Doce años atrás la comunidad de Ysypó
resolvió sus problemas de salud de una forma muy creativa:
recaudó dinero y compró un autito. La otra opción
era construir un Puesto de Salud pero fue descartada. No
queríamos un monumento más que no sirviera para
nada, explica Juan Flores, miembro del Sub Consejo de Salud.
Los pobladores de esta compañía de San Miguel, Misiones,
consideraron que era preferible adquirir un modesto móvil
para trasladar a sus enfermos hasta el Hospital Regional de San
Juan Bautista, ubicado a unos 18 kilómetros, antes que
levantar un edificio que permaneciera vacío, sin insumos
ni medicamentos.
Así pasó más de una década. El viejo
vehículo sigue trasladando pacientes, pero en octubre del
2003 los pobladores de Ysypó volvieron a pensar en la posibilidad
de construir un puesto sanitario, en un contexto diferente, cuando
vieron que en otras comunidades del Departamento de Misiones comenzaron
a organizarse farmacias sociales con el asesoramiento del Centro
de Información y Recursos para el Desarrollo (CIRD), donde
los medicamentos se comercializaban casi a precios de costo. Ysypó
también quiso la suya.
Era hora de volver a pensar en la salud y esa idea no tardó
en convertirse en realidad. A ritmo vertiginoso, los ysypeños
se capacitaron en administración de fondos rotatorios,
gestionaron recursos de la Gobernación de Misiones, construyeron
un edificio con sus propias manos y hasta obtuvieron el traslado
de una enfermera, todo, en apenas tres meses. La pasada Semana
Santa inauguraron su flamante Farmacia Social. Ahora sí,
la salud marcha sobre ruedas.
La comunidad de Ysypó es pequeña, de apenas 200
familias que se dedican al cultivo de hierbas medicinales, además
de mandioca, maíz, poroto y zapallo para el autoconsumo.
Pequeña, pero pujante.
Con este Puesto de Salud y la Farmacia Social, Ysypó
ya está completa, comenta con orgullo Juan Flores.
Tiene una hermosa capilla, una cancha de fútbol,
una escuela y un colegio, la alcaldía, agua corriente,
luz eléctrica y títulos de propiedad. Ahora solo
necesitamos una cabina telefónica, apunta.
Después de la exitosa experiencia comunitaria están
seguros que no tardarán en habilitarla. Con la autogestión
todo es posible, sostiene.
A través de los cursos de capacitación organizados
por el CIRD, los pobladores de Ysypó aprendieron el manejo
de los fondos rotatorios, que consiste en invertir una suma de
dinero en la adquisición de remedios y reponerla a través
de la venta.
Lo recaudado y la pequeña ganancia se utilizan para comprar
más medicamentos. Así, el proyecto de Farmacias
Sociales se vuelve sustentable.
El aporte inicial de la comunidad de Ysypó para la farmacia
fue de un millón de guaraníes, al que se sumó
una donación de la Municipalidad de San Juan Bautista de
monto similar.
Somos pocos los que trabajamos, pero son
muchos los que se benefician con nuestro esfuerzo. Eso nos enorgullece,
afirma Juan.
Más experiencias
De la misma forma que Ysypó, en el transcurso del último
cuatrimestre otras cinco comunidades de Misiones habilitaron sus
respectivas farmacias sociales.
El municipio de Villa Florida lo hizo el pasado 9 de enero, mientras
que las compañías Tristán Salazar, Mburiká
Retá y Cocueré de San Juan Bautista lo hicieron
entre los meses de enero y abril.
La misma metodología de capacitación, previa a la
habilitación de los dispensarios comunitarios, se realiza
actualmente en otras cinco localidades.
En Yabebyry, el único municipio de Misiones que aún
no cuenta con su respectiva Farmacia Social pero proyecta tenerla
pronto, en las compañías Candia y Bernardino Caballero
de Atyrá y en Curuñai y Cristo Rey de Coronel Bogado.
En todas ellas será posible el acceso a medicamentos a
bajo costo.