A nivel mundial existen varios proyectos sociales destinados
a la reducción de la pobreza y al mejoramiento del desarrollo
económico-social de los países. Pero muy pocos en
Latinoamérica, cuentan con una evaluación que implique
el efecto de la implementación del proyecto en la población.
¿Cuál es el cambio producido en los beneficiarios?
¿Se utilizan los recursos eficientemente?
El monitoreo y la evaluación son actividades complementarias,
pero difieren en sus objetivos concretos, sus requerimientos de
información en lo metodológico y en su uso final.
El monitoreo o seguimiento de resultados implica que se debe seguir
el progreso hacia la realización de los objetivos y está
dirigido al control de las tendencias de los resultados al pasar
el tiempo.
Mientras tanto la evaluación de impacto se ocupa de medir
los resultados de un proyecto en la población beneficiaria,
aislando de otros posibles factores como la ejecución de
otros programas.
La evaluación de impacto se ocupa de medir los resultados
de un proyecto en la población beneficiaria, aislando de
otros posibles factores como la ejecución de otros programas.
Varios organismos o agencias internacionales, gobiernos e instituciones
implementadoras de proyectos no desean realizar evaluaciones de
impacto, principalmente por el costo, la complejidad del rigor
analítico requerido y sobre todo porque si los resultados
que se obtienen son negativos es difícil asumirlo políticamente.
Inclusive, algunos gobiernos, conociendo de antemano la inviabilidad
de un proyecto especifico lo implementan ocasionando el despilfarro
de recursos y el beneficio únicamente de los administradores
o ejecutores del programa o proyecto.
En nuestro país el Proyecto Alianza para la Salud
considera que una evaluación de impacto rigurosa puede
constituirse en una herramienta poderosa para evaluar la efectividad
del proyecto y la réplica en otras comunidades. El éxito
de este proyecto está dado por el grado de empoderamiento
de la comunidad en cada una de las actividades y etapas, es decir
el involucramiento de los afectados en todo el proceso desde el
diseño e implementación hasta la evaluación,
a fin de asegurar su sostenibilidad mediante una comprensión
mutua de prioridades.
Los beneficios o las ventajas del diseño e implementación
del monitoreo y la evaluación están dados por conocer
las debilidades y fortalezas del proyecto, tener la posibilidad
de realizar correcciones necesarias oportunamente durante su implementación,
transparentar el uso de los recursos destinados a programas de
desarrollo social mediante la rendición de cuentas y, disponer
en el país de una metodología de evaluación
de impacto que pueda ser utilizada en otros proyectos.
La evaluación de impacto es especialmente importante en
nuestro país pues la optimización de los recursos
escasos es trascendental para la disminución de la pobreza.
La rendición de cuentas es un deber estratégico,
ético y político de quienes diseñen e implementen
los programas y proyectos sociales.