Generar conciencia sobre el libre acceso a la información es un desafío democrático y una garantía de cambio para la ciudadanía. El Gobierno había prometido una mayor transparencia en la administración pública, pero a diez meses en el poder, somos testigos de que aún queda un largo trecho por andar.
El caso del ciudadano de San Lorenzo Daniel Vargas es un claro ejemplo de la cultura del secreto en Paraguay. El solicita información a su Municipalidad sobre cantidad de empleados, cargos que ocupan y el salario de cada uno de ellos, datos que fueron negados alegando que esta información “viola el derecho a la intimidad de los funcionarios públicos”. Su caso espera ser resuelto por la Corte Suprema de Justicia desde el 5 de agosto de 2008.
El acceso a la información se constituye en un elemento indispensable para un sistema de rendición de cuentas basado en el conocimiento de todos los ciudadanos de las funciones, recursos y responsabilidades de las autoridades. Con esta información sería factible realizar una evaluación en el manejo presupuestal y la eficacia en el desempeño de las tareas de los funcionarios y así convierte al Gobierno más transparente.
La sensibilización respecto a este derecho de libre acceso a la información es fundamental. Es vital para el fortalecimiento de una democracia y la formación de una ciudadanía responsable. Por tanto, debemos pasar de la teoría a la práctica, reclamar información cuando la consideramos necesaria y exigir a las autoridades transparencia en su gestión de gobierno.
Cuando los gobernantes ocultan al ciudadano la información la democracia es solo un enunciado, porque sin información es imposible participar responsablemente, y sin participación los gobiernos se convierten en ámbitos cerrados, donde el ciudadano solo puede ingresar con la venia del monarca.
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