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Hace un par de años iniciábamos
el proyecto, cargados de expectativas, ilusiones y con el impulso
que nos generaba el poder trabajar en cosas que nos apasionan: la
descentralización, la promoción de la participación,
el mejoramiento de la gestión y la incorporación de
criterios de eficiencia y equidad en los programas y servicios de
salud, entre otras cosas. Ahora estamos iniciando el tercer año
de ejecución del proyecto con la ilusión renovada
y la satisfacción de que estamos alcanzando lo que constituye
el propósito del mismo, el cual es desarrollar capacidades
locales, para que, en forma participativa, se diseñen e implementen
servicios y programas básicos de salud con énfasis
en salud reproductiva, eficientes, equitativos y adecuados a la
realidad local, que contribuyan a consolidar un sistema nacional
de salud.
Las actividades están en pleno desarrollo. Las comunidades
están organizadas en Consejos de Salud, que implementan sus
ya elaborados planes locales de salud; gradualmente se mejora la
capacidad gerencial y se desarrollarán sistemas alternativos
de financiamiento para fortalecer la prestación de servicios
básicos, incluyendo un esquema de seguro local de salud.
Están en pleno funcionamiento los Fondos Rotatorios para
Farmacias Sociales; las comunidades incrementaron el autocuidado
de su salud y tienen un mayor conocimiento, receptividad y aceptación
de temas vinculados a la salud reproductiva; se empezó a
articular los servicios de salud para su funcionamiento en red;
se está capacitando a promotores de salud y en algunas comunidades
ya están trabajando articuladamente con los Consejos Locales
de Salud. Por si todo fuera poco, varias experiencias exitosas se
están replicando en diversas comunidades y departamentos
del país.
Nuestro desafío es situar nuestro accionar en el contexto
de modernización del Estado y profundización de la
democracia, caracterizada por una mayor participación de
la sociedad civil en la planificación, implementación
y evaluación de programas y servicios, que muestren el potencial
de la reforma del sector salud y los beneficios tangibles de la
descentralización. Consideramos pues, que esto genera las
condiciones necesarias para ampliar las capacidades y oportunidades
de las personas de llevar una vida más digna y saludable.
En esa dirección estamos trabajando y lo seguiremos haciendo
en el futuro. El proyecto Descentralización de Salud y Participación
Comunitaria posee un compromiso con el país, con la salud
y con la gente, y ello se refleja en el estilo de gestión
y las actividades del proyecto, parte de las cuales se presentan
en este informativo.
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