Por Nadia Villalba
Mil doscientas mujeres paraguayas de barrios carenciados recibieron microcréditos solidarios para poder mejorar sus negocios a través de la Fundación Microsol, que tiene entre sus objetivos mejorar la calidad de vida de las familias apoyando a los micronegocios de las mujeres.
El proyecto de microemprendimientos económicos de Microsol consiste en dar préstamos personales de 400.000 guaraníes con una tasa de interés muy baja a mujeres en situación de vulnerabilidad que no pueden acceder a un crédito formal. Para ello deben estar asociadas en un grupo de 4 a 5 integrantes quienes son las codeudoras. La Fundación cuenta con apoyo de la Secretaría de la Mujer de la Presidencia de la República.
La usura al acecho
La informalidad laboral predomina en nuestro país y una de las mayores dificultades con las que se encuentran las personas con ganas de iniciar o continuar un negocio es la falta de confianza de las cooperativas, financieras o los sistemas formales de préstamos. Además, la experiencia generalizada es que los usureros ofrecen a las familias minicréditos, pero cobrándoles hasta más del 50% de lo prestado. Esta es una realidad que impide a miles de personas ir saliendo de la pobreza.
Cecilia Monges, gerente de Créditos Solidarios de la Fundación Microsol, señaló a Iniciativas Ciudadanas el impacto que genera en las mujeres y sus comunidades este proyecto. Actualmente llega al Bañado Sur, Tablada, San Antonio, Lambaré, Ñemby, Limpio, Capiatá, San Lorenzo, Areguá. Con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, pretende extenderse y abrir una filial en la ciudad de Santaní.

MARTINA KADUNC DURANTE UNA CHARLA DE CAPACITACION
Beneficio directo de madres
a hijos
Según Cecilia Monges, el beneficio de los microcréditos a mujeres es muy efectivo en un contexto de mucha pobreza, apatía y de falta de herramientas para conseguir empleo. “Si la madre empieza a ser emprendedora, se organiza, se relaciona con otras mujeres, asume responsabilidades en un grupo, esta logra involucrar a toda la familia. La mamá mejora, cambia de mentalidad y los hijos también tienen otro objetivo, otro norte adonde llegar”.
“La mujer paraguaya al darle una oportunidad y responsabilidad cambia su situación, es directamente proporcional el resultado porque si la mamá está bien, los hijos están bien vestidos, van a la escuela, tienen salud; en síntesis, otra perspectiva de vida”, expresó Cecilia.

VENTA DE VERDURAS EN EL MERCADO
DE LIMPIO
“Con ese trabajo de hormiga ellas están logrando que sus hijos estudien, se proyecten y salgan adelante. Eso es lo que cambia”.
Luego de dar los préstamos, la fundación se encarga de capacitar a las beneficiarias sobre capital, reinversión, y que vayan organizando su negocio y no gastando todo lo que ganan hasta quedarse sin nada. Más que un crédito, es un proceso que se inicia, para que el microemprendimiento perdure en el tiempo.Un dato significativo es la baja tasa de morosidad que no supera el 0,5%.
Martina Kadunc, oficial de Créditos de Microsol, explicó que por lo general las mujeres apenas llegaron a terminar el sexto grado, tienen muchos hijos y tienen puestos de venta, pero no conocen cuánto están ganando y sin darse cuenta se quedan sin capital. Disponer de este crédito les permite poco a poco ir aprendiendo cómo manejarse, ahorrar y aportar a sus familias.

“Son personas generosas con ganas de crecer”
Martina es de nacionalidad eslovena, al principio entró a Microsol como pasante y luego quedó a trabajar con más de 400 mujeres de diferentes puntos del país. Cada semana va en micro hasta los barrios donde puede palpar la pobreza de las comunidades y sentir las ganas de la gente por salir de esa situación. Camina y va descubriendo miles de historias que pasan desapercibidas a los ojos de la sociedad.
“No es que solo le damos plata, ellos son como de la familia, entran en confianza y hasta nos cuentan sus problemas, sobre sus hijos, son personas generosas con ganas de crecer", expresó.
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