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No hay Iniciativa Ciudadana sin razón, sin sentido, sin un ideal, pero nunca es suficiente poder sustentar o defender con razones una Iniciativa Ciudadana. La idea debe ser realizable, practicable, posible. También es necesario lograr que el proceso de participación pueda sostenerse por sí mismo, sin ayuda exterior ni merma de los recursos humanos y económicos existentes. Las Iniciativas Ciudadanas deben ser “hechas para durar” y no “fácilmente desechables”. No queremos una “primavera democrática”, queremos prácticas democráticas instituidas, arraigadas como costumbre en nuestra sociedad. Un mecanismo de participación ciudadana puede ser sostenible si se logra que el mismo sea incluido en el presupuesto de una entidad estatal, a nivel departamental o nacional. Así, un mecanismo de presupuesto participativo se vuelve sostenible cuando es instituido por ley, o por ordenanza, y el proceso de elaboración participativa del presupuesto es solventado con recursos del gobierno. Será sostenible mientras anualmente las autoridades legislativas aprueben el presupuesto correspondiente y no anulen la norma legal. La ciudadanía seguirá participando de la elaboración del presupuesto municipal en forma sostenida por, quizá, mucho tiempo. Un mecanismo de participación ciudadana puede volverse sostenible gracias a la ayuda de empresas privadas con fines de lucro que tengan una misión similar a la de la Iniciativa, que tengan vocación democrática o que tengan un interés económico en la continuación del sistema democrático. El respeto de acuerdos internacionales, leyes y ordenanzas, así como la seguridad jurídica en general son factores de gran importancia para la continuación y progreso de negocios legítimos. La arbitrariedad y la desconfianza en las instituciones es un factor que inhibe las decisiones de inversión a largo plazo. Un mecanismo de participación ciudadana puede volverse sostenible por el constante aporte de los propios ciudadanos actuando en forma individual para no perder el poder de incidencia en políticas públicas. Es el caso de las asociaciones de defensa de los consumidores, las organizaciones artísticas y otras que no quieren ser parte de una estructura estatal por miedo a ser absorbidas por el sistema, o no encuentran apoyo en el sector empresarial, justamente por promover políticas contrarias a los poderes económicos vigentes. Pero un mecanismo de participación ciudadana nunca debe volverse sostenible a costa de volverse insustentable. Si el logro de la sostenibilidad económica implica renunciar a la razón de ser de la Iniciativa, si por permanecer en el tiempo la Iniciativa deja de tener sentido, no tiene sentido ser sostenible.
* Coordinador General del Programa de Apoyo a las Iniciativas Ciudadanas
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