Julio de 2003

¨ CIRD y USAID hacen un llamado a la ciudadanía activa

¨ OPINIÓN
Alvaro Caballero

¨ PAIC
Los resultados de la primera fase superaron todas las expectativas

¨ MAYOR IMPACTO
Articulan esfuerzos con el sector público

¨ REDES HUMANAS
Itapyre capacitó a 100 líderes de 9 barrios encarnacenos

¨ ENCARNACIÓN PARTICIPANDO
Una metodología que mueve a la acción

¨ OPINIÓN
Rodolfo Troche

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Una red de Agentes Multiplicadores llega a cada rincón de la sociedad

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Buscan dar a conocer el concepto de RSE

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OEA apunta a optimizar los recursos existentes

¨ BREVES

¨ TRABAJO CON COMUNIDADES INDÍGENAS
Marilín Renhfeldt defiende una antropología de acción

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ENCARNACION PARTICIPANDO
Una metodología que mueve a la acción

Una metodología profunda con consecuencias muy prácticas es la “receta” que aplica Encarnación Participando en su Iniciativa social. De la mano de la organización Itapyre se están movilizando los barrios con un “proceso modelo” que fomenta la autogestión y que está invadiendo de forma positiva otras zonas del país. De esta forma los vecinos de los barrios donde trabaja esta Iniciativa han evaluado su entorno, identificaron los principales problemas y pasaron a la acción (se han conocido más, comparten inquietudes, problemas y soluciones). Así fue como enfrentaron una de las preocupaciones más graves en la zona: la escasez de recursos. Decidieron aprovechar un producto que abunda allí y del cual Paraguay es uno de los principales productores mundiales: la soja.  A partir de ella elaboran leche y sus derivados, carne, harina y otros subproductos que han variado las costumbres alimenticias y generan ingresos familiares. Ahora, comer una empanada hecha de soja o comprarla es más frecuente. Y además las cocinan en hornos económicos. Hoy enfrentan otros desafíos, pero la base es siempre la misma: conocerse, conocer los problemas y enfrentarlos juntos.

A partir de la soja elaboran una increíble variedad de alimentos

Don Leoncio Trombetta y su hija, con las empanadas de soja recién salidas del Horno Económico.

“Para mí la soja es el grano de oro”, con estas palabras se presenta Don Leoncio Trombetta, constructor de las mágicas vacas mecánicas y hornos económicos que Itapyré está brindando a los barrios con los que trabaja. La frase de Don Trombeta se aprecia mejor cuando se comprueba que, en base a la soja producen leche, yogur, queso, panes, empanadas, hamburguesas, milanesas, pizzas, croquetas, dulce de leche, leche condensada, budines, mortadela, aceite, vinagre, y muchas otras cosas más. Estos productos son hoy el alimento diario y la fuente de ingreso de muchísimas familias encarnacenas de escasos recursos.
“Paraguay es uno de los mayores productores y exportadores de soja del mundo y todavía no se aprovecha bien el valor nutritivo que tiene esta planta. Si todos sacáramos provecho de este alimento no pasaríamos hambre y disfrutaríamos de comidas variadas y deliciosas”, aseguró Don Trombeta, quien creó la tecnología necesaria para la producción masiva de equipos para procesar la soja.
“Hace ocho años ví por primera vez una vaca mecánica en San Pablo, Brasil y desde ese momento me prometí que haría algo semejante en nuestro país. Pero el apoyo económico no llegó hasta el pasado periodo electoral cuando propuse a uno de los candidatos departamentales que incluya en su campaña leche de soja para los barrios. Le gustó la idea y construí la primera vaca mecánica que fue todo un éxito”, recordó nuestro entrevistado.

Paralelamente, “Encarnación Participando” realizaba cursos de cocina a base de soja con las Comisiones de Damas en nueve barrios encarnacenos. Cuando se enteraron de la existencia de esta tecnología, consiguieron la financiación y contactaron con Don Trombetta para la construcción de nueve vacas mecánicas y nueve hornos económicos.

