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Podemos pensar en una ciudadanía
emergente a partir de Internet, más sensible, mejor informada
y que utiliza la tecnología para establecer vínculos
y enlaces, señaló en la apertura de su disertación
el doctor Octavio Islas, catedrático de la Universidad Tecnológica
de Monterrey, México.
Agregó que esta ciudadanía se apropia de una serie
de causas o de necesidades que no han sido lo suficientemente atendidas
por el Estado o por las OSCs y presenta propuestas muy novedosas
y viables que parten de la posibilidad de colocar contenidos relevantes
en la red. En esta tarea la imaginación de los jóvenes,
que son la generación usuaria nativa de Internet, es fundamental.
Algunos proyectos han fracasado porque no se reparó en la
posibilidad de la causa y del destinatario. A veces el Gobierno,
el sistema educativo o las ONGs tienen determinadas inquietudes
y no realizan una profunda reflexión del tipo de necesidades
y de contenidos a los cuales el sistema de información en
línea debe responder.
El doctor Islas trabajó y trabaja mucho con los jóvenes
y, según su experiencia, se puede incubar una gran cantidad
de proyectos con elevada responsabilidad social y sentido cívico
a partir de las iniciativas de los estudiantes que buscan el lado
humano, generoso e inteligente de las tecnologías. El
viejo Internet anárquico, independiente e irreverente está
cambiando.
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