Año 1 - 4 - Dicembre 2003
EDITORIAL
Con la ilusión renovada
MIEMBROS DE CONSEJOS DE
SALUD SE CAPACITAN EN SISTEMA DE FINANCIAMIENTO

Fondos rotatorios dan vigor a farmacias
HERRAMIENTA DE CAPACITACIÓN
Ofrecen Paquete Pedagógico Audiovisual
INFORMACIÓN EXACTA CON EL SIAF
Todo a través de una computadora
REACTIVAN CONSEJOS DEPARTAMENTALES
SAN MIGUEL REALIZÓ POR PRIMERA VEZ UNA AUDIENCIA PÚBLICA
Presupuesto que aglutina a todos
ELABORAN MANUAL DE PROCEDIMIENTOS
Redes sanitarias serán consolidadas
REGISTRO DE HOGARES
Radiografía de San Miguel
EL CONSEJO LOCAL DE SALUD SE CONSOLIDA EN ARAZAPÉ
La llama de la solidaridad ya no se apaga
ANALIZAN COSTEO DE PAQUETE BÁSICO DE SALUD
Itá apuesta a su propia revolución sociosanitaria
EN CURUPICAYTY
Socios protegen al Puesto
QUIEREN MANEJAR RECURSOS
En Bogado buscan acuerdo con Salud
Un año de trabajo en Peguajhó
Levantan local para Farmacia Social en Atyrá
JULIO CÉSAR VELÁZQUEZ, TITULAR DE SALUD PÚBLICA HABLA DE SUS PRIMEROS TRES MESES DE GESTIÓN
Ministerio apuesta por la descentralización
SEGURO COMUNITARIO DE SALUD CUMPLIÓ UN AÑO
Fram marca el camino
UNO DE LOS OBJETIVOS PARA EL 2004
Medicamentos gratis para el parto
GESTIONAN FONDOS PARA AMPLIAR EL CENTRO DE SALUD
Crecer es impostergable
OPINIÓN
Aseguramiento público: nuevo paradigma
Lic. Rubén Gaete
CÁLIDO Y HERMOSO EDIFICIO DEL CEPEP
Inauguran nueva clínica para la familia
PRIME II APOYÓ ELABORACIÓN DE NUEVO PNSSR
Buscando una mejor salud reproductiva
JÓVENES, PAREJAS Y MUJERES SE CAPACITAN EN IEC
Hablar sobre sexualidad dejó de ser un problema
PARA IMPLEMENTAR ESTRATEGIAS DE INFORMACIÓN
Seleccionaron organizaciones
CULMINAN CAPACITACIONES
Jóvenes contra las drogas
HABILITAN MÁS FARMACIAS SOCIALES
En Santiago, ahora quieren un seguro médico público
Nuevo dispensario en Ibáñez Rojas
Medicamentos accesibles en San Ramón
PARA UN IMPACTO SOCIAL EFECTIVO
Presentan metodología de evaluación de proyectos
DESCENTRALIZACIÓN EN HECHOS
LOS ROSTROS DEL CAMBIO
Mujeres comprometidas con el desarrollo comunitario

 


LOS ROSTROS DEL CAMBIO
MUJERES COMPROMETIDAS
con el desarrollo comunitario

Manos de mujer construyen el desarrollo comunitario en Atyrá y en Itá Yurú. Crisnilda Romero de Ferreira y Claudia Cantero de Fernández son dos personas ejemplares que conforman el Consejo Local de Salud en sus respectivas comunidades. Viven a más de 300 kilómetros de distancia y ni siquiera se conocen, pero es notable la cantidad de cosas que comparten en común.

Crisnilda de Ferreira, el pul-motor de Atyrá
Claudia Cantero de Fernández, el alma de Itá Yurú


Aunque nunca se vieron, Claudia de Ita Yurú y Crisnilda de Atyrá comparten los mismos ideales. Ambas mujeres completaron apenas la primaria, pero emanan sabiduría. Tienen la sonrisa contagiante, el corazón inmenso y la energía desbordante. Cada una edificó una familia maravillosa, que estimula su trabajo y la apoya en sus desafíos.

Incansables, con compromiso y dedicación, estas dos liderezas dedican voluntariamente parte de su tiempo, donan sus recursos y contagian de entusiasmo a quienes las rodean, con el único objetivo de mejorar la calidad de vida de sus comunidades.

La labor en el Consejo Local de Salud les permite llevar a la práctica su vocación de servicio. Estos organismos son parte del proceso de descentralización, establecido por la Ley 1032/96 del Sistema Nacional de Salud. Su objetivo es facilitar el acceso a los servicios de salud y garantizar atención de calidad para todos.

Claudia Cantero de Fernández es una de esas mujeres ejemplares que hacen posible pensar en el cambio. Su amabilidad es deliciosa. Su corazón nos recibe tan abierto como las puertas de su casa. Desinteresadamente nos invita a pasar. “Mi casa está siempre abierta, tengo demasiadas ganas de servir”, comenta.

Posee el entusiasmo de una adolescente, aunque está casada hace 26 años y es madre de 8 hijos, tres de los cuales están en la universidad y los demás en el colegio.

