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Dr. Carlos
Rodríguez González |
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El modelo de Redes Integrales de Salud es una propuesta
incluyente, abierta, dinámica, democrática
y transparente.
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El cerebro humano contiene 100 mil millones de neuronas. El prodigioso
número de estas células no es sin embargo lo que hace
maravilloso a este órgano, sino las cientos de miles de millones
de conexiones e interconexiones que las neuronas establecen unas
con otras, constituyendo así una formidable red con un potencial
cuyo límite aún nos es desconocido. Este modelo de
organización no es el único en la naturaleza, aunque
sin dudas es el más complejo y fascinante. Al otro extremo
de la escala, las arañas llevan millones de años tejiendo
redes con las que atrapan las presas de las que se alimentan.
Saliendo del ámbito biológico para pasar al social,
tenemos que una red es un grupo de individuos y organizaciones quienes
voluntariamente intercambian información, bienes y recursos,
o implementan actividades conjuntas. Se organizan con esos fines
de tal manera que la autonomía individual permanece intacta.
Los lazos de relaciones personales permiten un alto nivel de confianza
y cooperación, presentando algún grado de estabilidad
estructural, logrando extenderse más allá de los vínculos
formalmente establecidos y de los lazos legítimos de las
políticas. En estas redes cada unidad no es una subordinada
formal de las otras en arreglos de tipo jerárquicos.
Algunos aspectos importantes de las redes sociales son: 1) Los miembros
participan en forma voluntaria; 2) Los miembros, en conjunto, llevan
a cabo actividades que no se podrían realizar individualmente;
3) La autonomía individual de cada miembro permanece intacta;
4) Las redes pueden tener diferentes formas y usar varios procedimientos
dependiendo de la situación específica. Hay gran diversidad
de experiencias de trabajo en cada red; y 5) La estructura de las
redes es generalmente flexible y no muy formal.
En el campo de la salud sin embargo, el enfoque de red se utiliza
tradicionalmente para organizar los establecimientos de salud en
niveles jerárquicos según su capacidad resolutiva
para que la combinación de recursos y complementariedad de
servicios asegure la provisión y continuidad de una atención
sanitaria oportuna y de calidad en función de las necesidades
de la población, contribuyendo así a reducir la exclusión,
beneficiando a los grupos más desfavorecidos. En nuestro
país, hasta ahora este sistema ha funcionado con pocos resultados.
Un enfoque más innovador y que particularmente interesa al
CIRD y a sus socios en la Alianza es el modelo de Redes Integrales
de Salud, el cual concede a la participación comunitaria
un rol relevante, en el que se propone articular la red sanitaria
institucional con las redes sociales a fin de dar mayor soporte
a la primera y mejores respuestas a la comunidad. Es una propuesta
incluyente, abierta, dinámica, democrática y transparente
en la que tienen cabida entidades públicas nacionales, regionales
y municipales además del sector privado, las organizaciones
sin ánimo de lucro, las organizaciones comunitarias, las
fuerzas vivas en fin; para definir de manera concertada y corresponsable
las estrategias y acciones necesarias para resolver los problemas
de interés compartido relativos a la Salud de la comunidad.
Además, implica generar en los grupos beneficiarios la capacidad
de asumir la responsabilidad de su propio desarrollo, contribuyendo
así al Fortalecimiento de la Sociedad Civil.
Es una de las explicaciones del éxito en los Sistemas de
Redes de Colombia, Chile, Perú, Bolivia y Méjico,
países donde el modelo convencional de redes de salud ha
sido desplazado por el modelo integrador que se presenta como más
eficaz para proporcionar beneficio sanitario con equidad social.
La salud no concierne exclusivamente al sector sanitario, no se
puede separar la salud de otros objetivos, la participación
intra e inter sectorial debe ser activa, implica el desarrollo de
nuevas actitudes que permitan la reorientación de los profesionales
y servicios sanitarios como también los modelos y las visiones,
la reorientación indiscutiblemente deberá acompañarse
de la participación real en la toma de decisiones por los
distintos sectores y la gente misma, si se quiere hacer una alianza
sostenible y perdurable a favor de la salud.