
“La educación periodística es muy deficitaria y sobre todo la carrera está divorciada de los nuevos tiempos; hace falta una reestructuración en todos los sentidos”, expresó la comunicadora Susana Oviedo. Con 20 años de la labor comunicativa en el diario Ultima Hora,realiza una retrospección sobre los principales retos, desafíos del periodismo hoy en el país. La profesional se desempeña como presidenta del Foro de Periodistas Paraguayos (FOPEP).
por Verónica Gauto
Existe un avance en el periodismo nacional, en el sentido de que hay una competencia sana y muy necesaria en este momento, porque la globalización ha influido. El acceso a la información a través de Internet está generando toda una revolución en el periodismo, en la forma de hacer periodismo. Paraguay ha ingresado en este mundo digital, pero no quizás de manera masiva en la profesión periodística.
Hace falta en el Paraguay extender aún más esa comprensión de lo que está pasando en el periodismo y de abrazar los nuevos lenguajes, manejarlos y darle el contenido necesario conforme a nuestra cultura y a la realidad de nuestro país, comentó la entrevistada.
¿Qué retos implica para los periodistas el cambio del signo político en el Gobierno?
Sin lugar a dudas, es un cambio bastante radical y presenta aparentemente intenciones de una aplicación diferente de la política. Sin embargo, por lo menos en los primeros meses, estamos viendo que hay una puja grande entre aquellos que con una camiseta nueva piensan como los derrocados. No existe un norte, no tenemos la certeza de que lo que vaya a trazarse ahora continúe incluso con otro gobierno, aunque fuera de otro signo político. Es decir, hasta el momento ninguno de los gobiernos que han estado dirigiendo nuestro país dejaron políticas de Estado. La prensa debe seguir denunciando lo que se hace mal, contar o exponer al público lo que está bien hecho, y seguir mostrando con toda su crudeza la realidad adversa, pobre que tenemos en el país. Mostrar ese amplio sector que todavía ni siquiera tiene satisfechas sus necesidades básicas y vigentes sus derechos elementales. Debemos insistir y hablar de cómo sufren amplios sectores de nuestra población, para que se tomen medidas. Porque lastimosamente las autoridades responden solo así.
Hubo una época en que la pobreza estaba vedada de los medios de comunicación porque los afectados no eran consumidores de noticias. Esto se fue dejando de a poco debido a que la misma situación obligó a que los medios de comunicación tomaran en cuenta los temas y los
incorporaran a su agenda diaria. La situación ya sobrepasaba.
Como periodistas no podemos desconocer estos temas, o si no ¿cuál sería nuestra labor?, ¿como no vamos a responder a ese sector amplio de la sociedad que si no se visibiliza simplemente no existe?, ni siquiera para las autoridades.
Hoy tendríamos que añadir a la tarea de los medios en los temas sociales la incorporación de las posibles vías de solución o la posibilidad de hacer visibles las organizaciones, personas que puedan dar respuesta a estas situaciones, de modo a que la ciudadanía sepa también a quién recurrir.
La sociedad civil tiene buena presencia, pero quizás no toda. Esto ocurre porque los periodistas no siempre recurren a las distintas organizaciones o por una debilidad de la propia comunicación en estas, que quizás le dan poca relevancia a aparecer en los medios cuando sabemos que eso potencia totalmente sus propios actos.
¿Se puede hablar de una configuración propia del periodismo paraguayo?
Sí. Yo creo que somos muy particulares, así como muchas otras profesiones del país, tenemos nuestra mediocridad, pero tenemos también periodismo medianamente bueno, no digo que es el mejor, pero hay aportes muy importantes. Poseemos cierto déficit en cuanto a rigurosidad, se mezcla mucho la opinión con información.
Hay amplios sectores que de pronto parecen formar parte de otro país, de otro Paraguay, un conglomerado de organizaciones que son fuente de información y que no suelen tener visibilidad o que simplemente no son consultadas por los medios en general. Entonces, se observa que es otra realidad que corre en paralelo con ese otro país que seguimos exponiendo en nuestros medios y que no lo es todo.
Educación en el periodismo hoy, ¿cómo ve y qué desafíos?
Las facultades de periodismo en nuestro país están desfasadas. La educación periodística es muy deficitaria y sobre todo la carrera está como divorciada de los nuevos tiempos. Se forma a profesionales incompletos, que egresan y tienen que empezar de cero. Se sabe qué hay que hacer, pero no se hace; las instituciones no invierten, no forman siquiera a sus profesores.
Hace falta una reestructuración en todos los sentidos.
El divorcio está en que se le formó a alguien solamente en teoría y no hay un equilibrio o por lo menos mínimamente una fuerte carga… En otros países plantean que sea 60-40 o algo así, 40% teoría – 60% práctica y esta es donde están aplicando la teoría.
Acá ni siquiera estamos llegando al 50-50. Es totalmente desequilibrado, mucha teoría, poca práctica, poca inversión.
¿Detrás de cada nota como periodista para Ud. qué existe?
Sobre todo se descubre el coraje, la valentía y el esfuerzo que hace el ser humano para salir adelante, pero también a mí me sirve, personalmente, para ratificar mi convencimiento o vocación de servir a la gente y de contribuir mínimamente con mi trabajo a mostrar la realidad.
“Apartir de una nota se movilizan sectores que supuestamente no sabían que existía esa realidad. De pronto, cuando los propios niños sienten que se escucha su voz y que le facilitamos esto o que una mujer se anime a denunciar algo o a pedir ayuda, produce un cambio en ellos y en nosotros. Ayudamos a que se abran puertas y a que las personas se valoren a sí mismas, a que no dejen sus luchas”
20 AÑOS DE PERIODISMO

Cuando preguntamos a la periodista en qué momento de su carrera se encuentra, responde sorprendida: “De pronto uno descubre que alcanzó 20 años haciendo periodismo, trabajando cada día en algo diferente, porque eso implica esta profesión.
Es un aprendizaje y desafío constante sobre distintos temas, realidades. Es un trabajo inmenso, pero muy agradable porque terminás aprendiendo y ayudando a que otras personas comprendan la realidad.
Permite que uno se acerque más a la gente. Yo había empezado haciendo indigenismo; con esa tarea me había desplazado hacia las zonas boscosas, las que existían todavía.
Estuve cerca de las comunidades indígenas y ahí comprendí lo que es un país multiétnico y pluricultural. Me permitió conocer culturas, ciudades, países. Tuve la oportunidad de conocer casi todo el territorio nacional; pude acceder y observar las distintas culturas que convergen en nuestro país”. |