Nació en Puerto
Guaraní (Chaco) pero como se trataba de
una zona muy inhóspita donde no tenía
posibilidades de recibir una buena educación,
a muy corta edad Roberto se mudó a la capital
del país y se crió con sus tíos.
Su infancia la vivió en el Barrio Salesianito,
donde hizo la mitad de la primaria, concluyéndola
en la Escuela República Argentina. El bachillerato
lo cursó en el CNC.
Más adelante, en la Facultad de Arquitectura
de la UNA Roberto empezó a despertar su
sensibilidad por el servicio social, a través
del Centro de Estudiantes, del cual formó
parte e inclusive presidió.
"Hubo un gran interés por renovar
y actualizar la parte académica de la Facultad
y trajimos a profesores uruguayos. De esa época
todavía conservo un libro, editado por
el Centro, sobre el tema que más preocupaba:
la enseñanza de proyectos", recordó.
Al desempeñarse como auxiliar de la enseñanza
en la cátedra "Teoría de la
Arquitectura" comenzó a preocuparse
por la creación de sistemas para abordar
el trabajo profesional y de la investigación
social en los programas de arquitectura. En esa
época, la vida era difícil y represiva
para todo aquel que tuviera inquietudes investigativas.
Pero cuando Roberto ya trabajaba como profesional
en proyectos arquitectónicos e inclusive
había hecho algunos estudios sociales (uno
en Paraguarí), se enteró de un concurso
de las Naciones Unidas para un proyecto latinoamericano
de juventud.
20
años en el exterior
Envió su hoja de vida y al poco tiempo
se encontró trabajando en la central del
proyecto, ubicada en Venezuela, como asesor del
Gobierno en temas de juventud. La sede era en
Caracas, pero recorrió muchos lugares y
terminó en la Secretaría de la Presidencia
de Colombia con el proyecto Desarrollo de Centros
Vecinales como una contraparte. "Conocí
a excelentes profesionales colombianos con quienes
intercambié experiencias y de quienes aprendí
mucho".
Cuatro años activó en el marco de
ese proyecto y posteriormente estuvo en Unicef,
cuya central latinoamericana está en Bogotá.
"Me asignaron un proyecto de desarrollo en
Bucaramanga, una ciudad industrial cercana a la
frontera con Venezuela, donde coordiné
el proyecto Desarrollo social y generación
de ingresos, que articulaba numerosas instituciones
en los quince barrios más pobres del lugar".
Fue allí donde Roberto sintió que
realmente empezaba a trabajar desde la gente y
en forma participativa, aplicando la investigación-acción-participativa.
"El gran cambio fue pasar de un modelo institucional
que daba todo, a otro que construía el
proyecto con la gente. No era sólo un asunto
de acciones y operaciones, sino conceptual: había
que cambiar la mente para cambiar la conducta".
Vuelta
al Paraguay
Luego de unos cinco años
vinculado a las Naciones Unidas, decidió
quedarse en Colombia porque allí había
ganado cierto espacio en los ámbitos académico,
institucional y profesional. Fue profesor universitario
de investigación-acción-participativa
y tutor de tesis de la maestría Educación
de adultos y participación comunitaria.
"Con esa experiencia logré construir
una caja de paradigmas, es decir, las diferentes
estructuras que hay a nivel de ciencia social
para leer la realidad".
Su vuelta a nuestro país se dio en 1997.
"Había cerrado un ciclo, estaba cosechando
el trabajo y mi espíritu me lleva a buscar
siempre cosas nuevas. En la región andina
de Colombia aprendí el aspecto participativo
y en la región del Océano Pacífico
la visión de sistemas".
Con esas dos herramientas, que no habían
sido explotadas en nuestro país, sus disertaciones
fueron muy solicitadas por sus colegas arquitectos.
"Pero como me formé con el pueblo,
sabía que esos conocimientos estaban destinados
a la gente excluida".
Durante una visita a su hermano conoció
Encarnación, ciudad que adoptó como
suya. Contactando con gente y dictando talleres,
a finales de 1999, se propuso crear una asociación
que difunda la cultura de investigación-acción-participativa
y de sistemas en Itapúa.
Así fue que nació ITAPYRE, cuyo
proyecto Encarnación Participando, del
Programa de Apoyo a las Iniciativas Ciudadanas
(PAIC), logró levantar nueve barrios urbanos
y rurales de Encarnación a través
del tapé, que según su fundador,
"no sólo es una herramienta, sino
una visión del mundo".
Actualmente ITAPYRE está abocado a una
nueva iniciativa que es la proyección de
Encarnación Participando a los distritos. |