El 2006 cierra con varios hechos que provocaron en la ciudadanía reacciones diversas, como consecuencia de una evidente y reiterada violencia estatal. Los ciudadanos, empiezan a salir a la calle para exigir soluciones a temas postergados a veces por décadas, lo que coloca a las demandas en el espacio público. La encuesta Cultura Democrática de 2006, analiza la situación actual del país y el riesgo de que el Estado se vea sobrepasado ante la “creciente dificultad que existe para la canalización de las demandas sociales”.
Bernardo Kliksberg, coordinador general de la Iniciativa Interamericana de capital social, ética y desarrollo del BID, en su visita a nuestro país, resaltó el papel crucial de la sociedad civil en la lucha por disminuir la pobreza, fruto de la desigualdad social en el Paraguay. Refirió que el dinero destinado a mejorar la condición de vida de las personas es una inversión que debiera mejorar el Estado paraguayo, y en ese marco, destinar una especial atención a la conservación de las familias, a las que llamó “bases del tejido social”. Kliksberg vino al país invitado por la presidenta de la Red Paraguaya para el Desarrollo Humano (REPADEH), María Gloria Penayo de Duarte, Primera Dama de la Nación, para la celebración del tercer aniversario de la fundación.
¿Cuál es el rol de la Sociedad Civil organizada para el desarrollo?
La sociedad civil puede ser un aliado poderosísimo de las políticas públicas en la lucha contra la pobreza, eso es muy importante para el Paraguay, un país que tiene el 60% de la población por debajo de la pobreza. La sociedad civil ha estado desarrollando en el Paraguay experiencias como la de Capareguá y otros municipios, ayudando a construir capital social y empoderando las poblaciones pobres.
La sociedad civil no tiene que esperar a los gobiernos, tiene que actuar para salvar vida, pero al mismo tiempo apoyar fuertemente las políticas públicas que luchen contra la pobreza y coordinarse con ellas.
Usted habla de capital social en forma positiva, ¿se podría hablar también de una descapitalización social?
El Capital social se resume en cuatro puntos básicos: la confianza, la capacidad de sociatividad, el civismo y los valores éticos. Puede haber capital social positivo, aquel del que estamos hablando y puede haber capital social negativo, como las mafias de los grupos de intereses, que están asociados para objetivos comunes. Pero hay una diferencia muy grande entre el positivo y el negativo, en el positivo hay valores éticos, mientras que en las mafias no, por lo que terminan autodestruyéndose.
En su experiencia, ¿qué valoración le merece el capital social paraguayo?
El proceso de empobrecimiento de América Latina destruye el capital social, porque quita condiciones a todos estos factores para desarrollarse. América Latina es muy desigual, Paraguay es muy desigual, es una de las sociedades mas desiguales del continente.
Pero también tiene un capital social de base muy importante, con sus culturas guaraníes, los valores solidarios de su población, y todo eso da esperanza.
“La familia es la base del tejido social”
Usted dice que la familia es clave para el desarrollo, entonces ¿por qué no aparece este tema como prioritario en las políticas públicas?
Debería ser absolutamente prioritario, la familia es la base del tejido social, es la base del sistema democrático, del desarrollo económico y además es un fin en sí mismo. Las familias deberían ser protegidas en nuestra sociedad porque muchas son destruidas por la pobreza que las arrinconan a situaciones muy difíciles.
Una tercera parte de todas las familias en el Paraguay están compuestas sólo por la mujer al frente. El estado y la sociedad civil tienen que ayudar a las familias a sobrevivir, lo que se traduciría en licencias post parto extensas, bonificaciones especiales por hijo, guarderías para que las madres puedan trabajar y al mismo tiempo tener a los hijos atendidos, y otras cosas que la sociedad puede hacer para ayudarlas a sobrevivir. Es una prioridad en el discurso, todo el mundo está de acuerdo que la familia es muy importante, pero no en los hechos.
¿Cuál es la otra cara de las remesas migratorias?
La migración destruye familias, destruye el capital social de las personas. Se pierde el lugar donde uno nace, donde uno ha desarrollado sus afectos. Lo que Paraguay, como todos los países, debería hacer, es crear condiciones para que la gente pueda seguir viviendo en el país en donde nació, que es a lo que todo ser humano aspira.
La migración en esta escala es una demostración del fracaso de los modelos económicos que se han optado en América Latina.
Razón del ausentismo ciudadano en las elecciones
Opinión de bernardo kliksberg
Cuando la gente siente que ninguna de las alternativas tiene que ver con la lucha contra la pobreza y contra la desigualdad en forma seria, siente que de ello no va a emerger ninguna solución para sus problemas. La participación electoral subirá a medida que haya más democratización y consecuentemente, se generen líderes políticos representativos y propuestas de cambio que tengan que ver con las reales necesidades de la sociedad.
Por Belén Garcete.
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