Su semana es agotadora. Los jueves participa del encuentro en la Capilla, los sábados asiste a reuniones comunitarias y los domingos ayuda en la misa. Hace gestiones en la municipalidad, en la gobernación o en la Octava Región Sanitaria. “Yo soy la que más colaboro en las organizaciones donde trabajo, porque tengo más tiempo y recursos”, comenta.

En su casa cría gallinas y cuida la chacra con su marido. Tienen maíz, poroto y mandioca. “Todos tenemos que trabajar si queremos seguir adelante.”, dice convincentemente.

También conforma la Pastoral del Niño, que activa los miércoles, cada 15 días. Se reúne con madres de la comunidad, para controlar el peso de los niños menores de 5 años, enseña a preparar pomadas curativas, jabones, pastillas antiparasitarias y a preparar alimentos con soja. “Tuvimos tres casos de niños desnutridos y con alimentación alternativa a base de soja pudimos recuperarlos”. De la venta de los productos obtienen un pequeño fondo de ayuda para madres o niños que enfermen.

La tenacidad de Claudia es muy valorada en su comunidad. “Todos me conocen y me aprecian, porque cuando hay dolor yo comparto con mi hermano su dolor y cuando hay alegría o acontecimientos siempre me invitan. Eso es muy importante para mí”, manifiesta.
A veces se agota, pero su fe y compromiso le dan fuerzas para seguir. “Aunque a veces me sienta cansada, la fe es lo que me da este espíritu de servir”, asegura.

Itá Yurú es una apacible compañía de San Juan Bautista (Misiones), ubicada sobre la Ruta 1. El paso cansino del tiempo sumerge a la población en un letargo, del que Claudia se sacude todos los días. Está convencida en que la única forma de salir adelante es mediante el esfuerzo comunitario. “Es una comunidad tranquila, donde nadie quiere tomar responsabilidades, aunque quieran las cosas. La gente piensa que todo va a bajar de arriba, pero ya no es más así”, acota. La clave está en ser responsable y coherente. “Muy fácil es decir, pero practicar es lo difícil”, expone.

En otra ciudad del país, encontramos un ejemplo de vida similar. Atyrá no sería lo que es sin Crisnilda de Ferreira, conocida por todos como Ña Nenecha. Esta mujer de sonrisa explosiva es el motor de las principales actividades comunitarias. Consigue todo lo que se propone. “Si digo voy a hacer esto, lo hago”, nos cuenta con orgullo y sin falsa modestia.

Nenecha es como un huracán de energía. Participa en actividades comunitarias desde que era una niña. A los 9 años comenzó a enseñar catequesis a los más chicos. A los 11 años integró una organización que trabajaba para mejorar la escuela donde estudiaba. Estudió hasta el sexto grado y se casó a los 18, pero nunca dejó de trabajar en pos de su comunidad.

Integró tantas comisiones, que ya ni siquiera recuerda el número exacto. En todas logró el objetivo que se proponía. “En la compañía Monte Alto, por ejemplo, trabajé casi cuatro años”, relata. El grupo comenzó por la limpieza, después levantó una capilla y de ahí pasó a la escuela. En menos de dos meses se construyeron varias aulas y se consiguió que la Gobernación contratara una profesora.

Toda esta actividad la conjuga con el cuidado de su familia y la administración de un supermercado, que la familia tiene en el centro de la ciudad. El entusiasmo, perseverancia y determinación los transmite a sus hijos: Uno de ello es el actual intendente, los otros dos son los conocidos futbolistas Virgilio y Francisco Ferreira, que jugaban en Cerro Porteño y ahora hacen carrera en Bolivia y Ecuador. Sus dos hijas mujeres también tienen protagonismo en las actividades de la comunidad. “Mis hijos me apoyan en todo. Yo les inculqué el amor por su ciudad y el orgullo de ser atyreño”, expresa.

Ña Nenecha destina siempre parte de sus ingresos a las obras sociales. Donó dos millones de guaraníes para refaccionar la Iglesia de Atyrá y ayudó a gestionar el resto de los recursos. Colaboró con la comisión de padres del colegio Mariscal López y consiguieron levantar un necesario cercado. “Yo entré a la comisión de padres, y a la vuelta de las vacaciones de verano reiniciamos las clases con el cercado concluido”. La obra costó 14 millones de guaraníes, 12 millones puso la comisión y el resto, ella.

Ambas mujeres dicen sentirse muy orgullosas con lo que construyeron. “Me gusta trabajar, doy gracias a Dios”, dice Nenecha.

“Yo estoy muy feliz con mi vida. No cambiaría nada”, afirma también Claudia, y agrega: “Cuando era más joven solo me interesaba tener ropa linda y lucir, pero después fui descubriendo que hacer el bien por el más necesitado, servir y ser honesta era vivir a plenitud. Ponerse una ropa linda pero estar vacío por dentro, eso no es vida”, concluye.

La descentralización avanza con pasos firmes en muchas comunidades. Especialmente en aquellas como Atyrá e Itá Yurú, donde los Consejos Locales de Salud están conformadas por personas excepcionales. Hombres y mujeres comprometidos, que ven en la solidaridad y el trabajo comunitario la fórmula exitosa para enfrentar los desafíos de la vida y salir adelante.