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Marilín Renhfeldt defiende una antropología de acción

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TRABAJO CON COMUNIDADES INDIGENAS
Marilín Renhfeldt defiende una antropología de acción

Apenas culminó el colegio, Marilín Renhfeldt comenzó a trabajar con algunas comunidades indígenas. Tempranamente despertó así su vocación por una antropología que conjugue investigación y acción y que le llevó a convivir en el día a día con ellos, pero con el respaldo académico de estudios realizados en prestigiosas universidades de Estados Unidos.
Hoy transita firme y convencida por un camino que en nuestro país fue abierto por los señeros pasos de Branislava Susnik.

Oguasu, Institución Ecuménica de Promoción Social.

Dirección:

Teléfono:
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Edificio Comecipar (Rosa Peña y Río de Janeiro) Piso 11, Dpto. 4
+ 595 (21) 224 861 ó 0528 2694
mrehnfel@rieder.net.py
oguasu@telesurf.com.py

Marilín Renhfeldt, Coordinadora General del Proyecto Oguasu, Institución Ecuménica de Promoción Social.

“En un principio fue difícil para mi familia, sobre todo para mi madre, aceptar que su hija teresiana decidiera estudiar Antropología. Pero debo reconocer que finalmente aceptaron mi elección con buen espíritu y me apoyaron económicamente para viajar a Estados Unidos y estudiar la carrera. Al final mi papá inclusive visitó las comunidades indígenas conmigo y se convirtió en un entusiasta indigenista”.
Así recuerda Marilín Renhfeldt, actual Coordinadora General del proyecto Oguasu, los primeros pasos e impactos de su trabajo y convivencia con las comunidades indígenas. Su introducción al mundo de las OSCs es el resultado del estilo de vida que adoptó. Para ella, descubrir el mundo indígena fue ingresar a un territorio completamente desconocido. “Recuerdo que en el colegio hacíamos colectas para ayudar a los niños pobres del África, sin saber que en nuestro país existían comunidades indígenas tan necesitadas de apoyo como allá. Por eso, el primer contacto con ellos significó una pisada a tierra que creo fue muy saludable”.
Apenas terminados los estudios secundarios comenzó a trabajar en varios proyectos dirigidos a comunidades indígenas. Al mismo tiempo iniciaba la carrera de Filosofía en la Universidad Católica de Asunción. Pronto, sin embargo, decidió que su objetivo académico era la Antropología y para cumplirlo viajó a los EE.UU y estudió en la Universidad de Kansas. “Al volver, hice un trabajo para la Universidad y me di cuenta de los numerosos problemas por los que estaban atravesando los pueblos indígenas. Decidí que no podía simplemente hacer un estudio académico y publicarlo y así resolví juntar la parte teórica con una antropología de acción”, explicó.

EXPERIENCIA EN EL EXTERIOR

Marilín pasó aproximadamente ocho años fuera del país, ya que realizó una maestría en la universidad de Kansas y además un post grado en Antropología Económica en la de Boston. “Lo más sorprendente de esta experiencia fue descubrir que la gente, en estos centros académicos, sabe mucho más de los indígenas que nosotros. El interés por la cultura guaraní es muy fuerte en el exterior, se valora mucho, y creo que los paraguayos estamos en falta en ese sentido. Mi sueño es que algún día tengamos en Paraguay la carrera de Antropología”, añadió. Hasta el momento es sólo una materia en los estudios de Sociología de la UCA, y Marilín se dedica a enseñarla.

ENTRE LA CIUDAD Y EL CAMPO

Nuestra entrevistada es Coordinadora General del Proyecto Oguasu. “Es la primera vez que estoy trabajando en un cargo como éste. Anteriormente hacía trabajos puntuales en colaboración con varias OSCs, hasta que encontré una donde me sentí cómoda porque compartimos un mismo sueño: el de ayudar a fortalecer las propias organizaciones indígenas, y no quedarnos en la caridad”.

Al consultarle ¿cómo reparte su tiempo entre las clases y el trabajo con las distintas comunidades indígenas que abarca el proyecto? señaló “Desde que me inicié con la antropología llevo una vida errante entre la ciudad y el campo, los viajes ya se convirtieron en un modo de vivir”. Pero desde hace dos años Marilín tiene una nueva compañera: su pequeña hija. “Las anécdotas más interesantes las estoy pasando con ella, los viajes son todo un aprendizaje y espero que ella pueda aprender muchas cosas de los niños mbya”.

APRENDIZAJE INVALORABLES

En este momento Oguasú está planificando desarrollar un nuevo proyecto que trabaje con más fuerza en la capacitación de los indígenas en las áreas de liderazgo, salud, educación y producción.
Como institución están dando mucho a los pueblos indígenas, pero, ¿qué recibe Marilín de la convivencia con ellos? “Fundamentalmente una visión diferente del mundo, mucho más amplia. Me di cuenta de que existen diferentes culturas y diferentes valores, que no sólo existen en el mundo la cultura paraguaya o la occidental, sino que hay diferentes maneras de vivir, pensar, amar, y todas son igualmente validas. Conviviendo con otras culturas se aprende a tener tolerancia y respetar las diferencias”, puntualizó.

EJEMPLOS DE VIDA DE LAS FAMILIAS INDÍGENAS

Marilín señaló que tenemos mucho que aprender de los indígenas en la crianza de los niños. El castigo corporal no existe entre los Mbya y, por lo que conoce, tampoco en las otras 17 etnias que habitan el país. “No existe una educación autoritaria o una disciplina que constantemente amenaza con castigos a los niños. Lo máximo que una madre o un padre hace es advertir al niño de algún peligro pero nunca castigarlo físicamente”.
En ese sentido, nuestra entrevistada expresó que le gustaría que su pequeña hija crezca en un ambiente donde no se sienta amenazada por ningún tipo de castigo y que le brinde la absoluta confianza de que es aceptada y respetada en sus derechos. “Los paraguayos recién en los últimos años estamos hablando de los derechos de los niños, de lo negativo del castigo físico para su crecimiento, de respetarlos como personas y no como "proyectos de personas", si embargo los Mbya conocen estos principios desde tiempos inmemoriales y, sobre todo, los practican”.
También expresó que la base familiar indígena es extensa. Varias familias nucleares comparten una misma casa o construyen sus casas muy cerca unas de otras. Así, los niños no sólo están al cuidado de sus padres sino también de sus tíos, tías, abuelos, primos. “La responsabilidad de criar a los niños es compartida entre todos los adultos que formen parte de la familia extensa y no recae sólo sobre la madre. No sé si será factible para nuestra sociedad adoptar esta manera de crianza, pero pienso que deberíamos tomar con mayor responsabilidad la protección de los niños. Y es allí donde podríamos aprender mucho de los Mbya”, puntualizó Marilín.

 

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