A través de asambleas, dirigentes comunitarios de escasos recursos buscan sacar adelante a sus familias y lograr vivir dignamente, con acceso a agua potable, electricidad, educación y trabajo. Representantes de ocho villas de Fernando de la Mora se reúnen de manera regular para analizar los problemas que surgen en la comunidad. Los pobladores encontraron la forma de enfrentar la pobreza a través de la participación activa y la organización. La organización Semillas para la Democracia llega hasta los barrios con cursos de capacitación sobre sus derechos fundamentales.
Por Nadia Villalba
LAS VILLAS SE LEVANTAN:
Desde el mes de marzo de este año, Semillas realiza talleres denominados “Derecho a las villas”, donde se habla sobre violencia doméstica, niñez, sistemas penales, familia; además, se capacita a los pobladores respecto al funcionamiento de las instituciones como la Policía Nacional y la Defensoría del Pueblo.
Ubicadas en las afueras de la capital, las denominadas villas son barrios donde conviven cientos de personas. Allí predomina la falta de trabajo, pero al mismo tiempo se perciben las esperanzas de la gente de salir adelante.
Las protagonistas
son principalmente
mujeres, madres
jefas de hogar.
“En las villas lo único seguro es la inseguridad…, y no hay trabajo estable. Hacemos changas, reciclado, panadería. Si tenés suerte te contratan por cuatro meses en la Municipalidad por favores políticos, pero después tenés que buscar otra vez trabajo. No podemos hacer préstamos o levantar una miniempresa. Mi marido, por ejemplo, limpia jardines; él es el sostén de la familia, y mis hijas no pueden terminar sus estudios”. De esta manera se expresó Rosa Romero, de la villa Ko’êju, miembro de la Asamblea.
Rosa integra este espacio porque encuentra respuestas a sus necesidades cotidianas. “Estaba entre las familias que necesitan electricidad, entonces nos reunimos y gestionamos con la ANDE. Nos ayudaron y se regularizó el sistema”, comentó orgullosa.
Para ella, “los pobres no tienen más salida que organizarse y participar para resolver sus problemas”. Aseguró que sin esos factores no se puede lograr nada.
La Asamblea está compuesta por los vecinos de Ko’êju, San Francisco, Cerrito, 20 de Marzo y San Cayetano.
La organización Semillas para la Democracia (SPD) cumple el rol fundamental de acompañar y realizar actividades de asistencia a la Asamblea de las Villas del Sur, y a un grupo denominado “Las Chismosas”, que desde hace dos años surgió para frenar la violencia policial o de las pandillas locales y proteger a los jóvenes. Todo esto en el marco de los proyectos “Extensionismo Jurídico en Paraguay” y “Fortalecimiento de Las Chismosas como organización comunitaria de mujeres” con apoyo de AVINA, Fundación por la Justicia y el Instituto de la Mujer de España.
Cada martes, de 17:00 a 18:30 en el local de la capilla San Francisco, en donde funciona también el Consultorio Jurídico Comunitario, Mirta Moragas, abogada de Semillas, llega para atender a los pobladores y orientarlos en sus demandas.
Asimismo, coordina diversos talleres donde las protagonistas son principalmente mujeres, madres jefas de hogar, quienes en su mayoría no pudieron estudiar, deciden salir de sus casas y encontrarse en las “charlas” donde pueden conocer más acerca de sus derechos. El Extensionismo Jurídico que implementa SPD es una herramienta para acercar a esta población vulnerable al sistema judicial.
Las villas están
descubriendo que
la democracia es
un sistema que debe
llegar a todos y que
pueden crecer con derechos.
“LAS CHISMOSAS”
Organización de mujeres como sujeto de transformación social

ROSA ROMERO EN UN CURSO SOBRE DERECHOS HUMANOS
En la villa Cerrito, “Las Chismosas” es un movimiento conformado por madres y abuelas que buscan ser sujetos activos para transformar su ambiente. “Cuando sucede algo, la policía muchas veces atropella nomás las casas, eso ya no queremos más que pase”. Ellas comparten acerca de sus conflictos y es además un espacio de contención. “Si no fuera por este grupo, iba a estar muy deprimida”, expresaba una de las participantes del encuentro. El chisme entre ellas se constituyó en una herramienta de comunicación clave para tratar las urgencias. Desde sus inicios fueron acompañadas por la Unidad de Salud Mental del Ministerio de Salud y por alumnos/as de psicología comunitaria y sociología de la Universidad Nacional y la Católica de Asunción.
SITUACIÓN DE LAS VILLAS
Fuente: asambleavillasdelsur.blogspot.com

NIÑOS DE LA VILLA CERRITO DE FERNANDO DE LA MORA
“Cerrito es un ejemplo de cómo se vive en las demás villas de Fernando de la Mora. 180 familias residen en 4 pasillos (calles de menos de 3 metros de ancho), con viviendas en situación precaria, con conexiones clandestinas de servicios (agua, electricidad) y condiciones deficientes de organización urbanística. La población de hombres y mujeres es mayoritariamente desempleada o subempleada, siendo las mujeres ocupadas como trabajadoras domésticas en hogares u otros empleos informales. Alta inseguridad en la villa, abuso de múltiples drogas ilegales por adolescentes y jóvenes de la vecindad, enfrentamientos entre vecinos, escasas experiencias de organización comunitaria en la zona, abandono, precariedad y desprecio estatal.
Una situación común es la de abusos policiales y judiciales. Se nota una estigmatización social a los habitantes de la villa; manipulación de partidos políticos durante tiempos de votaciones con abandono posterior y fomento de división entre pobres. Todo esto genera estados de temor, fatalismo, pasividad, prejuicios y falta de diálogo en la comunidad. Las villas vecinas a Cerrito, como San Cayetano, 20 de Marzo, San Francisco'i y Ko’êyu (Conavi), que abarcan más de 400 familias, se encuentran en situaciones de vulnerabilidad similar”.
ROTARY CLUB ASUNCIÓN DONÓ BECAS A JÓVENES DE LAS VILLAS

LAURA ROSANA URBIETA
10 jóvenes de la Asamblea de las Villas del Sur forman parte de un curso de formación profesional en el Colegio Carlos Antonio López (CAL). Desde el año pasado, el Rotary Club Asunción y la ONG Semillas para la Democracia decidieron apoyar a estos líderes comunitarios con becas de estudio.
Actualmente los estudiantes poseen amplios conocimientos en las áreas de artes gráficas, electricidad y plomería. Laura Rosana Urbieta es una de las beneficiadas y expresó una cruda realidad en las villas: “Entre comer y estudiar, la gente prefiere lo primero. Por eso los niños son potenciales delincuentes”. Pese a eso, dijo que cuando se le da la oportunidad a un joven de escasos recursos, este hace hasta lo imposible para salir adelante y “no figurar entre las estadísticas malas, sino en las destacadas”.
Datos de contacto
Mirta Moragas
Semillas para la Democracia
Tel.: (595) 0983 462-023
Teléfono/fax: +595 21 373-640
www.semillas.org.py
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