MATERIALES RECICLADOS

Acero inoxidable, tambores, varillas, son algunos de los materiales reciclados que nuestro entrevistado utiliza en su fabricación. La famosa vaca está hecha de dos cubos de acero inoxidable, uno dentro del otro, de aproximadamente 90 centímetros cada uno, donde la soja molida es hervida a baño María para la producción de leche. “Luego se me ocurrió agregar una naranja a un litro de leche y tuvimos un riquísimo jugo. Más adelante, incorporé a la vaca un aparato que cuaje la leche y un poco de limón. Así tuvimos yogur y más adelante queso”, recuerda Don Trombetta, a quien se le nota muy orgulloso de su creación. Y con razón.

CUATRO POTREROS
Los vecinos unieron fuerzas y se organizaron

Vivian Lovera y Jorge Esquivel, líderes jóvenes del barrio Cuatro Potreros.

Vivian Lovera (18) y Jorge Esquivel (17) recorrieron 12 kilómetros para llegar a la reunión de “Encarnación Participando”. A pesar de la distancia, fueron los primeros en llegar e irradiaban alegría porque esa tarde se realizaría la entrega de una vaca mecánica y un horno económico en su barrio “Cuatro Potreros”. Esta donación es uno de los resultados del intenso trabajo que estos jóvenes están realizando en busca de una mejor calidad de vida para su comunidad.
La donación es el final de un proceso que comenzó hace poco mas de un año, recuerda Vivian. “El profesor Justino Rojas, facilitador de nuestro barrio, nos propuso hace aproximadamente un año trabajar por Cuatro Potreros. Al principio desconfiamos porque era la primera vez que un proyecto se acercaba a nuestra comunidad, pero tampoco quisimos dejar pasar la oportunidad de aportar algo”, explicó.

Asistieron a las primeras reuniones y se animaron a conocer mejor su barrio, dividido en cuatro comunidades, a través del proceso del tape. “Una de las primeras cosas que notamos fue que existían actividades, pero dispersas y aisladas. Hoy podemos decir que juntamos fuerzas y estamos mejor organizados”, expresó Jorge.
Además de los cursos de cocina a base de soja que fueron coronados con la entrega de la vaca mecánica, en Cuatro Potreros crearon otra forma de generar recursos para su gente: una “huerta escuela”. La mamá de Vivian, integrante de la Comisión de Damas, donó el terreno y los líderes jóvenes construyeron un cercado de tacuara para protegerlo. Sus productos son vendidos en la comunidad. Y no es todo, porque los habitantes del barrio también recibieron un curso sobre preparación de jabón.
 “Queremos que la gente de nuestro barrio  reconozca los beneficios de este tipo de acciones y se una”, afirmaron ambos.

“La gente ya no se queda con los brazos cruzados”

Edita Estela Gómez de Rojas, Coordinadora de los facilitadores.

La docente Edita Estela Gómez de Rojas fue durante cinco años directora de área -una división administrativa del Ministerio de Educación y Cultura- de la zona rural, que abarca nueve escuelas. Desde entonces ya trabajaba en proyectos comunitarios. “Hace seis años me mudé a la ciudad porque mis dos hijas estudiaban aquí. Me jubilé y empecé a trabajar como secretaria del colegio privado “El Principito”. Su directora, Máxima Kallus, me alentó a participar de una charla que dictó el arquitecto Roberto Cañete, quien me contagió su espíritu joven y positivo”, recuerda Edita.
Al principio se desempeñó como facilitadora de los barrios rurales y empezó visitando Cuatro Potreros. Los facilitadores ayudan a un grupo de gente a encontrar objetivos comunes, objetivarlos y orientar la acción hacia ellos “La gente nos preguntaba de dónde veníamos y qué queríamos. Estaban hartos de promesas incumplidas y por eso nos costó, pero finalmente ganamos su confianza”.

