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Octubre de 2003

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Vecinos presentaron proyectos para encarar obras comunitarias.

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Cómo lograr que las empresas se involucren en la acción social

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Una mujer política dispuesta a dejar huella en el país

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 OPINIÓN

 Álvaro Caballero *

La aventura de hacer realidad las ideas

El conjunto de ideas detrás de una iniciativa ciudadana, o mejor dicho la ideología de la colectividad que impulsa y dirige una iniciativa, no siempre es aparente, no siempre es transparente y, de hecho, no siempre existe. La mayoría de las veces, probablemente sólo exista una teoría incipiente e incompleta que será puesta a prueba durante la realización de la iniciativa. Las personas que dirigen la iniciativa quizá nunca hayan determinado su ideología o sencillamente no tengan una.
Una iniciativa contiene una alta dosis de innovación y de improvisación y siempre produce resultados inesperados. Una iniciativa no sigue un camino conocido, probado y muy transitado. Los que quieren asegurar todo, los que quieren aplicar teorías, sistemas y modelos comprobados, carecen de iniciativa . Los que persisten en aplicar teorías, sistemas y modelos que históricamente no han dado resultados, simplemente no quieren innovar, no quieren mejorar, no quieren cambiar nada. Es contradictorio vivir convencido de una ideología única y al mismo tiempo querer cambiar el mundo, es como querer bailar vestido de armadura. 
Algunas personas necesitan sentirse seguras adoptando una ideología, sabiendo qué es lo que se piensa. También estas personas buscan ideologías en otros grupos y sospechan de las ideologías de otros. Para estas personas idealistas y dogmáticas, las ideologías deberían cambiar su mundo, pero ellos rara vez cambian de ideología, más bien creen a muerte en ella. Si el mundo no cambia, es porque el mundo no entendió. De tanto creer en las ideas, la realidad aparece como una molestia, como un obstáculo a la realización del cambio.
Por otro lado, están las personas que no tienen y rechazan tener ideología y ven su mundo más bien como algo sólo práctico y útil. Aceptan la realidad como fuerza abrumadora e invencible. Son los realistas duros, los escépticos, los estadígrafos, los empiristas, los auditores. Estas personas creen en resultados, en presupuestos, en comprobantes, en costos, en auditorías y en cosas concretas. A estos, que no les vengan con cuentos. De tanto temer la realidad y de tanto angustiarse por los posibles resultados adversos, no toman iniciativa porque no creen en la fuerza de las ideas y pasan mucho tiempo tratando de comprobar todo antes de actuar, como si eso fuese posible.
Entre los idealistas dogmáticos y los realistas duros de matar, existe una gama muy amplia de combinaciones posibles entre la fascinación con la fuerza de las ideas y el  respeto a la realidad. En las iniciativas exitosas participan todo tipo de personas. Los idealistas, los realistas, los creyentes y los escépticos. Todos tienen su lugar. Es justamente la tensión, entre la realidad y las ideas, entre las ideologías y las nuevas experiencias, entre el proyecto como diseño y el proyecto como acción, la que produce el avance y la innovación; el cambio.
Que no nos frustre el que otros no entiendan y que no nos asuste la forma en que la realidad nos desafía. Tomemos la iniciativa convencidos de nuestras ideas y seguros de que nuestro encuentro con la realidad cambiará la realidad, pero también cambiará nuestras ideas. 
Están los sofistas, que son como escépticos que parecen creer en ideologías pero en realidad sólo hablan de ellas. Hablan bien y conocen de retórica. Son escuchados y suenan como si tuvieran razón, y de hecho, todo lo que dicen es razonable. En el fondo ni ellos se creen, y tarde o temprano confiesan que “todo es bola”. Estas personas no creen en presentar proyectos o en realizarlos, no quieren administrar la realidad, no se involucran en las tareas reales porque "saben" que todo es pura habladuría. En su oratoria mencionan la visión, la misión y un marco lógico, pero es sólo un ejercicio mental, no es realmente un plan de acción.
Creo que hay una conexión entre ideología y lo que llamamos visión (que es una proyección de nuestra idea del mundo) y creo que definitivamente hay una conexión entre el diagnóstico que se hace de la realidad y la ideología de quien hace el diagnóstico (para los que no están convencidos de esto les invito leer a Paul Feyeraben). El conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, sesga su selección de información y su elección de método, lo orienta hacia el resultado que busca probar. Por eso obras quiere el Señor.

* Coordinador General del Programa de Apoyo a las Iniciativas Ciudadanas

 

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