Año 2 - 5 - Abril 2004
EDITORIAL
Participación comunitaria
PROYECTAN NUEVO PLAN LOCAL
DE SALUD

Fram siempre mira adelante
Necesitan ampliar el Centro de Salud
Embajador de EE.UU. de visita por
el Sur
SEIS NUEVAS FARMACIAS SOCIALES EN MISIONES
La Salud marcha sobre ruedas
VALORAN LA RÁPIDA ORGANIZACIÓN DE POBLADORES
Farmacias Sociales movilizan a comunidades
ADMINISTRACIÓN INTEGRADA
Contabilidad más fácil
EN POCAS LÍNEAS
LA RADIO Y EL VIDEO COMO MEDIOS DE INFORMACIÓN Y EDUCACIÓN POPULAR
Aprendiendo sobre sexualidad
ORGANIZACIÓN CECTEC
Una mirada diferente al campo
ORGANIZACIÓN PROMESA
En la búsqueda de un cambio de comportamiento voluntario
OPINIÓN
Comunicar efectivamente
Ing. Veronique Balansa
DOS COMPAÑÍAS DE CORONEL BOGADO ORGANIZAN SUB CONSEJOS
Cristo Rey y Curuñai unen sus fuerzas para mejorar salud comunitaria
DECIDIDA ACCIÓN COMUNITARIA
En Santa Clara apostaron a
la Salud
REPARAN HOSPITAL SUB REGIONAL
Unión de esfuerzos permite logros en Coronel Bogado
AUTORIDAD MUNDIAL DE
AGENCIA NORTEAMERICANA

Farmacia Social de Curupicayty recibe a distinguido visitante
MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA PROYECTA PROGRAMA DE ASEGURAMIENTO
Estrategias para combatir la exclusión
USAID Y SALUD PÚBLICA FIRMAN ACUERDO
Cooperación internacional en el
área de la Salud materno-infantil
ESTUDIAN MARCO LEGAL PARA DISPENSARIOS
Elogian transparencia de Farmacias Sociales
DISPENSARIO DE ARAZAPÉ
Un año al servicio de la comunidad
EN SAN MIGUEL
Inmunizarán a niños de seis compañías
EN PEGUAJHÓ
Aportes solidarios para el Puesto
de Salud
BREVES
DESCENTRALIZACIÓN EN HECHOS
LOS ROSTROS DEL CAMBIO
Construyendo vidas saludables

 


LOS ROSTROS DEL CAMBIO
CONSTRUYENDO vidas saludables

Pensamos en salud sólo cuando estamos enfermos. Eso es un error. La salud no significa solamente ausencia de dolor. Implica, más que nada, tener la capacidad para adaptarnos, superar nuestras limitaciones y sacar provecho a la vida.
Hermelinda Argüello y Mirian Domínguez son dos enfermeras comprometidas con su comunidad. Una es jefa de área en el Hospital Sub-Regional de Coronel Bogado, Itapúa. La otra es auxiliar contratada por la Gobernación de Central, en el Puesto de Salud de la compañía Curupicayty de Itá. Ambas, en condiciones muy distintas, comparten el mismo desafío de ayudar a mejorar los hábitos sanitarios de sus compueblanos, para construir una mejor calidad de vida.

Hermelinda Argüello, enfermera jefa del Hospital Sub Regional de Coronel Bogado.
Mirian Domínguez, enfermera del Puesto de Salud de Curupicayty.


Cuando Miriam Domínguez llegó por primera vez a Curupicayty, el Puesto de Salud estaba desierto. La realidad golpeó sus ilusiones. Los pobladores acudían a consultar sólo en casos de extrema necesidad. Preferían automedicarse o esperar que la dolencia “pase sola”. La mayoría de las veces ocurría lo contrario, la enfermedad se agravaba. Entonces la única opción era recurrir a un Hospital más especializado, lo que significaba gastar mucho dinero.

La situación de los programas de salud era calamitosa. La cobertura de vacunación era nula, no existía planificación familiar y había serios problemas de higiene en los hogares.

Desde entonces pasaron tres años. Con ayuda de organismos no gubernamentales, como el CIRD y PROMESA, en la comunidad se fortaleció un Sub Consejo de Salud y se desarrollaron varios talleres de capacitación sobre hábitos saludables. Los resultados son palpables. Aumentó la cobertura de vacunación y se triplicó el número de consultas.

