Aunque el concepto es nuevo en nuestro país, varias personas ya tuvieron y tienen experiencias de Responsabilidad Social Universitaria (RSU). Durante el 2005, más de 25 estudiantes voluntarias brindaron apoyo escolar, estimulación temprana, atención primaria de la salud y desarrollaron un taller literario en el Barrio Botánico de Viñas Cué, movidas por el deseo de llevar a la práctica los ideales de compromiso con la sociedad, aplicando los conocimientos que van adquiriendo en sus distintas carreras.

Estas y otras actividades de acción social que se siguen desarrollando este año en barrios marginados de Asunción, las organizan los Centros de Extensión Cultural Yrupé y Gardenia, que involucran a jóvenes estudiantes de distintas carreras universitarias y alumnas de los últimos años del colegio. “El trabajo lo hacemos de forma continua, durante todo el año, con estudiantes universitarias que se acercan a nuestro centro.
Ahora, en forma estable, están alrededor de 15 voluntarias en Yrupé y entre 15 y 30 voluntarias en Gardenia. Son de distintas carreras y lo ideal es que cada una vaya poniendo en práctica lo que aprende en la facultad”, señaló la doctora Angélica Sarmiento, coordinadora de estas actividades. Añadió que cada joven se compromete con su sociedad, volcando lo que aprendió en su carrera universitaria.
Campamentos
La agenda de actividades de estos centros culturales incluye, durante las vacaciones escolares de verano e invierno, campamentos de promoción social en zonas carenciadas del interior país. Este año el destino fue Loreto, Concepción, donde estuvieron haciendo trabajos comunitarios del 12 al 21 de julio. Pero con un aliciente: a principios de julio se recibió la visita de un grupo de 18 voluntarias belgas, de 16 a 22 años, que se unieron al trabajo de acción social tanto en Asunción como en el campamento de ayuda solidaria en Loreto. Estuvieron hasta fines de julio, hospedadas en el Dispensario Médico Odontológico “Del Bajo” y describieron la experiencia como única y enriquecedora. TESTIMONIO DE ROSALÍA QUIJANO
“Una se hace preguntas a partir de estas vivencias”

ROSALÍA QUIJANO.

PARTE DEL GRUPO DE VOLUNTARIAS BELGAS Y PARAGUAYAS.
Rosalía Quijano, es española pero vive en Bélgica hace 30 años. Hace 15 años organiza viajes con objetivos sociales para jóvenes universitarias “con el fin de que den todo lo bueno que tienen dentro a los demás”. Su primer viaje fue justamente a nuestro país, en 1991. Luego estuvo en México, Guatemala, Colombia, Polonia, Lituania, Budapest, entre otros países. Y este año quiso repetir la visita al Paraguay, porque la primera experiencia fue muy positiva.
Con este grupo de 18 belgas empezó a trabajar en setiembre de 2005. Estudiaron español, recibieron la visita del embajador paraguayo en Bélgica para que les hable del país y sus costumbres, organizaron actividades para recaudar fondos y comprar medicamentos para donar aquí, etc. “Nos preparamos para trabajar en equipo y prever las dificultades con las que nos podíamos encontrar”.
Rosalía contactó con Angélica Sarmiento, quien se encargó de buscar alojamiento y organizar la agenda de actividades de las belgas durante el mes de julio.
Dijo que el primer día todas quedaron impresionadas de la pobreza en la que vivían los niños. Pero principalmente les llamó la atención la mirada limpia y abierta de los niños, y que a pesar de la pobreza en la que viven, son felices. “Una se hace preguntas a partir de estas vivencias. En Europa a veces tenemos todo pero nos falta la felicidad que vimos aquí”.
TESTIMONIO

Penélope
VOLUNTARIA BELGA
“Lo que más me impresionó desde que llegué al país fue el contraste”, es lo primero que dijo Penélope, la más joven del grupo de voluntarias belgas que visitó el Paraguay (16 años). “Me di cuenta que la riqueza material no es importante. Aquí la gente tiene un corazón muy grande. Quizás dimos algo en estos días, pero recibimos mucho más”. |