Año 1 - Nº 2- Julio 2003
EDITORIAL
Pensar Globalmente y actuar localmente
INAUGURARÁN CUATRO DISPENSARIOS SOCIALES EN COMPAÑÍAS RURALES
En Itá, trabajo comunitario genera sus frutos
FINANCIAMIENTO COMUNITARIO
Solidario aporte en Curupicayty
FRUTO DEL TARABAJO MANCOMUNADO
Seguro Comunitario en Fram se consolida
MEJORES ENCARGADOS DE DISPENSARIO DE ITAPÚA
Farmacias sociales en manos capacitadas
OPINIÓN
Fondos rotatorios: Alternativa de sostenibilidad
Lic. Julio Fernández
APUNTAN A CREAR UNA RED SANITARIA
Promotores debaten trabajo comunitario
VILLA CHOFERES DEL CHACO
Un hospital al servicio de los más pobres
REDES INTEGRALES DE SALUD
Romper esquemas y trabajar en equipo
LA META ES EL ACCESO EQUITATIVO A LA SALUD
Misiones camina con pasos firmes hacia la descentralización
DISPENSARIO
En Arazapé rinden cuenta a la comunidad
TALLER SOBRE DERECHOS SEXUALES PARA PERIODISTAS
Derriban tabúes en Misiones y Caaguazú
CORONEL BOGADO
Médicos se unen al esfuerzo comunitario
MUNICIPIOS SALUDABLES INCORPORAN PROGRAMA INFORMÁTICO
Controlan que las vacunas lleguen
a todos los niños
OPINIÓN
Por qué el monitoreo y
la evaluación
Econ. Sandra Villalba
EDUCANDO BUSCAN GENERAR CAMBIOS SANITARIOS EN LA SOCIEDAD
Una comunicación efectiva y comunitaria
HACIENDO FRENTE A LAS DIFICULTADES
En Atyrá definen prioridades sanitarias
EN ITÁ, SAN MIGUEL Y CORONEL BOGADO
Unidades Operativas de la Alianza ya están en funcionamiento
DESCENTRALIZACIÓN EN HECHOS
EN ENCARNACIÓN
Distinguen a propulsores del programa Farmacias Sociales
LOS ROSTROS DEL CAMBIO
Cuando la salud llama a la puerta

LOS ROSTROS DEL CAMBIO
Cuando la salud llama a la puerta

Marta López y Julio Ramírez son jóvenes promotores de salud de dos compañías rurales de San Miguel, departamento de Misiones. El trabajo de ambos es minucioso. Cada uno de ellos tiene a su cargo una veintena de casas, lo que significa que tienen que cuidar que estas familias completen sus cuadros de vacunación, conozcan los métodos de planificación familiar, sepan cómo prevenir el dengue y reconozcan los signos de peligros de las enfermedades más comunes, para saber cuándo tienen que recurrir al centro de salud. Tienen el compromiso de hacer visitas cada dos semanas, para verificar sus parámetros. El arduo trabajo es totalmente voluntario. La recompensa por su entusiasmo y entrega es la certeza de que contribuyen activamente a mejorar la calidad de vida de su comunidad.

"Estoy haciendo todo lo posible para ayudar
a que mi comunidad mejore"
"El trabajo de promotora de salud fue lo mejor
que pudo haberme pasado."

Marta López tenía miedo de que no le abrieran la puerta. Le preocupaba que la trataran mal. O que a la gente le molestara que una extraña se involucre en sus vidas. Sucedió todo lo contrario. La excelente receptividad que tuvo entre sus compueblanos de la compañía de Itá Yurú de San Miguel Misiones, le dio la seguridad de que el trabajo de promotora de salud es lo mejor que pudo pasarle en la vida.

La joven tiene 23 años, es docente, pero actualmente está desempleada. Se involucró con la tarea de promoción de la salud hace tres meses, por invitación de su hermana.

No se arrepiente. Está tan satisfecha con sus logros que puede apreciarse en sus ojos. Algo similar sucede con otra veintena de jóvenes de San Miguel, que en forma voluntaria se capacitan para promocionar estilos de vida saludables y mejorar la condición de salud de su comunidad.