Para la joven de 26 años, que desde el primer grado quiso ser enfermera, la actividad sigue siendo intensa, como el primer día. Se despierta antes de que salga el sol y toma dos colectivos para abrir el Puesto de Salud puntualmente a las 7. Cada día espera que unas quince personas acudan a consultar sobre planificación familiar, aplicarse alguna vacuna o solicitar indicación médica. Si los pacientes no llegan, ella va a buscarlos.

“Cuando llegué, mi primer trabajo fue recorrer casa por casa y hacer un relevamiento de datos. Comencé una campaña de concienciación sobre la higiene, enseñé cómo lavar las ropas y los utensilios de cocina, la importancia de lavarse las manos antes de las comidas y después de ir al baño. Comencé a vacunar a los niños”. Acciones simples, pero fundamentales, que requieren mucha dedicación.

Caminar y caminar. Es la consigna que aprenden los nuevos auxiliares, técnicos y licenciados de enfermería, capacitados con los principios modernos de calidez y calidad en la atención y promoción de la salud. La salud pública ya no puede seguir esperando sentada, detrás de un escritorio, a que los enfermos lleguen. Ahora es al revés. Son las enfermeras las que salen a las calles. El trabajo consiste en llegar a la comunidad, recorrer viviendas y escuelas, alentando a que la gente consulte, para así prevenir las enfermedades.

La creación de un Dispensario Social en el Puesto de Salud de Curupicayty fue un factor primordial para mejorar el acceso a los medicamentos. Actualmente nadie vuelve a su casa sin remedios.

“Si no tienen para pagar, entregamos los medicamentos a crédito, hasta en dos o tres cuotas, anotamos los datos del paciente en una ficha y la forma de pago. La morosidad es cero”, comenta Mirian.

Hermelinda Argüello, quien desde hace 14 años trabaja como enfermera en el Hospital Sub-Regional de Coronel Bogado, sostiene que la capacitación del personal de enfermería a través del proyecto Alianza para la Salud contribuyó a mejorar los indicadores sanitarios.

En esta comunidad, una década atrás, muchas madres se oponían a las vacunas y conocían muy poco sobre métodos anticonceptivos.

“Ahora hay un avance significativo. Las mismas mujeres se acercan a preguntarte cómo se pueden cuidar, porque es muy pesada la vida. Se piensa más antes de tener tantos hijos”, comenta.

Esta licenciada sostiene que el cambio se debe a la información. Los mismos funcionarios están más capacitados y saben cómo orientar a las familias.

“La atención al usuario cambió mucho desde las capacitaciones. Antes algunos no tenían paciencia. Ahora intentamos solucionar las cosas con el diálogo, todos juntos, en equipo”, remarca.

A través de la instrucción, el personal sanitario aprendió a utilizar nuevas herramientas. Por ejemplo, la radio. “Cada lunes informamos a las emisoras sobre los servicios que prestará el Hospital durante la semana”. Así aumenta la demanda y los pacientes no acuden inútilmente aquellos días en que no atiende un determinado especialista.

El proceso de descentralización de salud implica un mejoramiento en los servicios de salud, los que deben estar preparados para recibir a más pacientes. En este contexto, el proyecto Alianza para la Salud apoya la organización de cursos de capacitación para los funcionarios sanitarios.

“Yo les debo mucho a estas organizaciones”, afirma Hermelinda. “Realmente las capacitaciones me ayudaron bastante, porque anteriormente pensaba que como jefa yo sólo debía ordenar, hoy trato de hablar con mis compañeros y si hay algún problema, solucionarlo conjuntamente”.

El trabajo en un Puesto de Salud con limitados recursos es muy sacrificado. Mirian gana apenas 500.000 guaraníes por mes, que cobra con retraso. ¿Qué la motiva a seguir dedicando tanto esfuerzo? El amor por lo que hace. La satisfacción de ayudar a mejorar la salud de su comunidad.

“Me gusta mi trabajo, por eso estoy todavía aquí. Aunque algunas veces pienso en dejarlo todo, gano muy poco. No avanzo nada estando aquí, no tengo ninguna perspectiva”, piensa.

Sin embargo, sigue dedicándose infatigablemente a su labor. Su sueño, es terminar su carrera y recibirse de licenciada en enfermería. “No sé si voy a poder hacerlo, pero mientras pueda voy a seguir soñando. Únicamente con sacrificio podés llegar a ser alguien en la vida”, sostiene.

Esa es la fortaleza que irradia y comparte con los usuarios de su servicio. Es la salud que ayuda a construir.