es técnico;
de forma voluntaria hizo las conexiones de cañerías
de agua de Senasa y ahora está a cargo de su funcionamiento.
No cobro nada por esos trabajos, pero me satisface que me
tengan en cuenta. Me encanta hacer algo y me emociona que se acuerden
de mí, sostuvo.
Baldomero solo terminó la primaria. Por las limitaciones
económicas de su familia no pudo cumplir su sueño
de ser doctor en medicina. Pero ahora, a través del Sub
Consejo de Salud, colabora para mejorar las condiciones de salud
de sus compueblanos. De alguna forma, cumple su anhelo.
Desde que comenzamos a trabajar directamente con el Puesto
de Salud y la comunidad, la gente comenzó a concienciarse
sobre lo importante de tener nuevos hábitos higiénicos.
Ahora saben sobre algunos temas y los ponen en práctica,
aseguró.
El trabajo de los promotores no es sencillo. Demanda esfuerzo
y constancia. Baldomero opina que gracias a los cursos de capacitación,
como los que ofrece el CIRD, los jóvenes adquieren mayor
seguridad en su labor.
Antes, el trabajo de los promotores era muy difícil
porque había gente que no quería saber nada de nosotros,
pero ahora las cosas comenzaron a cambiar lentamente. Ya nos reciben
mejor y nosotros sabemos a qué horas hacer las visitas
y a dónde ir cuando hay un problema, comentó.
En otra compañía de Atyrá, en Candia, un
joven con la mitad de los años de Baldomero, también
expresa el mismo entusiasmo por su labor de promotor de salud.
Se trata de Herminio Correa, quien con 23 años se desempeña
como supervisor del grupo de centinelas de salud y es secretario
del Sub Consejo de Salud de la comunidad.
El contacto directo con su pueblo se inició hace tres años,
cuando descubrió su vocación de misionero y empezó
a hacer visitas domiciliarias llevando la palabra de Dios. También
se hizo catequista. Así toda su comunidad llegó
a reconocerlo como un líder juvenil.
Cuando lo invitaron a unirse al trabajo del Sub Consejo de Salud
aceptó sin pensarlo dos veces. En sus recorridos misioneros
había palpado la necesidad que tenía su gente de
una buena atención médica. Cuando me invitaron
lo primero que pensé es dar mi mano. En la primera asamblea
ya me eligieron como secretario. Para mi fue una sorpresa, no
me imaginé que iban a confiar en mí por lo joven
que soy. Me puse las pilas y comencé a trabajar,
relató.
El Puesto de Salud funcionaba a medias y la infraestructura edilicia
dejaba mucho que desear. Estaba rodeado de yuyales que daban un
aspecto de abandono. Ahora, la imagen es otra. Herminio asegura
que es por la dedicación del Sub Consejo de Salud.
El trabajo de un promotor de salud consiste en visitar las casas
de los barrios, las escuelas y realizar charlas en la iglesia
y el club. Brindan consejos sobre cuidados de salud, orientan
a las familias e identifican cuando una persona debe ser derivada
al Puesto de Salud para recibir una atención específica.
Estas funciones las fue aprendiendo poco a poco, gracias a las
capacitaciones. Al principio fue muy duro para mí
empezar a trabajar, no sabía nada de las funciones que
debía cumplir. Hasta que con el CIRD empecé a entender
qué esperaba mi comunidad de mí, comentó.
Dice que hoy le encanta el trabajo que hace. Anhelo que
mis vecinos puedan cambiar sus vidas, especialmente en el tema
de la salud, ya que así vamos a vivir todos mejor.
La confianza se gana de a poco, trabajando.
Herminio es el único varón entre cinco hermanas.
Además de catequista, misionero, promotor y secretario
del Sub Consejo, este año termina la carrera de Formación
Docente. En sus tiempos libres trabaja en la chacra de sus padres
y juega fútbol en el club Guaraní de Candia. Hago
de todo un poco y me siento muy satisfecho. Creo que me consideran
un líder porque no me gusta hacer las cosas a medias, sino
hacerlas en forma. Y es justamente eso lo que me motiva a seguir
trabajando en forma positiva para mi comunidad, concluyó.
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