Los consejos locales de salud fueron establecidos por la Ley 1032/96 del Sistema Nacional de Salud, con el objetivo de avanzar en la descentralización de los servicios sanitarios. Están conformados por el intendente, el director del centro de salud y representantes de instituciones y organizaciones sociales del municipio, quienes establecen las iniciativas necesarias para lograr reducir las tasas de enfermedad y muerte en la población.

Los brazos ejecutores de las propuestas son, principalmente, los promotores de salud. Jóvenes y adultos, hombres y mujeres, que entregan voluntariamente parte de su tiempo en beneficio de su comunidad. Son ellos los encargados de llegar casa por casa para repartir folletos, hablar sobre el dengue, la importancia de la leche materna, los riesgos de la diarrea, preguntar si los niños tienen todas sus vacunas y promocionar los métodos de planificación familiar.No pretenden ser médicos ni enfermeros, sólo informar a la gente. Por ejemplo, enseñarle a una madre que si su hijo está enfermo tiene que llevarlo hasta el centro de salud, aunque no tenga dinero, igual va a ser atendido.

Medidas simples de este tipo permitirán, a mediano plazo, controlar las altas tasa de mortalidad infantil. Actualmente, en Paraguay, de 1.000 niños que nacen vivos, 25 mueren antes de cumplir los cinco años, según datos del Ministerio de Salud Pública del 2001. Más del 50% de las enfermedades que causan estas muertes son prevenibles. Por ello, el trabajo de los promotores de salud es fundamental. Su trabajo es arduo, pero reconfortante.

Sincero compromiso

Llegar a una casa desconocida, golpear la puerta, presentarse y hablar sobre salud no es fácil. No todos están capacitados para hacerlo. Implica involucrarse con la gente. Requiere simpatía, sinceridad y prudencia. “No todos tienen el perfil para ser promotores”, confirma Julio Germán Ramírez, de 24 años, voluntario de la compañía Arazapé, de San Miguel Misiones.

“Primero hay que ser discreto, uno no puede ir repitiendo cosas personales e íntimas de las personas que visita en sus recorridos. Por eso es difícil encontrar jóvenes que hagan bien este trabajo”, señala.

Julio se decidió a ser promotor porque sentía ganas de ayudar a las personas. Aunque nació en Arazapé, pasó su infancia en Pirapó, Itapúa donde trabaja su papá. Retornó a su localidad natal hace cuatro años y al principio le fue difícil adaptarse. Sin embargo, ahora está convertido en un verdadero líder comunitario. El trabajo de promotor en salud le permitió ganarse el aprecio y el respeto de sus compueblanos. “Estoy haciendo todo lo posible para ayudar a que mi comunidad mejore”, afirma.

Marta López, de Itá Yurú, por su parte, tiene su propia estrategia transmitir conceptos básicos de salud: Hablar con la gente de corazón y tratar de comprenderla. No forzar las cosas.

“Lo primero que hago cuando llego a una casa es tratar de ambientarme, hablar un poquito de otro tema, no entrar directamente a preguntar”, explica. “Soy bastante charlatana y eso creo que me ayuda a ganarme la confianza de la gente”, confiesa.

Al contrario de lo que la joven esperaba, en ninguna casa fue rechazada. Todas las familias que visitó hasta ahora se mostraron agradecidas por su ayuda. Marta recuerda con cariño a la primera señora que entrevistó, Ña Feliciana, quien la trató con muchísima amabilidad. “Nos dijo que le gustó que alguien muestre interés por su salud y la de su familia”, comenta.
El trabajo de promotores de salud implica sacrificar el tiempo libre, caminar mucho. Pero con el tiempo, al observar cómo las familias implementan los consejos que les dan, estos jóvenes obtienen su recompensa. Sienten, con toda justicia, que son protagonistas del cambio.

“Realmente me siento muy satisfecha con el trabajo que realizo, porque así puedo conocer a la gente y los problemas que tienen y ayudarles a vivir un poco mejor”, afirma Marta. “Fue lo mejor que me pudo haber pasado”, concluye.