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Uno
de los actores de mayor protagonismo y desarrollo comparativo
desde el inicio de la democracia en el Paraguay es sin lugar
a dudas la sociedad civil, y en especial la sociedad civil
organizada en comisiones de vecinos, consejos locales de salud,
cooperadoras escolares, contralorías ciudadanas, ONGs
etc.
Históricamente los Gobiernos autoritarios y los llamados
Estado Benefactor, pese a sus diferencias ideológicas,
se han caracterizados por frenar la construcción de
la ciudadanía, promoviendo el clientelismo de la Sociedad
Civil, e inhibiendo en cambio la Responsabilidad Ciudadana
y la Autogestión.
Consecuentemente hemos aprendido, y de la forma más
dura, que un Gobierno fuerte y efectivo es aquel que integra
a la ciudadanía como aliado y co -responsable de la
gobernabilidad y el desarrollo; y no aquellos que se distancian
de la Sociedad, asumiendo un rol paternalista de Estado
Benefactor o al Servicio de
., aunque creciendo
y sosteniéndose a costa de esa misma sociedad.
Y aunque existiera un gobierno suficientemente poderoso (cosa
que es muy poco probable), como para satisfacer todas las
necesidades y resolver todos los problemas, el efecto inhibidor
y liberticida de la persona, de un asistencialismo estatal
omnipotente se traduce necesariamente en una ciudadanía
tranquila y ordenada o mejor dicho chata
y opaca. En este sentido nuestro país hoy necesita
un Estado promotor del hombre libre y no su servidor, desde
esta óptica asistencialista.
Debido a los cambios que se han ido desarrollando en los ámbitos
políticos, económicos y sociales en el país
desde la caída de la Dictadura, las organizaciones
de la sociedad civil se han convertido gradualmente en un
motor importante del desarrollo local y regional, incidiendo
en los procesos de construcción y ejecutando de políticas
y proyectos de interés público, en áreas
como: salud, educación, medio ambiente, productividad,
etc.
Los proyectos gerenciados y ejecutados por éstas, presentan
interesantes características como por ejemplo un elevado
empoderamiento de la sociedad a quienes asisten, un alto grado
de compromiso con el trabajo realizado, y una mayor transparencia
en la administración de recursos disponibles, comparativamente
con otras organizaciones que se involucran en esta clase de
emprendimiento. Han logrado ser un instrumento efectivo para
promover y facilitar la participación ciudadana, de
manera que ésta puedan incidir en los más altos
niveles de decisión de las políticas públicas
incrementando la legitimidad e impacto de estas políticas.
Por su cercanía con la sociedad civil, estas organizaciones
están mejor posicionados, para identificar y definir
las necesidades sociales, sus características y su
real magnitud, logrando, cuando existe colaboración
con el sector público, un proceso colectivo de construcción
de políticas públicas, que permite una focalización
más eficiente y equitativa de los recursos del Estado.
Facilitan, a su vez la penetración de los programas
sociales en la comunidad, vehiculizando sus servicios de una
forma complementaria a la acción pública, y
dando un mejor seguimiento a las soluciones y a los problemas
que surgen durante su implementación, sobre todo, en
aquellos espacios donde la acción del sector público
no alcanza.
En este sentido, las ONGs tienen un rol de carácter
político y público articulando espacios de acción
y líneas temáticas entre el sector público
y las organizaciones de la sociedad civil. Debiendo ser aliados
estratégicos en el diseño, implementación
y evaluación de las políticas públicas,
sin la necesidad de crear un Estado sobre dimensionado.
Sin embargo, los resabios de un Gobierno todopoderoso y autosuficiente,
que regala bienestar y seguridad a todos los ciudadanos siguen
siendo una utopía en la mente de muchos políticos
que confunden el verdadero significado de gobernar.
El Gobierno enfrenta hoy, problemas de adaptación a
este nuevo contexto, y esto dificulta sus posibilidades para
llegar a acuerdos que permitan establecer alianzas o coaliciones
estables, que sostengan las políticas de Estado y un
plan de reforma que recoja la demanda social y el apoyo necesario
de la sociedad civil. Sin embargo el proceso ya está
en movimiento y es irreversible.
* Presidente Ejecutivo
del CIRD.
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