BUENOS RESULTADOS

“Sabía que el puesto de coordinadora implicaba mucha responsabilidad y tiempo, pero me sentí orgullosa al ser elegida y aunque es un trabajo sacrificado, me llena de satisfacción ver los resultados”, expresó Edita que ahora coordina la acción de los facilitadores.
Los sábados, se reúne con los facilitadores y líderes barriales para intercambiar experiencias y organizar el trabajo de la semana. “Con los testimonios de cada compañero veo que estamos avanzando y se está creando la autogestión. Los pobladores se acercan a nuestros representantes, a la Municipalidad, a la Gobernación, golpean puertas, buscan soluciones. Ya no se quedan con los brazos cruzados lamentándose por su realidad”, concluyó.

Se creó un espíritu de trabajo conjunto

Celso Godoy, colaborador de Villa Cándida.

Celso Godoy, colaborador de Villa Cándida y estudiante del segundo año del profesorado en guaraní, sintió el cambio radical del barrio: “Me doy cuenta de que hay un antes y un después en mi barrio, desde que se instaló el proyecto. Principalmente se sienten las ganas de trabajar de la gente, de aprovechar la oportunidad que se les está brindando. Anteriormente eran muy fríos, ahora son más unidos y tienen más espíritu de trabajo conjunto”.
Celso trabajaba con los jóvenes de la iglesia cuando una señora le propuso unirse a un proyecto que apuntaba a mejorar la calidad de vida del barrio. “Me gustó la idea y los jóvenes estamos con todas las pilas cargadas y con ganas de hacer cada vez más. Ya hicimos el tape y en este momento estamos activando para recibir la vaca mecánica y el horno, porque queremos crear una micro empresa como fuente de trabajo e ingreso”, concluyó Celso.

Construyen “saber” en cada barrio

Juan Sebastián Cabrera, secretario de Prensa de Juventud Que se Mueve, Itapúa (una de las organizaciones aliadas de Itapyre) destacó algunos de los cursos de capacitación que “Encarnación Participando”.
“A inicios del proyecto nos capacitaron sobre la planificación por objetivos.
En otras jornadas se nos habló del tapé y se enseñó a los líderes a utilizarlo, ya que incluye varias etapas como la recolección de datos de cada barrio, la elaboración de fichas, el cruce de variables, la forma de encarar el trabajo, etc.”.
En noviembre del año pasado se realizó un taller sobre Incidencia en las Políticas Públicas, dictado por profesionales del CIRD, y en febrero de este año, se realizó un curso de informática dirigido a los líderes barriales. “Actualmente todos manejan, por lo menos, básicamente la computadora”, añadió Sebastián.

FUENTES DE INGRESO

Juan Sebastián Cabrera, secretario de prensa de JQM Itapúa.

Paralelamente “Encarnación Participando” organizó en la gran mayoría de los barrios cursos de cocina a base de soja con una masiva concurrencia y otras capacitaciones que apuntan a posibles fuentes de ingresos, fueron los de papel reciclado, elaboración de jabón, huerta escuela y varios relacionados a las necesidades de cada barrio.

Jóvenes censaron 700 hogares

En enero de este año los habitantes de las zonas más bajas de los barrios Bernardino Caballero, Villa Cándida y Santa Rosa fueron reubicados en otro distrito por la Entidad Binacional Yacyretá por lo que “Encarnación Participando” agregó un barrio más a su lista: Arroyo Pora.
Julia Morales fue una de las afectadas. Vivía en el Barrio Bernardino Caballero donde el proyecto ya había empezado el proceso del tape. Con esa experiencia se dio cuenta de la necesidad de conocer su nueva comunidad y reunió a otros 20 jóvenes reubicados y con ganas de trabajar.
Recibieron la capacitación necesaria y realizaron un censo que incluyó 700 hogares. “Lo hicimos en tres días, fue una experiencia muy enriquecedora y la mejor forma de conocer la realidad de Arroyo Pora. Ahora Itapyre sabrá cómo encarar el proyecto de acción social
allí. Los datos recabados los están estudiando.

 

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