
La Dra. Victoria Rivas, directora del Centro de Estudios Judiciales, abogó por posicionar a las organizaciones de la sociedad civil como fuente de conocimiento para los movimientos sociales. “Muchas cosas se han logrado y creo que ahora tenemos que pasar a un tercer nivel, que es convertirnos en fuente de conocimiento especializado, para aportar lo que hemos acumulado a lo largo de estos años. Tenemos la obligación de ayudar a esta estructura estatal que está muy desordenada y desorientada, porque por más que tengan muy buenas intenciones, no saben cómo funcionar. Muchas organizaciones de la sociedad civil tienen el conocimiento y la habilidad para apoyar el cambio, tenemos que descubrir la forma de hacerlo mejor”, afirmó.
Rivas aseguró que las ONG tienen la capacidad de llevar adelante políticas públicas. “Tenemos que dejar de lado esa concepción de choque y confrontación muy arraigada en nuestras organizaciones, y pasar a un nivel de madurez institucional que nos permita conciliar en un interés superior y lograr que las cosas funcionen”, sostiene.
“Las ONG tenemos que avanzar en dar a conocer lo que hacemos, cómo pensamos, trabajar más de cerca por ejemplo con otros sectores”
Aportar a la producción de conocimientos, a la reflexión social
“Siempre fuimos críticos, pero hoy se requiere producción de conocimientos. Debemos producir y diseminar conocimiento en todos los niveles del Estado. Nuestro país se ha caracterizado por una baja producción de conocimiento. Hay baja producción de investigación. Como no tenemos universidades productores de conocimiento en el ámbito de las ciencias sociales, urge aportar a la producción de conocimientos, a la reflexión social, tenemos que promover esta función de la sociedad civil”, dijo Line Barreiro.
Hay una preocupación por saber dónde está la sociedad civil y qué podemos hacer para contribuir positivamente al fortalecimiento de la democracia.
Según Carrizosa, se percibe que la sociedad se encuentra desorientada, insegura, en gran medida porque la clase política no ha logrado construir un proceso positivo de solucionar los problemas más urgentes de los ciudadanos; por el contrario, más bien buscan sacar rédito político, incrementar los temores y la inseguridad, destruyendo peligrosamente la confianza social y la esperanza de un país mejor. Por eso nos preguntamos de qué manera las organizaciones de la sociedad civil podemos jugar un rol constructivo, una tarea aún pendiente.
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