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Cuando se habla de descentralización
en el Paraguay muchas son las opiniones, pocos los criterios fundados,
menos los conocimientos de las reales dimensiones inherentes a dicho
proceso y escasa la experiencia concreta. No siempre se habla de
lo mismo cuando se hace referencia a la descentralización,
siendo que el concepto adquiere su concepción más
amplia cuando se refieren a ella los representantes de los gobiernos
subnacionales.
La Constitución Nacional de 1992 diseñó una
nueva estructura política y administrativa del Estado paraguayo
y lo definió como unitario y descentralizado con tres niveles
de gobierno elegidos en comicios populares. Sin embargo, a pesar
de esta disposición constitucional, el Estado sigue reflejando
una acentuada concentración de funciones y recursos y una
escasa coordinación con los gobiernos departamentales y municipales;
situación en la cual también se incluye al sector
salud.
Los pasos que se dieron en dirección a la descentralización
en salud a partir de la década del 90, sobre todo luego de
la promulgación de la Ley 1032/96 del Sistema Nacional
de Salud, pareciera que responden más a una dinámica
progresiva y no a un plan especialmente articulado y estratégico,
siendo que la presión por descentralizar viene mas bien de
parte de los gobiernos subnacionales y la sociedad civil organizada
en torno a los Consejos de Salud que de parte de la autoridad sanitaria
nacional.
En ese sentido, la actual administración del MSPyBS está
empezando a articular su relacionamiento con los gobiernos subnacionales
y la sociedad civil en la gestión de los servicios de salud,
instrumentándolos vía acuerdos interinstitucionales
en los cuales se establecen los derechos y responsabilidades de
cada organismo y tienen por objetivo la ampliación de la
cobertura de los programas y el incremento de la prestación
de los servicios de salud. Sin embargo, es conveniente señalar
que la sola firma de los acuerdos no implica su cumplimiento. En
todo caso, la firma refleja una voluntad política, pero su
implementación eficaz tiene connotaciones técnicas
y administrativas que requieren una asistencia y un acompañamiento
apropiados.
Ejemplos de estos acuerdos son los que el pasado 12 de julio cuatro
municipios de Itapúa suscribieron en la ciudad de Coronel
Bogado con la presencia del Presidente de la República. A
escasos dos meses de su implementación, estos municipios
ya demuestran los beneficios tangibles de una mayor autonomía,
cuyas caracterizaciones pueden observarse en esta publicación.
A fin de consolidar el proceso descentralizador, el desafío
es estructurar las normativas jurídicas adecuadas, mientras
esto no sea así, el proceso avanzará de manera fragmentada
y en medio de potenciales conflictos entre las instituciones y sus
responsables políticos.
(*) Coordinador del Proyecto Descentralización de Salud
del CIRD.
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