Derlis Villagra (h) nació en la prisión de Emboscada durante la dictadura stronista (1954-1989), su madre, en medio de torturas físicas y psicológicas le dio la vida. Su padre, Derlis Nenrhod Villagra Arzamendia, fue dirigente estudiantil y miembro de la Federación Juvenil Comunista, hasta hoy desaparecido. Una historia de vida marcada con secuelas que nunca serán olvidadas han obligado a Derlis Villagra, desde el vientre, a luchar junto a su madre por encontrar a su papá y a la verdad escondida, desmantelando con sus compañeros los secretos de las sombras dictatoriales que desangraron a la patria.
El 30 de noviembre de 1975, Derlis Nenrhod fue raptado por fuerzas policiales, llevado al departamento de Investigaciones de la Policía Nacional, torturado y asesinado. Hasta la fecha sus restos no fueron entregados a sus familiares.
Durante estos 20 años de larga transición democrática, Derlis Villagra dedicó su militancia a la búsqueda de la justicia y en contra de la impunidad. Desde la Comisión de Verdad y Justicia (CVJ) ayudó a organizar en formato digital los documentos y testimonios publicados en el Informe Final a fines del 2008. Para ello, fue preciso hurgar, viajar para buscar a los desaparecidos que suman más de 400 casos, entre ellos a su padre, y hasta hoy continúa siendo la más dolorosa responsabilidad de este joven que sueña y trabaja por un Paraguay
mejor.
“Todo el pueblo paraguayo
fue víctima de la dictadura
directa o indirectamente”
¿Cuál es tu experiencia siendo hijo de un desaparecido?
Te marca la vida. Todas las muertes violentas son terribles y saber que tu papá murió de una manera tan cruel es muy fuerte. Según testigos, él había caído varias veces antes siendo dirigente estudiantil, a los 17 años, después a los 19, vuelve a caer a los 22 y queda preso durante tres años soportando torturas, le disparan, pierde un riñón y cuando cae por última vez, en el 75, tanto a él como a sus compañeros (Miguel Angel Soler y Rubén González Acosta), ya los torturan hasta matar. Y no eran sus asesinos unos “criminales corrientes”, era el propio Estado, a través del órgano policial y militar, que tendrían que garantizar la vida de los ciudadanos, el que comete semejantes crueldades.
Eso marca la vida, y uno no puede olvidar y lo que tratamos es, en memoria de mi papá y de tantos caídos, buscar la justicia. Sabemos que no podemos devolver a los seres queridos, pero queremos justicia. Es lo que clamamos desde lo más profundo de nuestro ser.
¿Qué opina del regreso de Sabino Montanaro?
Hay una gran sed de justicia no cumplida. Las víctimas según la Comisión de Verdad y Justicia llegan a más de 100.000 personas; sin embargo, no es fácil darse cuenta de que todo el pueblo paraguayo fue víctima de la dictadura, directa o indirectamente, porque el terror que se implementó en esa época paralizaba a la gente, servía como escarmiento para todas las personas que quisieran implementar ideas democráticas, de justicia social que cuestionaban esa tiranía. Eso sembró miedo y hasta ahora al pueblo paraguayo nos cuesta mucho reclamar nuestros derechos.
Las heridas van a seguir abiertas mientras exista impunidad, sigan sueltos los Campos Alum, los Irrázabal y otros torturadores y cómplices de tantas muertes de inocentes.
¿Qué debemos recuperar de aquel tiempo?
La ciudadanía se ha opuesto en todas las épocas a esa dictadura, desde los primeros años, desde el golpe que llevó a Stroessner al poder hasta las últimas grandes manifestaciones en el hospital de Clínicas, la marcha del silencio, etc. Recuperar esa memoria, de lucha y dignidad,
eso nos devuelve la grandeza como pueblo, una grandeza que los responsables no quieren que recuperemos.
No tenemos que identificarnos con esos generales o con los burócratas que han vivido bien en
la dictadura sin importar la sangre que estaba siendo derramada, sino debemos identificarnos con ese pueblo que luchó, que fue campesino, indígena, trabajador, mujer, joven, ese es el objetivo final que va a dar esta recuperación de la memoria histórica.
UNESCO
“El gobierno dictatorial destruyó la cultura y la identidad de todo un pueblo al tratar de volcarlo a una línea de pensamiento y acción de acuerdo a sus intereses.
El régimen cayó con el golpe de Estado patrocinado por un sector de las Fuerzas Armadas al mando del Gral. Andrés Rodríguez, el cual fue electo Presidente de la República en el mismo
año.
A partir de ese momento comienza en el Paraguay una era de libertades antes desconocidas, se rehabilitaron los derechos civiles y políticos antes vedados, y la conciencia ciudadana comienza a renacer”.
Contactos:
Centro de Documentación y Archivo
para la Defensa de los Derechos Humanos.
Palacio de Justicia
Testanova y Mariano Roque Alonso.
HERIDAS DE LA DICTADURA

El 1 de mayo y desde muy temprano, el país recibió la inesperada noticia de que Sabino Augusto Montanaro, ex ministro del Interior durante la dictadura de Alfredo Stroessner y uno de los principales represores, torturadores y defensores incondicionales de la era stronista, estaba en suelo paraguayo. A partir de allí se reabrieron las heridas de las víctimas y familiares de asesinados y desaparecidos. La memoria histórica titila aún más con la presencia física de Montanaro, “la sombra negra de Stroessner”, y los recuerdos de un tiempo sumamente violento y doloroso rebrotan en la conciencia ciudadana.
Madres, hermanos e hijos de desaparecidos de la dictadura salieron nuevamente a las calles, algunos con las fotos de las víctimas, otros con improvisados carteles que expresaban ¿Dónde están?, acompañados de gritos, llantos e indignación.
Contacto:
Comisión de Verdad y Justicia
Tel. 595 21 425 850 |